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En Patagonie

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Editeur: Grasset

3.8
(2023)

Language:Français | Number of pages: 314 | Format: Others | En langues différentes: (langues différentes) Chi traditional , English , Spanish , Italian , German , Dutch , Portuguese , Japanese

Isbn-10: 2246398142 | Isbn-13: 9782246398141 | Publish date: 

Category: Biography , Fiction & Literature , Travel

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Description du livre
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  • 3

    Particolare

    Con uno stile narrativo quasi sempre asettico (quindi poco capace di trasmettere, almeno direttamente, emozioni ed affetti) B.Chatwin stende un resoconto sul suo viaggio in Patagonia, dal Rio Negro al ...continuer

    Con uno stile narrativo quasi sempre asettico (quindi poco capace di trasmettere, almeno direttamente, emozioni ed affetti) B.Chatwin stende un resoconto sul suo viaggio in Patagonia, dal Rio Negro alla Terra del Fuoco. Il libro, a metà tra il diario di viaggio e il romanzo mescola antropologia, storia, folklore, mitologia e zoologia al fine di raccontarci le vicissitudini dell'autore, di alcuni suoi antenati e di altre importanti figure storiche legate alla Patagonia, in particolare rivoluzionari, esploratori ed indigeni sudamericani. Personalmente il libro non mi ha colpito particolarmente, e considerarlo il "libro-simbolo" di tutti i viaggi pare un poco azzardato. La totale mancanza di emozioni e sensazioni trasmesse, unita allo stile narrativo scostante che oscilla continuamente tra tempi passati e presenti, tra realtà e finzione, rende il libro un'esperienza a parer mio priva di mordente e talvolta noiosa, malgrado ci siano parti inequivocabilmente interessanti, in particolare nel modo piuttosto “british” con cui Chatwin descrive il melting pot culturale tipico della Patagonia.

    dit le 

  • 3

    Nel blu antartico

    Nella Terra capovolta, come il cono di sotto di una clessidra, filtrano in un mondo parallelo detriti polverosi della storia del mondo di sopra, Stati Uniti ed Europa, vagabondi e reduci di ogni risma ...continuer

    Nella Terra capovolta, come il cono di sotto di una clessidra, filtrano in un mondo parallelo detriti polverosi della storia del mondo di sopra, Stati Uniti ed Europa, vagabondi e reduci di ogni risma che cercano un riscatto negli ampi orizzonti patagonici.
    Così compaiono sotto cieli sterminati d’oro e porpora gauchos di sangue tedesco e indio, soprano francesi, svedesi con la faccia di luna piena, anarchici tolstojani e preti salesiani.
    A Paso Roballos forse incontriamo la mitica Città d’oro, nata dal sogno visionario e dal racconto febbrile di marinai assassini e, ancora, feroci ammutinamenti al largo di Cape Pilar su galeoni del ‘500, sopiti solo dalla devastazione dello scorbuto.
    Butch Cassidy e la sua banda in fuga dagli U.S. dopo una rapina, per finire con le tracce del mitico unicorno
    Un reportage di viaggio storico-geografico, antropologico, mitologico, fra lagune di acque limpide, fiumi verdi-giada strozzati in gole di strapiombi vulcanici, che ci vengono restituiti con una scrittura a tratti tagliente e potente come il vento che soffia dalla Cordigliera Andina.
    Ma alla fine anche gli spazi sconfinati si possono stipare di una folla di storie e di personaggi che con un ritmo vorticoso si addensano in ogni riga di questo romanzo, come su un autobus nell’ora di punta.
    Resta, laggiù in fondo, la presenza magnetica di Cape Horn, un dio cattivo che annoda due oceani irosi nel blu antartico di acque ribollenti.

    dit le 

  • 3

    Siete indecisi se leggere o no questo libro?

    Se cercate un libro che descriva i paesaggi della Patagonia probabilmente questo non fa per voi.
    Se invece cercate un libro che descriva più che altro la storia di esploratori e di coloni, incorniciat ...continuer

    Se cercate un libro che descriva i paesaggi della Patagonia probabilmente questo non fa per voi.
    Se invece cercate un libro che descriva più che altro la storia di esploratori e di coloni, incorniciato dal personale viaggio dello scrittore in questa magnifica terra, è decisamente il vostro libro.

    dit le 

  • 4

    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2014/11/01653-en-la-patagonia-bruce-chatwin.html

    La piel de un animal prehistórico en una vitrina, un marino que naufraga en el estrecho de Magallanes y se ...continuer

    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2014/11/01653-en-la-patagonia-bruce-chatwin.html

    La piel de un animal prehistórico en una vitrina, un marino que naufraga en el estrecho de Magallanes y se queda a vivir en aquellas tierras, un viaje a la Patagonia donde se solapan los tiempos y, a cada paso, las historias de un puñado de personajes errantes y los vestigios de tiempos remotos, los estratos que hablan de épocas y animales desaparecidos, los extranjeros que sienten la Patagonia como su patria y su hogar, granjeros, comerciantes, vagabundos que encuentran en otra tierra aquello que anhelaban, las historias personales (las motivaciones y los recuerdos) y la historia que habla de los primeros pobladores, de los estudiosos del pasado, de cómo se conformó la Patagonia, los desiertos extraños y los habitantes aún más extraños.

    En la Patagonia es un libro de tiempos, tierra y aventura, está el viajero que parte para buscar su pasado, las huellas de un pariente lejano que había encontrado los restos de un animal prehistórico, está la mirada ante una tierra nueva y las descripciones asombradas, está todo lo que se espera de un libro de viajes pero, En la Patagonia, está, sobre todo, el tiempo más que el espacio, los estratos que hablan de otras épocas y las ruinas que traen el recuerdo de forajidos de leyenda, los personajes que encuentran arraigo en una tierra ajena y que tejen una red temporal a su alrededor.

    Chatwin se encuentra con las huellas de Butch Cassidy y Sundance Kid y animales casi mitológicos, con los primeros pobladores y los naufragios de las expediciones marinas, con una cárcel en el fin del mundo y anarquistas que lucharon hasta la sangre, con galeses, escoceses, ingleses o alemanes que replicaban su tierra lejos de ella, la mezcla de la nostalgia por la patria y las raíces hundidas en un nuevo paraje desértico donde asistir a otras vidas y costumbres, donde sentirse extranjeros y en casa, una mezcla propia, una forma de mirar y sentir el mundo. Chatwin describe aquello que ve, se sube a camionetas o anda kilómetros entre granjas y estancias, se encuentra con vagabundos que buscan minas donde trabajar y curas que reinventan el pasado y, sobre todo, con tiempos e historias cruzados, historias a través de los libros y los lugareños, algunas que se acercan a la leyenda, otras que recuerdan a Darwin, Fitzroy y los indios arrancados de sus tierras como imagen del buen salvaje en el viejo mundo, la mayoría que hablan de vidas sencillas en un paisaje único.

    Como dice Isabel Bono sobre Chatwin, Chatwin, sin duda, metió en su mochila una lata de sardinas y media botella de champán, y dijo que el libro sería un intento de dar una visión cubista de la región: describir lo que vea y oiga a su alrededor evitando escribir sobre lo que siente.

    La Patagonia empieza en el río Negro. A mediodía el autocar atravesó un puente de hierro tendido sobre el río y se detuvo frente a un bar. Una india se apeó con su hijo. Había ocupado dos asientos con su mole. Mascaba ajo y usaba unos pendientes tintineantes de oro puro y un sombrero blanco y rígido prendido sobre las trenzas. Una expresión de terror abstracto cruzó por las facciones del niño cuando ella maniobró consigo misma y con sus paquetes para bajar a la calle.
    Las casas estables del pueblo eran de ladrillo, con chimeneas negras y una madeja de cables eléctricos en lo alto. Allí donde terminaban las casas de ladrillo empezaban las chozas de los indios. Estas se hallaban compuestas por parches: cajas de embalar, láminas de plástico y arpilleras.
    Un hombre solitario marchaba calle arriba, con el sombrero de fieltro marrón encasquetado sobre el rostro. Transportaba una bolsa y se internaba entre las nubes blancas de polvo, rumbo al campo. Unos niños se refugiaron en un portal, y se pusieron a atormentar a un cordero. Desde una choza llegaba el ruido de la radio y de grasa siseante. Un brazo musculoso se asomó y arrojó un hueso a un perro. El perro lo cogió y salió disparado.
    Los indios eran trabajadores migratorios llegados del sur de Chile. Eran araucanos. Hasta hace un siglo los araucanos habían sido increíblemente feroces y bravos. Se pintaban el cuerpo de rojo, desollaban vivos a sus enemigos y succionaban los corazones de los muertos. A sus hijos varones les enseñaban a cosechar, a montar a caballo, a beber, a ser insolentes y a practicar el atletismo sexual, y durante tres siglos aterrorizaron a los españoles. En el siglo XVI, Alonso de Ercilla escribió un poema épico en su honor y lo llamó La Araucana. Voltaire lo leyó y por su intermedio los araucanos se convirtieron en candidatos al título de Buen Salvaje (versión fuerte). Los araucanos siguen siendo muy fuertes y lo serían mucho más aún si dejaran la bebida.
    Fuera del pueblo había plantaciones irrigadas de maíz y calabazas, y huertos de cerezos y albaricoqueros. A lo largo del cauce del río, los sauces eran agitados por el viento y mostraban la cara inferior plateada de sus hojas. Los indios habían estado cortando mimbres y se veían ramas blancas y frescas y se olía el aroma de la savia. El río había sido engrosado por el deshielo de los Andes, y discurría velozmente y hacía chasquear los juncos. Las golondrinas cazaban insectos. Cuando sobrevolaban la ribera, el viento las atrapaba, las tumbaba en una inversión aleteante de su vuelo y las hacía planear nuevamente a ras del agua.
    La ribera se empinaba sobre el embarcadero del trasbordador. Trepé por un sendero y desde la cima miré aguas arriba en dirección a Chile. Divisaba el río, que refulgía y se deslizaba entre pendientes blancas como huesos, con franjas de cultivos color esmeralda a ambos lados. Más allá de los taludes se extendía el desierto. Sólo se oía el viento, que zumbaba entre las espinas y silbaba entre la hierba seca, y no se veía ninguna señal de vida, exceptuando un chimango y un escarabajo negro que descansaba sobre las piedras blancas.
    El desierto patagónico no es un desierto de arena o guijarros, sino un matorral bajo de arbustos espinosos, de hojas grises, que despiden un olor amargo cuando los aplastan. A diferencia de los desiertos de Arabia no ha producido ningún desborde espiritual dramático, aunque sí ocupa un lugar en los anales de la experiencia humana. Charles Darwin juzgó irresistibles sus cualidades negativas. Al resumir El viaje del Beagle intentó explicar, sin éxito, por qué estos «eriales yermos» se habían apoderado con tanta fuerza de su mente, con mucha más fuerza, en verdad, que cualesquiera de los otros prodigios que había visto.
    En los años 1860, W. H. Hudson viajó a Río Negro en busca de las aves migratorias que pasaban el invierno cerca de su casa de La Plata. Años más tarde, evocó aquel viaje a través del filtro de su pensión de Notting Hill, y escribió un libro tan sosegado y cuerdo que, por comparación, Thoreau parece un energúmeno. Hudson consagra un capítulo íntegro de Días de ocio en la Patagonia a contestar el interrogante de Darwin, y llega a la conclusión de que quienes deambulan por el desierto descubren en sí mismos una serenidad primigenia (que también conoce el salvaje más simple), tal vez idéntica a la Paz de Dios.
    Bruce Chatwin
    En la Patagonia (traducción de Eduardo Goligorsky. Quintento. Ediciones Península)

    dit le 

  • 4

    piacevolmente sorpresa

    Si discosta da quello che ci si potrebbe aspettare pensando di leggere un "classico" libro di viaggio.
    Nessuna descrizione poetica dei luoghi, nessun resoconto di emozioni, ma un susseguirsi di raccon ...continuer

    Si discosta da quello che ci si potrebbe aspettare pensando di leggere un "classico" libro di viaggio.
    Nessuna descrizione poetica dei luoghi, nessun resoconto di emozioni, ma un susseguirsi di racconti ed episodi curiosi, spesso poco noti, della vita della Patagonia, man mano che il viaggio procede da Buenos Aires alla Terra del Fuoco.
    Potrebbe inizialmente dare l'impressione di essere un libro frammentario e quasi confusionario, in effetti Chatwin non segue una cronolgia precisa nei suoi racconti, rende comunque a pieno lo spirito dei posti visitati: storie di emigranti, proprietari, terrieri, esploratori, banditi, indios, aneddoti e storie di marinai, ma anche colonizzatori.
    Sono stata inizialmente incuriosita e finalmente positivamente sorpresa da questo libro, per cui se avete l'occasione, vi suggerisco assolutamente di leggerlo.

    dit le 

  • 2

    Incolore

    Avevo caricato questo libro di troppe aspettative.
    Resoconto di viaggio frammentato, in cui Chatwin mescola la propria esperienza on the road in Patagonia e la storia di questa terra, decisamente affa ...continuer

    Avevo caricato questo libro di troppe aspettative.
    Resoconto di viaggio frammentato, in cui Chatwin mescola la propria esperienza on the road in Patagonia e la storia di questa terra, decisamente affascinante, ma bisogna dire che l'errante Chatwin rende poco e male questo fascino. Speriamo che i suoi prossimi libri siano migliori.

    dit le 

  • 3

    Mi aspettavo proprio questo

    Eppure mi ha deluso. Forse il troppo distacco, che non è mancanza di emozione, ma una rinuncia a comprendere ciò che viene visto.
    La Patagonia è altra terra ora, invano se ne cercherebbero le radici i ...continuer

    Eppure mi ha deluso. Forse il troppo distacco, che non è mancanza di emozione, ma una rinuncia a comprendere ciò che viene visto.
    La Patagonia è altra terra ora, invano se ne cercherebbero le radici in questo libro. E' come se fosse la storia non degli alberi, ma delle foglie che ne sono cadute.

    dit le 

  • 3

    Opera frammentaria , si passa dall'antropologia alla letteratura, alla biografia di personaggi famosi a vita vissuta dall'autore. La piacevolezza della lettura risente molto di questi strappi come del ...continuer

    Opera frammentaria , si passa dall'antropologia alla letteratura, alla biografia di personaggi famosi a vita vissuta dall'autore. La piacevolezza della lettura risente molto di questi strappi come dello stile pomposo e barocco, sembra quasi Conrad non uno scrittore di quaranta anni fa.
    Da leggere i rimandi a Bucth Cassidy , Shakespeare, Darwin, e i gallesi.... La storia del milodonte che in parte giustifica il tutto è poco sentita.

    dit le 

  • 2

    Non mi ha esaltato. Personalmente ritengo che la fama di questo romanzo sia superiore al suo valore effettivo. “Il libro simbolo di ogni viaggio” recita la 4a di copertina... mah.
    “In Patagonia” è un ...continuer

    Non mi ha esaltato. Personalmente ritengo che la fama di questo romanzo sia superiore al suo valore effettivo. “Il libro simbolo di ogni viaggio” recita la 4a di copertina... mah.
    “In Patagonia” è un reportage più sulle persone che sui luoghi. Personaggi prevalentemente europei, stabilitisi in Patagonia per le più disparate ragioni.
    Chatwin però descrive questi incontri sempre con freddezza, distacco, con un certo snobismo e razzismo reazionario tipicamente british.
    Storie di banditi, indios, immigrati europei, studiosi di archeologia, missionari, marinai e rivoluzionari completamente slegate tra di loro, senza alcun filo conduttore se non il semplice fatto di svolgersi in Patagonia.
    Credo che in fin dei conti valga la pena leggerlo, non è una lettura da buttare. Ma non aspettatevi Garcia Marquez o Sepulveda.
    Io non credo che leggerò altro di Chatwin, comunque.

    dit le 

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