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Meridiano de sangre
Es bastante difícil discutir la condición de obra maestra de este título.
El hecho de leer Meridiano de Sangre es toda una experiencia; esa es la mejor forma de definirlo. Al margen de que seamos fans de McCarthy o no, de que nos interese el argumento a priori o no, honestamente creo que todo ... (continue)
Es bastante difícil discutir la condición de obra maestra de este título.
El hecho de leer Meridiano de Sangre es toda una experiencia; esa es la mejor forma de definirlo. Al margen de que seamos fans de McCarthy o no, de que nos interese el argumento a priori o no, honestamente creo que todo aquel que se defina como amante de la literatura debe intentar leer este libro al menos una vez. Al menos, intentarlo. Si se descubre, como tantos y tantos fans, atrapado por su lectura, y lo lee hasta el final, habrá llevado a cabo un viaje irrepetible.
Porque el virtuoso festival del lenguaje que representa, sus pasajes alucinantes (y alucinados), la galería de personajes memorables, el uso magistral de los símbolos...en fin, dan lugar a algo apoteósico.
Si aún no lo habéis leído, en vuestras manos queda. Y si habéis leído otro título de McCarthy, y pensáis que sabéis lo que os traeis entre manos con "Meridiano..." ...volvedlo a pensar. Meridiano de Sangre es McCarthy elevado a la enésima potencia. Y, en contra de lo que pudiera parecer, uno no sabe realmente qué es eso hasta que ha leído este libro.
Y, como muestra, valga un extracto:
"
...El menonita contempla las sombras que hay entre ellos y que se reflejan hacia él en el espejo de detrás de la barra. Se vuelve a los reclutas. Tiene los ojos húmedos, habla despacio. La ira de Dios está dormida. Estuvo oculta un millón de años antes de que el hombre existiera y sólo el hombre tiene el poder despertarla. En el infierno hay sitio de sobra. Oídme bien. Vais a hacer la guerra de un loco a un país extranjero. Despertaréis algo más que los perros.
Pero ellos censuraron al viejo y le maldijeron hasta que se apartó de la barra murmurando, ¿y cómo iba ser si no?
Estas cosas terminan así. Entre confusión e insultos y sangre. Siguieron bebiendo y el viento soplaba en las calles y las estrellas que habían estado en lo alto descendieron hacia el oeste y aquellos jóvenes se indispusieron con otros jóvenes y hubo intercambio de palabras imposibles de enmendar y al amanecer el chaval y el segundo cabo se arrodillaron junto a el chico de Misuri que se llamaba Earl y pronunciaron su nombre pero el otro ya no podía responder. Estaba tumbado en el polvo del patio. Los hombres se habían ido, las putas también. Un viejo barría el piso de arcilla dentro de la cantina. El chico yacía en un charco de sangre con el cráneo reventado, nadie sabía a manos de quién. Alguien se les acercó por el patio. Era el menonita. Soplaba un viento cálido y por el este asomaba una luz gris. Las aves que pasaban la noche entre las parras habían empezado a agitarse y a cantar.
Hay menos alegría en la taberna que en el camino que conduce a ella, dijo el menonita. Se puso en la cabeza del sombrero que sostenía en las manos y giró en redondo y salió por la verja...."