-
All books
-
-
-
- Dublinés (18)
- By Alfonso Zapico
-
Reading since May 26, 2012
-
-
-
-
- Sherlock Holmes. Obras completas II (66)
- Las aventuras de Sherlock Holmes. Sherlock Holmes sigue en pie. El archivo de Sherlock Holmes
- By Arthur Conan Doyle
-
Reading since Aug 9, 2011
-
-
-
-
- Sonetos de amor (22)
- By William Shakespeare
-
Reading since Aug 6, 2011
-
-
-
-
- Franny and Zooey (388)
- By J.D. Salinger
-
Finished on May 26, 2012





-
-
-
-
- Cosmópolis (51)
- By Don DeLillo
-
Finished on May 17, 2012





-
-
-
-
- Sunset Park (118)
- By Paul Auster
-
Finished on May 9, 2012





-
-
-
-
- Historia de la belleza (42)
- By Umberto Eco
-
Finished on May 3, 2012





-
-
-
-
- HHhH (110)
- By Laurent Binet
-
Finished on Apr 22, 2012





-
-
-
-
- En busca del tiempo perdido (43)
- 5. La prisionera
- By Marcel Proust
-
Finished on Apr 14, 2012





-
-
-
-
- Los ballets rusos de Diaghilev, 1909-1929: cuando el arte baila con la música (1)
-
Finished on Apr 4, 2012





-
-
-
-
- Cuadernos de un mamifero / Mammal's notebook (6)
- By Erik Satie
-
Finished on Mar 31, 2012





-
-
-
-
- Binky Brown conoce a la Virgen María (2)
- By Justin Green
-
Finished on Mar 25, 2012





-
-
-
-
- El mapa y el territorio (108)
- By Michel Houellebecq
-
Finished on Mar 24, 2012





-
-
-
-
- Stalingrado (88)
- By Antony Beevor
-
Finished on Mar 12, 2012





-
-
-
-
- Ventajas de viajar en tren (79)
- By Antonio Orejudo
-
Finished on Feb 26, 2012





-
-




Todo ventajas -
Las principales ventajas de este libro son su brillantez, duración y diversión. También su lectura metaliteraria, tal vez algo subrayada, en lo que parece un ajuste de cuentas general con la profesión, críticos, editores, también escritores. Algo que se entiende bien al explicar sus tramas.
Ventaja ... (continue)
- — May 12, 2012 | Add your feedback
-
RSS feeds: subscribe to Banquete a la tropa's shelf
Stalingrado
Tal vez si Volgogrado no se hubiera llamado Stalingrado, su fuerza simbólica habría sido menor y el interés suicida y paranoico de Hitler por no abandonar su posición en ella habría permitido ahorrarse sufrimiento y vidas. Pero la lucha de egos desatados y la grandilocuencia de locos visionarios ent ... (continue)
Tal vez si Volgogrado no se hubiera llamado Stalingrado, su fuerza simbólica habría sido menor y el interés suicida y paranoico de Hitler por no abandonar su posición en ella habría permitido ahorrarse sufrimiento y vidas. Pero la lucha de egos desatados y la grandilocuencia de locos visionarios entre Hitler y Stalin que a veces parece el frente del Este de la II Guerra Mundial lo impidió. ¿Quién ganó? La historia dice que Stalin, aunque supongo que quien ganó de veras fue el invierno.
Stalingrado es el segundo libro que leo de Antony Beevor, tras Berlín. La caída: 1945, del que tengo un excelente recuerdo y que creo algo superior. Stalingrado fue publicado cuatro años antes que Berlín. La caída: 1945, pero ambos son hijos del impulso dado por la apertura de los archivos soviéticos, que permitieron a Beevor manejar gran cantidad de información tan precisa que es capaz de narrar la batalla casi a diario. ¿Y por qué me prevalece, tal vez injustamente, la impresión de que Berlín. La caída: 1945 es mejor libro?
Porque a pesar de la carga simbólica de Stalingrado, su punto crucial de inflexión en la IIGM, y el conjunto de episodios terribles que como batalla alcanza, no puede luchar contra el peso mayor de Berlín en la historia, tanto antes como después, de todo el siglo XX.
Porque los episodios finales, y Berlín lo es, siempre acumulan más fácilmente todos los simbolismos.
Y porque el derrumbe de Berlín fue acompañado de alta política mundial que decidía el nuevo orden venidero. Ello permitía a Beevor puntear más el relato, que en Stalingrado no tiene esta faceta tan interesante.
Por lo demás, Stalingrado es también un relato apasionante y minucioso de la campaña de Rusia hasta el revés para los nazis del Kessel de Stalingrado y la rendición del VI Ejército. Beevor sabe tanto retratar la vida en los cuarteles generales como la angustia del soldado común y sus dificultades, que en Stalingrado alcanzaron un extremo difícil de superar. También la peculiar relación de Hitler y Stalin con sus respectivos generales y la influencia de ambos en la campaña bélica son importantes, puesto que sus errores fueron brutales, y fue ganador quien negó menos la realidad que vivía a muchos kilómetros de él. Beevor recoge estos momentos con profusión, lo que puesto en paralelo con la ruinas a las orillas del Volga tiene momentos emotivos. Aún así, la batalla entre las ruinas, la Rattenkrieg inexplicable que hemos visto en películas (Stalingrado, Enemigo a las puertas) tiene incluso aún después de la lectura un punto de misterio, el del supervivencia bajo el escombro, la nieve y la metralla, en el mismísimo infierno que Beevor, aunque se acerca, no llega a explicar/aprehender completamente. ¿Tal vez porque eso necesite más un novelista que un historiador? No lo sé. Esto no quiere decir que en esta lectura uno no sienta el miedo, el hambre, y los piojos, resultados de la locura humana. Pero…
http://banquetealatropa.blogspot.com.es/2012/05/la-ciud…
Is this helpful?