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- El espejo se rajó de parte a parte (115)
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By Agatha Christie





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- Marie Curie y su Tiempo (11)
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By José Manuel Sánchez Ron
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- Matrimonio de sabuesos (92)
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By Agatha Christie





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- Un puñado de centeno (94)
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By Agatha Christie





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- Julius Knipl fotógrafo inmobiliario (4)
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By Ben Katchor
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Julius Knipl fotógrafo inmobiliario
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El fotógrafo en la gran ciudad -
Hacía mucho tiempo que no leía un libro de historietas recopiladas. Un cómic que no fuera novela gráfica sino una colección de las tiras publicadas diaria o semanalmente en un periódico, forma de publicación que supuso el nacimiento del cómic como arte moderno. Así que puede que Julius Knipl, fotógr ... (
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Aug 8, 2011 |
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- Diario de un emigrante (48)
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By Miguel Delibes
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Lealmente -
Cuando Lorenzo, el protagonista del Diario de un cazador que reaparece tres años después en el Diario de un emigrante, quiere decir algo con sinceridad, suele comentar que 'le dije lealmente', 'lealmente le respondí'…
Ese 'lealmente' encierra para mí parte del genio de Delibes: su aproximación hone ... (
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Jul 27, 2011 |
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- Asesinato en la calle Hickory (101)
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By Agatha Christie





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- Atzekoz aurrera (1)
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By Xabier Monasterio





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- El arte de volar (106)
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By Antonio Altarriba
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El arte de volar es una novela (bio)gráfica que narra la vida de Antonio Altarriba, nacido en 1910, y padre del autor del guión, el novelista, ensayista y guionista de cómics que se llama igual que su padre. Como historia del siglo XX español, la Guerra Civil y sus consecuencias llenan una parte muy ... (
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Jul 6, 2011 |
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- Después del funeral (101)
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By Agatha Christie





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- Asterios Polyp (34)
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By David Mazzucchelli
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Asterios sin Ignazio -
Entre dos meteoros fulminantes sucede la historia de Asterios Polyp, el cómic con el que el ilustrador David Mazzucchelli completa su primera novela gráfica en solitario. Mazzucchelli ganó gran prestigio por haber participado en algunos de los trabajos sobre Batman y Daredevil escritos por Frank Mil ... (
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Jul 11, 2011 |
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- Diez negritos (1051)
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By Agatha Christie





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- El caso de los anónimos (122)
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By Agatha Christie





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- Un triste ciprés (106)
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By Agatha Christie





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- Lecturas no obligatorias: prosas (4)
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By Wislawa Szymborska
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Lecturas no obligatorias: prosas




¿Por qué reseñar? -
Durante al menos 33 años, Wislawa Szymborska escribió periódicamente columnas literarias en varios medios polacos (de revistas literarias a diarios informativos). En ese periodo le dio tiempo a ganar un Nobel, escribir poesía, ser múltiplemente homenajeada y reconocida, sobrevivir al socialismo real ... (
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Jun 16, 2011 |
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- Inocencia trágica (65)
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By Agatha Christie





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- La lección de música (3)
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By Pascal Quignard
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Todas las músicas del mundo -
La lección de música se abre con un relato (de tres totales) que Quignard dedica al músico y virtuoso de la viola de gamba Marin Marais. El relato intercala episodios breves de su intensa vida de joven prodigio (su maestro rechazó enseñarle en la creencia de que le superaría; se dedicó a la composic ... (
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Jun 12, 2011 |
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- El templete de Nasse House (101)
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By Agatha Christie





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- La muerte de Ivan Ilich (117)
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By Leo Tolstoy
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La función pública -
Lo confieso, nunca he leído a Tolstoi. Sé la asignatura pendiente que es esto, y por supuesto conozco su peso (y el de sus obras) en la literatura mundial. Pero entre los grandes rusos, siempre caí en las garras del ‘pobre Fedia’, el existencialista, desgarrado, y oscuro Dostoievsky, y no en las del ... (
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May 20, 2011 |
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- Muerte en la vicaría (149)
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By Agatha Christie





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Marie Curie y su Tiempo
La vida y obra de los científicos de principios del siglo XX es en general apasionante. Yo empecé a degustarlo como subgénero en la universidad, mientras sus descubrimientos aparecían en diferentes asignaturas de la carrera de Químicas, cuando ideas como el principio de incertidumbre o la dualidad o ... (continue)
La vida y obra de los científicos de principios del siglo XX es en general apasionante. Yo empecé a degustarlo como subgénero en la universidad, mientras sus descubrimientos aparecían en diferentes asignaturas de la carrera de Químicas, cuando ideas como el principio de incertidumbre o la dualidad onda-partícula me fascinaban; me parecía obvio que trascendían la ciencia y se acercaban a la filosofía y al arte, y, como deducciones de hombres cuya dedicación y profundidad superaban la falta de medios y tecnología con brillantez teórica y pasión experimental, los creía entre las cumbres del desarrollo humano. Súmenle la aparición de las vanguardias, o la edad de oro de la literatura internacional, y díganme si aquellos años no fueron un descomunal Renacimiento.
Marie Curie era una de aquellas personas, prácticamente la única mujer, y aunque su nombre no se encontraba detrás de ninguna de esas grandes teorías, su aura mítica era indiscutible: era pobre, inmigrante, abnegada, y como mujer no hubiera podido posiblemente desarrollar carrera alguna de no ser por su matrimonio con Pierre Curie, un físico experimental que ejercía de profesor en una escuela mediocre de París en la que los Curie llevaron a cabo sus trabajos principales. Y en esas condiciones, sin permitirle ser académica en Francia, enviudando joven y con dos hijas, ganó dos Premios Nobel, nunca dejó de estudiar y aprender, ayudó personalmente en la Primera Guerra Mundial a la causa francesa con una incipiente unidad móvil de radiología, y viajó por medio mundo, incluyendo una España republicana a la que deseó lo mejor. Su mito superó sin duda a la mujer, y parece ser -y esto decepciona algo-, a la científica.
Este libro se titula Marie Curie y su tiempo y está escrito por José Manuel Sánchez Ron, cuyos artículos de literatura de ciencia y divulgación suelo leer. Es académico de la RAE (que suele ningunear de siempre a la ciencia y tecnología, algo coherente con el país pero absurdo en estos tiempos, que sólo remedia actualmente con Sánchez Ron y Margarita Salas). Hace años leí su apasionante y muy recomendable El poder de la ciencia, una magnífica historia social, económica y política de la ciencia en los siglos XIX y XX. En su libro sobre Marie Curie ha planteado el tema de manera impecable, superando la tentación de una hagiografía imposible dado que la documentación es suficiente para comprobar las zonas grises de Marie Curie (su escasa fuerza teórica, su reivindicación de ideas científicas que en realidad no propuso, la posible exageración de sus méritos para el segundo Nobel), y haciendo un hincapié importante en el su tiempo del título, en el hecho de que los logros de Curie y su familia (descubrimiento de radio y polonio, visión industrial de la radiactividad, desarrollo inmediato de aplicaciones médicas) son indisociables del entorno socio-científico que les rodeaba. Sánchez Ron no tiene además miedo a hablar directa pero comprensiblemente de ciencia, de radiactividad, pues sin entender determinados detalles científicos tampoco es posible entender a quienes ejercen la ciencia.
En algunos de esos detalles se encierran las principales joyas arrancadas por este libro a la historia: la radiactividad, descubierta por estajanovistas como los Curie en un laboratorio lóbrego, pareció condenada siempre a un lugar plebeyo frente al que ocupaba la gran ciencia teórica. O que este campo acercó a la Física y la Química como disciplinas. O como su relación con Paul Langevin se convirtió en un escándalo moral y frenó sus posibilidades de ser académica. O como, en un hecho de ecos proustianos, Marie Curie se dejó la piel en su trabajo, en esos cuadernos de laboratorio que años más tarde, al ser recuperados por sus hijas, enseñaban los rastros de radiactividad donde los dedos de Marie Curie (Sklodowska de soltera) se habían posado décadas atrás…
http://banquetealatropa.blogspot.com/2011/08/santa-mari…