"Hemos de ser sinceros para reconocerlo y no engañarnos sosteniendo que necesitamos al perro para vigilancia o para protección. Puede ser cierto que lo necesitamos; mas no para esto. Sea como fuere, puedo decir por experiencia que en ciudades extrañas, y durante tiempos calamitosos, he deseado la co
... (continue)
"Hemos de ser sinceros para reconocerlo y no engañarnos sosteniendo que necesitamos al perro para vigilancia o para protección. Puede ser cierto que lo necesitamos; mas no para esto. Sea como fuere, puedo decir por experiencia que en ciudades extrañas, y durante tiempos calamitosos, he deseado la compañía del perro que me seguía y he hallado gran consuelo en el simple hecho de su existencia. Él ha sido para mí un apoyo comparable al que se encuentra en los recuerdos de la infancia, en la memoria de los tupidos bosques de nuestra patria, en algo que nos vaya diciendo que, en el fluir constante de la vida, nosotros seguimos siendo nosotros. Pocas cosas me han dado esta seguridad de manera más evidente y tranquilizadora que la fidelidad de mi perro."
Dejo de leerlo porque lo que me gusta de este libro ya estaba escrito. No sé, me parece que los zombies no pintan nada. Si te gustan mucho los zombies es probable que llegues a verle la gracia, pero donde esté el original...
Asigno tres estrellas a la novela porque creo que es justo en comparación con la calidad de otras que tengo en mi biblioteca. Sin embargo, eso no significa que no me haya gustado. Para mí las novelas de Sue Grafton son como las pelis de Documentos TV que veía los domingos por la tarde de pequeña: no
... (continue)
Asigno tres estrellas a la novela porque creo que es justo en comparación con la calidad de otras que tengo en mi biblioteca. Sin embargo, eso no significa que no me haya gustado. Para mí las novelas de Sue Grafton son como las pelis de Documentos TV que veía los domingos por la tarde de pequeña: no eran buenas, pero entretenían mucho. La serie Alfabeto del Crimen está protagonizada por la detective privada Kinsey Millhone, quien en la primera novela de las serie (esta misma) tiene 32 años, es dos veces divorciada, independiente, lista y pizpireta. Una tía dura que vive en una especie de garaje desordenado, es práctica en cuanto a su vestimenta y costumbres y corre de vez en cuando para contrarrestar el efecto de la comida basura. Está medio enamorada de su casero, un octogenario que por la descripción la autora se debe de haber basado en Clint Eastwood (le alabo el gusto) y muchas veces come, cena y toma copas en el bar de Rosie, sucio y grasiento. Kinsey se desenvuelve a la perfección en este tipo de ambientes. Vive en Santa Teresa, ciudad inventada de California. Una de las cosas que menos me gustan de la novela es que dedica páginas y páginas a describir las casas, las calles, el aspecto de la gente… Predomina, por tanto, la superficialidad, y los personajes son bastante estereotipados. Pero, como ya he dicho, entretiene. Yo antes quería ser como Kinsey, se nota que Sue Grafton tiene como target un cierto tipo de público femenino.
La originalidad y la imaginación de Juan José Millás esta vez se desliza hacia los sueños cumplidos de un viejo verde que no sabía que lo era hasta que en un momento dado se escinde de él un hombrecillo hecho a imagen y semejanza de su lado más oscuro. Me ha resultado entretenido.
El libro tibetano de la vida y de la muerte
No he podido con él.
HABLABA CON LAS BESTIAS, LOS PECES Y LOS PÁJAROS
"Hemos de ser sinceros para reconocerlo y no engañarnos sosteniendo que necesitamos al perro para vigilancia o para protección. Puede ser cierto que lo necesitamos; mas no para esto. Sea como fuere, puedo decir por experiencia que en ciudades extrañas, y durante tiempos calamitosos, he deseado la co ... (continue)
"Hemos de ser sinceros para reconocerlo y no engañarnos sosteniendo que necesitamos al perro para vigilancia o para protección. Puede ser cierto que lo necesitamos; mas no para esto. Sea como fuere, puedo decir por experiencia que en ciudades extrañas, y durante tiempos calamitosos, he deseado la compañía del perro que me seguía y he hallado gran consuelo en el simple hecho de su existencia. Él ha sido para mí un apoyo comparable al que se encuentra en los recuerdos de la infancia, en la memoria de los tupidos bosques de nuestra patria, en algo que nos vaya diciendo que, en el fluir constante de la vida, nosotros seguimos siendo nosotros. Pocas cosas me han dado esta seguridad de manera más evidente y tranquilizadora que la fidelidad de mi perro."
Orgullo y prejuicio y zombis
Dejo de leerlo porque lo que me gusta de este libro ya estaba escrito. No sé, me parece que los zombies no pintan nada. Si te gustan mucho los zombies es probable que llegues a verle la gracia, pero donde esté el original...
A de adulterio
Asigno tres estrellas a la novela porque creo que es justo en comparación con la calidad de otras que tengo en mi biblioteca. Sin embargo, eso no significa que no me haya gustado. Para mí las novelas de Sue Grafton son como las pelis de Documentos TV que veía los domingos por la tarde de pequeña: no ... (continue)
Asigno tres estrellas a la novela porque creo que es justo en comparación con la calidad de otras que tengo en mi biblioteca. Sin embargo, eso no significa que no me haya gustado. Para mí las novelas de Sue Grafton son como las pelis de Documentos TV que veía los domingos por la tarde de pequeña: no eran buenas, pero entretenían mucho.
La serie Alfabeto del Crimen está protagonizada por la detective privada Kinsey Millhone, quien en la primera novela de las serie (esta misma) tiene 32 años, es dos veces divorciada, independiente, lista y pizpireta. Una tía dura que vive en una especie de garaje desordenado, es práctica en cuanto a su vestimenta y costumbres y corre de vez en cuando para contrarrestar el efecto de la comida basura. Está medio enamorada de su casero, un octogenario que por la descripción la autora se debe de haber basado en Clint Eastwood (le alabo el gusto) y muchas veces come, cena y toma copas en el bar de Rosie, sucio y grasiento. Kinsey se desenvuelve a la perfección en este tipo de ambientes. Vive en Santa Teresa, ciudad inventada de California. Una de las cosas que menos me gustan de la novela es que dedica páginas y páginas a describir las casas, las calles, el aspecto de la gente… Predomina, por tanto, la superficialidad, y los personajes son bastante estereotipados. Pero, como ya he dicho, entretiene.
Yo antes quería ser como Kinsey, se nota que Sue Grafton tiene como target un cierto tipo de público femenino.
Lo que sé de los hombrecillos
La originalidad y la imaginación de Juan José Millás esta vez se desliza hacia los sueños cumplidos de un viejo verde que no sabía que lo era hasta que en un momento dado se escinde de él un hombrecillo hecho a imagen y semejanza de su lado más oscuro. Me ha resultado entretenido.