Normalmente no leo biografías. Las noveladas porque falsean la realidad de los personajes aportándoles teatralidad para ganar en interés. Y puras biografías generalmente no consiguen que un personaje gane mi atención TODA su vida.
Reconozco que la atención mediática prestada al fundador de Apple de
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Normalmente no leo biografías. Las noveladas porque falsean la realidad de los personajes aportándoles teatralidad para ganar en interés. Y puras biografías generalmente no consiguen que un personaje gane mi atención TODA su vida.
Reconozco que la atención mediática prestada al fundador de Apple despertó mi curiosidad por saber que estaba detrás del mito. Y algunos vídeos colgados de Youtube todavía exacerbaron más ese sentimiento. Por tanto me puse a ello y...
He de reconocer que el libro me ha enganchado de la primera página a la última. Y sin ser especialmente complaciente con el personaje. O tal vez por eso mismo.
Lo recomiendo para los geek, aquellos que disfrutan la tecnología y les gusta saber qué hay detrás. Para los que recordamos los años 70 y ochenta con nostalgia, para los fans de la música, para los que leen los manuales de gestión de empresas y las películas sobre economía.
La ciencia ficción envejece mal. Al menos al principio.
Pasa igual que con la moda. No hay nada más terrible que unos pantalones de hace 8 temporadas. Pero pasa el tiempo y aquella falda de los años setenta de pronto como por milagro vuelve a ser presentable y si dejamos pasar algunos años más comb
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La ciencia ficción envejece mal. Al menos al principio.
Pasa igual que con la moda. No hay nada más terrible que unos pantalones de hace 8 temporadas. Pero pasa el tiempo y aquella falda de los años setenta de pronto como por milagro vuelve a ser presentable y si dejamos pasar algunos años más combina perfectamente con nuestro nuevo jersey. Y deja de estar pasada de moda para convertirse en "vintage".
Nadie diría que Julio Verne está pasado de moda. Su centro de la tierra imaginario es evocador, su Nautilus mitológico y su nave espacial está al mismo nivel que la maquina del tiempo de Wells.
Solaris está todavía en ese nivel intermedio en el que lo añejo de su tecnología nos despista y nos hace olvidar lo esencial. Que se trata de una novela que trata de los sentimientos humanos, de nuestra identidad, de lo que sentimos y de lo que pensamos.
En un ambiente cerrado y agobiante, la acción va avanzando entre el terror a lo más profundo de nosotros y la angustia por atisbar una salida en un escenario en el que a priori sabemos no existe.
Absolutamente recomendable. Y en este caso vi la película. pero no la recuerdo. Creo que no recuerdo más que el trasero de George Clooney.
Poco tiempo antes del estallido de la guerra civil, un inglés llega a Madrid para una peculiar misión.
Lo que allí le ocurre conforma una novela que mezcla la trama policíaca con la tan de moda novela histórica y hace además gala de indudables conocimientos artísticos, concretamente de la obra de V
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Poco tiempo antes del estallido de la guerra civil, un inglés llega a Madrid para una peculiar misión.
Lo que allí le ocurre conforma una novela que mezcla la trama policíaca con la tan de moda novela histórica y hace además gala de indudables conocimientos artísticos, concretamente de la obra de Velázquez y sus coetáneos.
Se lee de un tirón pero en la mayor parte de las escenas sólo nos transmite la habilidad de un malabarista con indudable oficio, un retratista refinado. Poco más.
Dejemos claro que no suelo ver las películas cuando he leído los libros de donde surgen. Detesto la simplificación necesaria para que la trama resulte aceptable. Tampoco me gusta leer un libro cuando ya he visto la película porque entonces alguien ha decidido por mi toda la iconografía que es tan i
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Dejemos claro que no suelo ver las películas cuando he leído los libros de donde surgen. Detesto la simplificación necesaria para que la trama resulte aceptable. Tampoco me gusta leer un libro cuando ya he visto la película porque entonces alguien ha decidido por mi toda la iconografía que es tan importante imaginar a partir de las descripciones del libro. Y como siempre, hay alguna excepción a esta regla. Debo reconocer que he visto y leído Desayuno con diamantes (libro2-película 1)y Blade Runner y su alter ego ¿sueñan los androides con ovejas mecánicas? (libro 0- película 1).
El libro de Evelyn Waugh (no os dejeis engañar, no es una mujer pese al nombre) tiene el regusto inconfundible de la Gran Bretaña de entre guerras. En ocasiones el estilo de vida elitista de sus personajes despierta en nosotros una cierta nostalgia. Es algo parecido a pasear por las ruinas de Roma sabiendo de lo irrepetible de una sociedad que definitivamente se llevo el viento de los tiempos. Los episodios de vida militar que dan comienzo y fin al libro se encargan de recordarnos cruelmente.
Hay también en el libro el testimonio de unas relaciones personales en las que seguramente se reconocerá el lector. Sebastian como el amigo de primera juventud, inexorablemente condenado, avanza a través del libro justificando cada rasgo de su carácter en su entorno familiar manipulador. pero todos los miembros de la familia tienen entidad y van cobrando sucesivamente protagonismo para regalarnos escenas inolvidables: Charles y Julia en un transatlántico en medio de una fuerte tormenta que logra que el mundo exterior desaparezca, o la agonía del padre exiliado en Italia, de vuelta a Gran Bretaña y extinguiendose en el dormitorio de la gran mansión decorada en estilo chino mientras a su alrededor se desata un conflicto religioso.
Lo cierto es que cuando se pasa la última página del libro, es fácil tener la impresión de que ha sido una película y no un libro lo que uno tiene en el regazo. Debo reconocer que la última vez que tuve esa impresión fue leyendo El Gran Gatsby.
He de reconocer que tiene algunos momentos de esos en los que uno se rie solo mientras lee. Y se lee de un tirón. Pero cuando acaba, uno termina con una sensación de trivialidad que no tiene nada que envidiar a la que adorna a la presentadora protagonista del libro.
He de reconocer que tiene algunos momentos de esos en los que uno se rie solo mientras lee. Y se lee de un tirón. Pero cuando acaba, uno termina con una sensación de trivialidad que no tiene nada que envidiar a la que adorna a la presentadora protagonista del libro.
En fin que es estupendo para un viaje en autobús o para leer en la consulta del odontólogo. Y ya.
Steve Jobs
Normalmente no leo biografías. Las noveladas porque falsean la realidad de los personajes aportándoles teatralidad para ganar en interés. Y puras biografías generalmente no consiguen que un personaje gane mi atención TODA su vida.
Reconozco que la atención mediática prestada al fundador de Apple de ... (continue)
Normalmente no leo biografías. Las noveladas porque falsean la realidad de los personajes aportándoles teatralidad para ganar en interés. Y puras biografías generalmente no consiguen que un personaje gane mi atención TODA su vida.
Reconozco que la atención mediática prestada al fundador de Apple despertó mi curiosidad por saber que estaba detrás del mito. Y algunos vídeos colgados de Youtube todavía exacerbaron más ese sentimiento. Por tanto me puse a ello y...
He de reconocer que el libro me ha enganchado de la primera página a la última. Y sin ser especialmente complaciente con el personaje. O tal vez por eso mismo.
Lo recomiendo para los geek, aquellos que disfrutan la tecnología y les gusta saber qué hay detrás. Para los que recordamos los años 70 y ochenta con nostalgia, para los fans de la música, para los que leen los manuales de gestión de empresas y las películas sobre economía.
Solaris
La ciencia ficción envejece mal. Al menos al principio.
Pasa igual que con la moda. No hay nada más terrible que unos pantalones de hace 8 temporadas. Pero pasa el tiempo y aquella falda de los años setenta de pronto como por milagro vuelve a ser presentable y si dejamos pasar algunos años más comb ... (continue)
La ciencia ficción envejece mal. Al menos al principio.
Pasa igual que con la moda. No hay nada más terrible que unos pantalones de hace 8 temporadas. Pero pasa el tiempo y aquella falda de los años setenta de pronto como por milagro vuelve a ser presentable y si dejamos pasar algunos años más combina perfectamente con nuestro nuevo jersey. Y deja de estar pasada de moda para convertirse en "vintage".
Nadie diría que Julio Verne está pasado de moda. Su centro de la tierra imaginario es evocador, su Nautilus mitológico y su nave espacial está al mismo nivel que la maquina del tiempo de Wells.
Solaris está todavía en ese nivel intermedio en el que lo añejo de su tecnología nos despista y nos hace olvidar lo esencial. Que se trata de una novela que trata de los sentimientos humanos, de nuestra identidad, de lo que sentimos y de lo que pensamos.
En un ambiente cerrado y agobiante, la acción va avanzando entre el terror a lo más profundo de nosotros y la angustia por atisbar una salida en un escenario en el que a priori sabemos no existe.
Absolutamente recomendable. Y en este caso vi la película. pero no la recuerdo. Creo que no recuerdo más que el trasero de George Clooney.
Riña de gatos
Poco tiempo antes del estallido de la guerra civil, un inglés llega a Madrid para una peculiar misión.
Lo que allí le ocurre conforma una novela que mezcla la trama policíaca con la tan de moda novela histórica y hace además gala de indudables conocimientos artísticos, concretamente de la obra de V ... (continue)
Poco tiempo antes del estallido de la guerra civil, un inglés llega a Madrid para una peculiar misión.
Lo que allí le ocurre conforma una novela que mezcla la trama policíaca con la tan de moda novela histórica y hace además gala de indudables conocimientos artísticos, concretamente de la obra de Velázquez y sus coetáneos.
Se lee de un tirón pero en la mayor parte de las escenas sólo nos transmite la habilidad de un malabarista con indudable oficio, un retratista refinado. Poco más.
Retorno a Brideshead
Dejemos claro que no suelo ver las películas cuando he leído los libros de donde surgen. Detesto la simplificación necesaria para que la trama resulte aceptable. Tampoco me gusta leer un libro cuando ya he visto la película porque entonces alguien ha decidido por mi toda la iconografía que es tan i ... (continue)
Dejemos claro que no suelo ver las películas cuando he leído los libros de donde surgen. Detesto la simplificación necesaria para que la trama resulte aceptable. Tampoco me gusta leer un libro cuando ya he visto la película porque entonces alguien ha decidido por mi toda la iconografía que es tan importante imaginar a partir de las descripciones del libro. Y como siempre, hay alguna excepción a esta regla. Debo reconocer que he visto y leído Desayuno con diamantes (libro2-película 1)y Blade Runner y su alter ego ¿sueñan los androides con ovejas mecánicas? (libro 0- película 1).
El libro de Evelyn Waugh (no os dejeis engañar, no es una mujer pese al nombre) tiene el regusto inconfundible de la Gran Bretaña de entre guerras. En ocasiones el estilo de vida elitista de sus personajes despierta en nosotros una cierta nostalgia. Es algo parecido a pasear por las ruinas de Roma sabiendo de lo irrepetible de una sociedad que definitivamente se llevo el viento de los tiempos. Los episodios de vida militar que dan comienzo y fin al libro se encargan de recordarnos cruelmente.
Hay también en el libro el testimonio de unas relaciones personales en las que seguramente se reconocerá el lector. Sebastian como el amigo de primera juventud, inexorablemente condenado, avanza a través del libro justificando cada rasgo de su carácter en su entorno familiar manipulador. pero todos los miembros de la familia tienen entidad y van cobrando sucesivamente protagonismo para regalarnos escenas inolvidables:
Charles y Julia en un transatlántico en medio de una fuerte tormenta que logra que el mundo exterior desaparezca, o la agonía del padre exiliado en Italia, de vuelta a Gran Bretaña y extinguiendose en el dormitorio de la gran mansión decorada en estilo chino mientras a su alrededor se desata un conflicto religioso.
Lo cierto es que cuando se pasa la última página del libro, es fácil tener la impresión de que ha sido una película y no un libro lo que uno tiene en el regazo. Debo reconocer que la última vez que tuve esa impresión fue leyendo El Gran Gatsby.
Maldito Karma
He de reconocer que tiene algunos momentos de esos en los que uno se rie solo mientras lee. Y se lee de un tirón. Pero cuando acaba, uno termina con una sensación de trivialidad que no tiene nada que envidiar a la que adorna a la presentadora protagonista del libro.
En fin que es estupendo para u ... (continue)
He de reconocer que tiene algunos momentos de esos en los que uno se rie solo mientras lee. Y se lee de un tirón. Pero cuando acaba, uno termina con una sensación de trivialidad que no tiene nada que envidiar a la que adorna a la presentadora protagonista del libro.
En fin que es estupendo para un viaje en autobús o para leer en la consulta del odontólogo. Y ya.