Esta descripción hace Parménides García Saldaña (1944-1982) de un niño fresa, de acuerdo con su peripecia personal:
"Era un chavo escéptico, abúlico y materialista de los que ya no van a la iglesia. Desconocía lo que era la palabra amor y vivía en el eterno círculo de hipocresía, la rutina. Continue
Esta descripción hace Parménides García Saldaña (1944-1982) de un niño fresa, de acuerdo con su peripecia personal:
"Era un chavo escéptico, abúlico y materialista de los que ya no van a la iglesia. Desconocía lo que era la palabra amor y vivía en el eterno círculo de hipocresía, la rutina. Vivía como chavo clase media, regido por las absurdas leyes de la incompresión. Pero yo quería vivir con amor, para no extraviarme en los vicios de la antigua generación: buscando callejeras y bebiendo alcohol: Pa y Ma vivían atados a un mundo de convención, contando el dinero ahorrado, escondiéndolo bajo el colchón. Me educaban ahorrando, escondiéndolo bajo el colchón. Me educaban imponiendo los prejuicios de su generación. Yo no quería repetir esta vida, quería buscar qué era realmente el amor. Yo no quería ser en la vida una copia al carbón, un animal mimético de los que siguen al balón. Hoy ¡Ya! ¡Cielo! ¡Amor! Sé que soy yo"
Parménides asumió a fondo los procesos de la subcultura del rock que llevaron a muchos de su generación a escribir la literatura hoy conocida como de "la Onda", que para él era la realidad total y a la que se incorporó de tal modo que en ella murió (de pulmonía, en un hotelucho, y solo).
El rey criollo (1971) toma su nombre de una película de Elvis Presley, cuyo estreno en el cine Las Américas causó un motín y la prohibición en México de los films del précursor del rock. Cada cuento de este volumen lleva un epígrafe la letra de una canción de los Rolling Stones y constituye un documento de la vida en los años 50 y 60.
"Y este es el fin de la cuenta: el sueño ha terminado"