La historia desgarradora de unos seres exxtraordinarios incluso en su mediocridad
En mayo de 2003, David Grossman empezó a escribir esta obra maestra. Su mejor novela, sin duda, y un título ya de referencia para la literatura israelí. Uno de los libros del año, si no de la década… Y, por encima de todo, una narración estremecedora, de exquisita hondura emocional, tan soberbia, lú
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En mayo de 2003, David Grossman empezó a escribir esta obra maestra. Su mejor novela, sin duda, y un título ya de referencia para la literatura israelí. Uno de los libros del año, si no de la década… Y, por encima de todo, una narración estremecedora, de exquisita hondura emocional, tan soberbia, lúcida e intachable que sólo un título como La vida entera podía hacerle justicia. Medio año después de haberla iniciado, Grossman supo que su hijo Uri se enrolaba en el ejército. Mientras la escribía, mientras inventaba el deambular de una madre que camina para evitar que alguien pueda notificarle la muerte de su hijo en el frente, el escritor creía estar protegiendo a su propio vástago. Pero, al encarar ya la recta final de la novela, en agosto de 2006, un misil alcanzó a Uri en el Líbano. Tras una semana de luto, Grossman retomó el proyecto y acometió su arrolladora versión definitiva. La pérdida no alteró el devenir de la obra, pero nadie podrá leer La vida entera sin sentir en sus páginas el aliento de esa experiencia.
Como telón de fondo se presenta la revolución de 1848, el antes y el después de ese suceso histórico que aparentemente significaría una nueva vida política en Francia y que sin embargo significó un retroceso, ya que, tras la Segunda República habría de regresar el Imperio, esta vez bajo el mandato
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Como telón de fondo se presenta la revolución de 1848, el antes y el después de ese suceso histórico que aparentemente significaría una nueva vida política en Francia y que sin embargo significó un retroceso, ya que, tras la Segunda República habría de regresar el Imperio, esta vez bajo el mandato de Napoleón III. Es interesante ver la sociedad parisina de aquella época reflejada en el espejo empañado con la mediocridad de una generación que no soportó la idea de identificarse en algún personaje de la "crónica del fracaso". Flaubert había concebido ya desde 1864 la idea de tratar en su novela la historia de su generación aunque era bastante consciente de que su novela no sería fácilmente comprendida: "Quiero hacer la historia moral de los hombres de mi generación; "sentimental" sería un término más certero. Es un libro de amor, de pasión, pero de pasión tal como puede existir ahora, es decir, inactiva. El tema, tal como lo he concebido, es, creo, profundamente verdadero, pero a causa de eso mismo poco divertido probablemente. Se echa un poco de menos los hechos, el drama, y además la acción se extiende en un lapso de tiempo considerable." La novela no es histórica sino sugerente y frente al telón se gesta la historia de un estudiante provinciano que llega a París para estudiar Derecho, para recibir una educación profesional, sin imaginar que lo que recibiría en realidad es una educación sentimental. El aprendizaje de la sociedad que hace un joven a partir de la década del 40 sería el otro eje de la novela que para muchos es una autobiografía del mismo Flaubert, lo cual le da a esta novela un carácter bastante personal.
Demoledor retrato de la mujer del siglo XIX, la novela fue publicada primero por entregas, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, y luego editada en 1881.
Henry James es el escritor de la conciencia individual, de los muchos matices de la subjetividad. Con él la novela se interioriza, la acció
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Demoledor retrato de la mujer del siglo XIX, la novela fue publicada primero por entregas, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, y luego editada en 1881.
Henry James es el escritor de la conciencia individual, de los muchos matices de la subjetividad. Con él la novela se interioriza, la acción exterior pierde importancia en favor de los pensamientos o de los sentimientos de los personajes. El mundo exterior se nos presenta filtrado a través de la subjetividad de éstos. La ficción de Henry James se ve impulsada desde un principio por el deseo de registrar la realidad en la medida en que afecta a una subjetividad concreta. Isabel Archer parece estar a la búsqueda de una trayectoria vital propia, de una libertad y de una autonomía siempre amenazadas por las circunstancias. Desea encontrar un destino que la libere de cualquier objetivo que no sea la realización de su propia naturaleza. Se resiste a aceptar aquello que la sociedad, e incluso la ficción, insisten en que debe ser su papel. Pero Isabel Archer será también víctima de sus sueños e ideales románticos y de sus errores de interpretación. Todos los personajes femeninos que aparecen en El retrato de una dama tienen el perfil de una mujer independiente con ideas propias. Son muy fuertes, rayan en lo extravagante por exceso de originalidad, viven al margen de la sociedad europea. Este es un tema que se repite en la obra de James, el enfrentamineto de las cultura americana y la cultura europea. Aunque todas las mujeres que aparecen en la novela son norteamericanas -la Sra. Touchett, Isabel Archer, Henrietta Stackpole, Madame Merle, la Condesa Gemini- ellas representan un paradigma de mujer completamente distinto al de la mujer europea, fenómeno que resulta natural porque provienen de un contexto histórico distinto. Estados Unidos era un país nuevo, sin tradición de clases sociales, con ideas democráticas y geografía con límites que se modifican constantemente, un hervidero de razas, lenguas, culturas, un mundo distante, en donde estas señoras tienen mayor espacio vital. Frente a ellas, las europeas del mundo de El retrato de una dama son mujeres victorianas, sometidas a un sistema social rígido y a unas tradiciones inquebrantables, por lo tanto responden a otro esquema y tienen otro patrón de conducta.
1Q84 es su obra más descomunal: tres libros –aunque aquí solo se han publicado, de momento los dos primeros en un tomo–, más de 1.000 páginas, ya va por los cinco millones de ejemplares vendidos... Y además es su primera novela en tercera persona.
La acción transcurre en el año 1984 y el peso del
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1Q84 es su obra más descomunal: tres libros –aunque aquí solo se han publicado, de momento los dos primeros en un tomo–, más de 1.000 páginas, ya va por los cinco millones de ejemplares vendidos... Y además es su primera novela en tercera persona.
La acción transcurre en el año 1984 y el peso del relato recae en los hombros de dos personajes principales: Tengo, un licenciado en matemáticas que da clases tres días a la semana en una academia y en su tiempo libre se dedica a escribir libros que nunca le han llegado a publicar; y Aomane, una instructora de gimnasio a la que, cada cierto tiempo, encargan la truculenta tarea de asesinar a algunos hombres, lo que viene a ser una asesina a sueldo. Komatsu, el editor de Tengo, le encarga a este reescribir un relato corto de fantasía escrito por Fukaeri, una misteriosa niña de diecisiete años que ha presentado el texto a un concurso literario. La crisálida del aire, que es como se llama, gana el concurso y se convierte en un exitoso best-seller cuyo contenido puede que no se aleje tanto de la realidad como Tengo pensaba. Por otro lado, Aomane empieza a notar como el mundo a su alrededor ha cambiado sutilmente: de camino a cumplir con uno de sus encargos, se ve obligada a bajarse de un taxi en un atasco en medio de una autopista y al salir por las escaleras de emergencia empieza a notar pequeños cambios que le harán plantearse si el mundo en el que se encuentra es el mismo que cuando subió al taxi, plantearse si no se encuentra en una realidad tergiversada, en 1Q84.
Según unas declaraciones del autor toda la novela sigue la forma de El clave bien temperado de Bach, dos ciclos de preludios y fugas compuestos en todas las tonalidades mayores y menores de la gama cromática. Cada libro de esa obra, como el mío, tiene 24 partes. Alterno la historia de la chica, la del chico, la chica, el chico... de modo absolutamente simétrico. Cada pequeño fragmento puede leerse por sí solo y el conjunto aspira a contener todos los elementos de nuestro mundo actual. Tenía que ser una estructura repetitiva e ir variando la intensidad en cada capítulo.
Los personajes llevan cicatrices en el alma, son seres destruidos, desorientados y, muy importante, aquí siguen buscando el amor, y atrayendo y buscando a gente. Ella siempre sueña con el amor perfecto. Exploro cómo el amor, esa búsqueda del otro puede conducirles a un estadio muy diferente, me interesa esa búsqueda de la relación perfecta, esas son cosas que tienen consecuencias.
Doris Lessing escribió De nuevo el amor a los ochenta años. En ella cuenta la historia de una mujer de sesenta y cinco años que se enamora. O mejor dicho, Sarah Durham, que es esa mujer, cae en un estado de amor que se le figura como una visita a nuevo país en el que lucha por mantener la cordura. S
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Doris Lessing escribió De nuevo el amor a los ochenta años. En ella cuenta la historia de una mujer de sesenta y cinco años que se enamora. O mejor dicho, Sarah Durham, que es esa mujer, cae en un estado de amor que se le figura como una visita a nuevo país en el que lucha por mantener la cordura. Sarah ha sido viuda durante muchos años. Sus hijos ya son mayores. Sarah es dramaturga y trabaja para un teatro londinense. Cuando se enamora primero de un joven y atractivo actor, el bello y andrógino Bill, de veintiocho años, y luego del director de la obra, Henry, este ya de treinta y cinco, Sarah se sorprende a sí misma en un estado de deseo que hasta entonces creía provincia exclusiva de mujeres más jóvenes. Todos los personajes en De nuevo el amor están involucrados de un modo u otro con la producción de una obra teatral basada en los diarios de Julie Vairon, una encantadora y caprichosa joven mestiza de Martinica. Vairon, una “mujer libre”, adelantada a su tiempo, siguió a uno de sus jóvenes amantes hasta Francia, donde permaneció hasta morir trágicamente en 1912, justo antes de la Primera Guerra Mundial, que cambió para siempre las vidas de las mujeres... ¿del todo? La identificación de Sarah con la vida de Julie Vairon –su arte, su música seductora e inquietante, sus aventuras amorosas– marca las relaciones de Sarah con varios hombres, todos ellos víctimas del hechizo de Julie y el teatro. Esta novela repleta de matices y texturas explora las afinidades entre el amor romántico, la depresión y el dolor, la nostalgia del hogar y las privaciones emocionales de la infancia. Los dos hombres de los que Sarah se enamora, uno tras otro, hacen que ella reviva sus propias etapas de crecimiento, del amor infantil al amor maduro.
La vida entera
En mayo de 2003, David Grossman empezó a escribir esta obra maestra. Su mejor novela, sin duda, y un título ya de referencia para la literatura israelí. Uno de los libros del año, si no de la década… Y, por encima de todo, una narración estremecedora, de exquisita hondura emocional, tan soberbia, lú ... (continue)
En mayo de 2003, David Grossman empezó a escribir esta obra maestra. Su mejor novela, sin duda, y un título ya de referencia para la literatura israelí. Uno de los libros del año, si no de la década… Y, por encima de todo, una narración estremecedora, de exquisita hondura emocional, tan soberbia, lúcida e intachable que sólo un título como La vida entera podía hacerle justicia. Medio año después de haberla iniciado, Grossman supo que su hijo Uri se enrolaba en el ejército. Mientras la escribía, mientras inventaba el deambular de una madre que camina para evitar que alguien pueda notificarle la muerte de su hijo en el frente, el escritor creía estar protegiendo a su propio vástago. Pero, al encarar ya la recta final de la novela, en agosto de 2006, un misil alcanzó a Uri en el Líbano. Tras una semana de luto, Grossman retomó el proyecto y acometió su arrolladora versión definitiva. La pérdida no alteró el devenir de la obra, pero nadie podrá leer La vida entera sin sentir en sus páginas el aliento de esa experiencia.
L EDUCACIO SENTIMENTAL
Como telón de fondo se presenta la revolución de 1848, el antes y el después de ese suceso histórico que aparentemente significaría una nueva vida política en Francia y que sin embargo significó un retroceso, ya que, tras la Segunda República habría de regresar el Imperio, esta vez bajo el mandato ... (continue)
Como telón de fondo se presenta la revolución de 1848, el antes y el después de ese suceso histórico que aparentemente significaría una nueva vida política en Francia y que sin embargo significó un retroceso, ya que, tras la Segunda República habría de regresar el Imperio, esta vez bajo el mandato de Napoleón III.
Es interesante ver la sociedad parisina de aquella época reflejada en el espejo empañado con la mediocridad de una generación que no soportó la idea de identificarse en algún personaje de la "crónica del fracaso". Flaubert había concebido ya desde 1864 la idea de tratar en su novela la historia de su generación aunque era bastante consciente de que su novela no sería fácilmente comprendida: "Quiero hacer la historia moral de los hombres de mi generación; "sentimental" sería un término más certero. Es un libro de amor, de pasión, pero de pasión tal como puede existir ahora, es decir, inactiva. El tema, tal como lo he concebido, es, creo, profundamente verdadero, pero a causa de eso mismo poco divertido probablemente. Se echa un poco de menos los hechos, el drama, y además la acción se extiende en un lapso de tiempo considerable."
La novela no es histórica sino sugerente y frente al telón se gesta la historia de un estudiante provinciano que llega a París para estudiar Derecho, para recibir una educación profesional, sin imaginar que lo que recibiría en realidad es una educación sentimental. El aprendizaje de la sociedad que hace un joven a partir de la década del 40 sería el otro eje de la novela que para muchos es una autobiografía del mismo Flaubert, lo cual le da a esta novela un carácter bastante personal.
Retrato de una dama
Demoledor retrato de la mujer del siglo XIX, la novela fue publicada primero por entregas, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, y luego editada en 1881.
Henry James es el escritor de la conciencia individual, de los muchos matices de la subjetividad. Con él la novela se interioriza, la acció ... (continue)
Demoledor retrato de la mujer del siglo XIX, la novela fue publicada primero por entregas, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, y luego editada en 1881.
Henry James es el escritor de la conciencia individual, de los muchos matices de la subjetividad. Con él la novela se interioriza, la acción exterior pierde importancia en favor de los pensamientos o de los sentimientos de los personajes. El mundo exterior se nos presenta filtrado a través de la subjetividad de éstos. La ficción de Henry James se ve impulsada desde un principio por el deseo de registrar la realidad en la medida en que afecta a una subjetividad concreta.
Isabel Archer parece estar a la búsqueda de una trayectoria vital propia, de una libertad y de una autonomía siempre amenazadas por las circunstancias. Desea encontrar un destino que la libere de cualquier objetivo que no sea la realización de su propia naturaleza. Se resiste a aceptar aquello que la sociedad, e incluso la ficción, insisten en que debe ser su papel. Pero Isabel Archer será también víctima de sus sueños e ideales románticos y de sus errores de interpretación.
Todos los personajes femeninos que aparecen en El retrato de una dama tienen el perfil de una mujer independiente con ideas propias. Son muy fuertes, rayan en lo extravagante por exceso de originalidad, viven al margen de la sociedad europea. Este es un tema que se repite en la obra de James, el enfrentamineto de las cultura americana y la cultura europea. Aunque todas las mujeres que aparecen en la novela son norteamericanas -la Sra. Touchett, Isabel Archer, Henrietta Stackpole, Madame Merle, la Condesa Gemini- ellas representan un paradigma de mujer completamente distinto al de la mujer europea, fenómeno que resulta natural porque provienen de un contexto histórico distinto. Estados Unidos era un país nuevo, sin tradición de clases sociales, con ideas democráticas y geografía con límites que se modifican constantemente, un hervidero de razas, lenguas, culturas, un mundo distante, en donde estas señoras tienen mayor espacio vital. Frente a ellas, las europeas del mundo de El retrato de una dama son mujeres victorianas, sometidas a un sistema social rígido y a unas tradiciones inquebrantables, por lo tanto responden a otro esquema y tienen otro patrón de conducta.
1Q84
1Q84 es su obra más descomunal: tres libros –aunque aquí solo se han publicado, de momento los dos primeros en un tomo–, más de 1.000 páginas, ya va por los cinco millones de ejemplares vendidos... Y además es su primera novela en tercera persona.
La acción transcurre en el año 1984 y el peso del ... (continue)
1Q84 es su obra más descomunal: tres libros –aunque aquí solo se han publicado, de momento los dos primeros en un tomo–, más de 1.000 páginas, ya va por los cinco millones de ejemplares vendidos... Y además es su primera novela en tercera persona.
La acción transcurre en el año 1984 y el peso del relato recae en los hombros de dos personajes principales: Tengo, un licenciado en matemáticas que da clases tres días a la semana en una academia y en su tiempo libre se dedica a escribir libros que nunca le han llegado a publicar; y Aomane, una instructora de gimnasio a la que, cada cierto tiempo, encargan la truculenta tarea de asesinar a algunos hombres, lo que viene a ser una asesina a sueldo. Komatsu, el editor de Tengo, le encarga a este reescribir un relato corto de fantasía escrito por Fukaeri, una misteriosa niña de diecisiete años que ha presentado el texto a un concurso literario. La crisálida del aire, que es como se llama, gana el concurso y se convierte en un exitoso best-seller cuyo contenido puede que no se aleje tanto de la realidad como Tengo pensaba. Por otro lado, Aomane empieza a notar como el mundo a su alrededor ha cambiado sutilmente: de camino a cumplir con uno de sus encargos, se ve obligada a bajarse de un taxi en un atasco en medio de una autopista y al salir por las escaleras de emergencia empieza a notar pequeños cambios que le harán plantearse si el mundo en el que se encuentra es el mismo que cuando subió al taxi, plantearse si no se encuentra en una realidad tergiversada, en 1Q84.
Según unas declaraciones del autor toda la novela sigue la forma de El clave bien temperado de Bach, dos ciclos de preludios y fugas compuestos en todas las tonalidades mayores y menores de la gama cromática. Cada libro de esa obra, como el mío, tiene 24 partes. Alterno la historia de la chica, la del chico, la chica, el chico... de modo absolutamente simétrico. Cada pequeño fragmento puede leerse por sí solo y el conjunto aspira a contener todos los elementos de nuestro mundo actual. Tenía que ser una estructura repetitiva e ir variando la intensidad en cada capítulo.
Los personajes llevan cicatrices en el alma, son seres destruidos, desorientados y, muy importante, aquí siguen buscando el amor, y atrayendo y buscando a gente. Ella siempre sueña con el amor perfecto. Exploro cómo el amor, esa búsqueda del otro puede conducirles a un estadio muy diferente, me interesa esa búsqueda de la relación perfecta, esas son cosas que tienen consecuencias.
De nuevo, el amor
Doris Lessing escribió De nuevo el amor a los ochenta años. En ella cuenta la historia de una mujer de sesenta y cinco años que se enamora. O mejor dicho, Sarah Durham, que es esa mujer, cae en un estado de amor que se le figura como una visita a nuevo país en el que lucha por mantener la cordura. S ... (continue)
Doris Lessing escribió De nuevo el amor a los ochenta años. En ella cuenta la historia de una mujer de sesenta y cinco años que se enamora. O mejor dicho, Sarah Durham, que es esa mujer, cae en un estado de amor que se le figura como una visita a nuevo país en el que lucha por mantener la cordura. Sarah ha sido viuda durante muchos años. Sus hijos ya son mayores. Sarah es dramaturga y trabaja para un teatro londinense. Cuando se enamora primero de un joven y atractivo actor, el bello y andrógino Bill, de veintiocho años, y luego del director de la obra, Henry, este ya de treinta y cinco, Sarah se sorprende a sí misma en un estado de deseo que hasta entonces creía provincia exclusiva de mujeres más jóvenes.
Todos los personajes en De nuevo el amor están involucrados de un modo u otro con la producción de una obra teatral basada en los diarios de Julie Vairon, una encantadora y caprichosa joven mestiza de Martinica. Vairon, una “mujer libre”, adelantada a su tiempo, siguió a uno de sus jóvenes amantes hasta Francia, donde permaneció hasta morir trágicamente en 1912, justo antes de la Primera Guerra Mundial, que cambió para siempre las vidas de las mujeres... ¿del todo? La identificación de Sarah con la vida de Julie Vairon –su arte, su música seductora e inquietante, sus aventuras amorosas– marca las relaciones de Sarah con varios hombres, todos ellos víctimas del hechizo de Julie y el teatro.
Esta novela repleta de matices y texturas explora las afinidades entre el amor romántico, la depresión y el dolor, la nostalgia del hogar y las privaciones emocionales de la infancia. Los dos hombres de los que Sarah se enamora, uno tras otro, hacen que ella reviva sus propias etapas de crecimiento, del amor infantil al amor maduro.