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Great Jones Street

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Editeur: Leméac / Actes Sud

3.3
(315)

Language:Français | Number of pages: 301 | Format: Others | En langues différentes: (langues différentes) English , Italian

Isbn-10: 2742797653 | Isbn-13: 9782742797653 | Publish date: 

Category: Family, Sex & Relationships , Fiction & Literature , Music

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Description du livre
Sur les origines d’une certaine culture, toujours prégnante quoique détournée de ses objectifs premiers, Great Jones Street n’est donc rien moins qu’un texte indispensable où se manifeste déjà tout le talent et la singularité ...
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  • 2

    Este tipo de libro me parece que solo logra emocionarte si: a) has pertenecido o perteneces al mundillo que retrata y/o b) estas de droga hasta las cejas. Como no cumplo ninguno de los dos ...continuer

    Este tipo de libro me parece que solo logra emocionarte si: a) has pertenecido o perteneces al mundillo que retrata y/o b) estas de droga hasta las cejas. Como no cumplo ninguno de los dos requisitos, el libro no solo me ha parecido aburrido, si no que además es lo más incoherente y desprovisto de propósito que me he leído en mucho tiempo. En la sinopsis te cuentan que es una sátira sobre el mundo del rock y derivados. Lamento discrepar, no es para nada satírica, por que estamos tan acostumbrados a los excesos por parte de los componentes de grupos de rock, que cualquier situación, por excéntrica que sea, es más que creíble. Mención especial se merece lo que yo he llamado "filosofía rockera", un compendio de despropósitos, más o menos lúcidos, que solo pueden ser bien interpretados si estás viajando a través del espacio y el tiempo con LSD. Para resumir, es un libro lento, aburrido e incoherente. Un despropósito de historia, sin pies ni cabeza, de esos que según los "críticos" es sublime, pero cuya categoría y calidad literaria son más que cuestionables.

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  • 5

    Ormai mi sarebbi anche rotto li cojoni di parlare di stò autore.Potrei facilmente rimandare il lettore alla recensione di Cosmopolis.Ma il mondo è brutto e per questo vi beccate questa mia ...continuer

    Ormai mi sarebbi anche rotto li cojoni di parlare di stò autore.Potrei facilmente rimandare il lettore alla recensione di Cosmopolis.Ma il mondo è brutto e per questo vi beccate questa mia bruttissima recensione.Come dicevo questo romanzo di Don rappresenta una sorta di Cosmopolis anni '70.Il romanzo parla di Bucky,una super rockstar che decide in mezzo a un tour mondiale di lasciare la sua band.Ormai stanco di navigare all'interno del magico music biz,decide di ritirarsi a vita eremitica all'interno di un appartamento posto,appunto,in quel Great Jones Street che dà il titolo al romanzo.Il protagonista riceverà contro la sua volontà una serie di visite da personaggi focali nella sua esistenza.Comincia il solito pout-pourri surreale dell'autore con dialoghi divertenti e situazioni assurde.Vi ricorda qualcosa?Un protagonista rinchiuso in un posto angusto,fuori dal mondo e con gente a iosa pronta a rompergli i coglioni con assurdi dialoghi nonsense.Esatto,proprio quell'altro libro pregno di gentaglia della finanza che ci aveva così colpito per le situazioni profetiche sul nuovo milennio.In "Great Jones Street" non manca la critica verso un America ormai simbolo e vittima della sua stessa filosofia;quella dell'American dream.Bucky rappresenta ciò che più un americano abiura ovvero la mancanza di libertà.Così l'autore continua a sfondarci le palle con questa storia del mancato potere decisionale,per ognuno di noi,verso le scelte della nostra vita.Bucky vuole riappropriarsi della proprio libertà,che per un americano è sinonimo di proprietà privata,rifugiandosi in un squallido appartamento,non sapendo che anche quella scelta è orchestrata dai manager o dalla multinazionale azionaria di cui lui è proprietario ma non lo sa.Così anche in Cosmopolis,il giovane rampante dell'alta finanza vuole andare a tagliarsi i capelli ma in realtà viene guidato in un escalation di demenza fino all'atto finale.La conclusione per DeLillo è sempre quella ovvero l'abiurazione di ciò che si è nell'abbandono totale non solo del materiale ma anche e sopratutto del sogno.Ovvero quel American Dream che così biecamente ci è stato imposto.Detto così,sembra quasi eretica come conclusione per un autore americano.Ma ciò che va in giro a predicare il nostro è sempre quello da 30 anni a questa parte.L'america può tornare a essere se stessa solo abiurando se stessa e ciò che ha creato.Ritornando alla loro visione di libertà individuale,quella della proprietà privata che lascia poi la decisionem di fare e nutrire qualsiasi ambizione più o meno smisurata.Ahinoi,questo non ci piace,(sopratutto al sottoscritto)però questo libro si legge scorrevolmente,risulta essere leggero e insolitamente semplice.Come per "Cosmopolis" risulta essere un ottima partenza per approcciare l'autore.Però personalmente,cerco di convincermi di smetterla.Anche perchè ormai sul mio profilo potrei tranquillamente cambiare avatar,inserendo il suo antipatico faccione.Sti vecchi rincoglioniti...e il cerchio si chiude.

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  • 2

    La consueta critica alla modernità qui si concentra sul mondo del rock, o almeno vorrebbe farlo: trovo che la (sub)cultura musicale qui non si veda per nulla, e per un romanzo che dall'inizio alla ...continuer

    La consueta critica alla modernità qui si concentra sul mondo del rock, o almeno vorrebbe farlo: trovo che la (sub)cultura musicale qui non si veda per nulla, e per un romanzo che dall'inizio alla fine è narrato in prima persona da una rockstar di fama mondiale è un bel buco.

    Ho molto amato altri libri di DeLillo, ma questo l'ho finito a fatica: verboso e vuoto, si risolleva nel finale. C'è da dire che è del 1973, e che in seguito la padronanza del linguaggio per quello che ho potuto constatare si è evoluta molto.

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  • 4

    Publicado en http://lecturaylocura.com/la-calle-great-jones/

    “Las señales del comercio fueron apareciendo lentamente por la calle Great Jones, los envíos y las recepciones, el empaquetado de ...continuer

    Publicado en http://lecturaylocura.com/la-calle-great-jones/

    “Las señales del comercio fueron apareciendo lentamente por la calle Great Jones, los envíos y las recepciones, el empaquetado de exportaciones, los curtidos por encargo. Era una calle antigua. De hecho, sus materiales eran su esencia, lo cual explicaba la fealdad de hasta el último centímetro. Pero no era una miseria terminal. Hay calles que en plena decadencia poseen una especie de tono redentor, cierta sugerencia de formas nuevas que están a punto de evolucionar, y Great Jones era una de aquellas calles, siempre suspendida al borde de la revelación. Papel, hilo, cueros, herramientas, hebillas, monturas y artículos de regalo. Alguien abrió la puerta de la empresa de pulidos. Por los adoquines de la calle Lafayette llegaban camiones viejos retumbando. Los camiones se turnaban para subirse a la acera, donde varios de ellos se pasaban el día entero, ligeramente escorados, y a su alrededor caminaban hombres barrigudos con sujetapapeles en las manos, con facturas, con recibos de carga entregada, unos hombres que jamás paraban de tirarse de los pantalones para arriba. Una mujer negra emergió de la mancha de un coche abandonado, recitando entrecortadamente una canción. De la bahía llegaba un viento cortante.” No suelo comenzar con párrafos directamente, no es mi estilo; aunque sí que es cierto que, ahora que ya tengo otras reseñas de diversos autores en el blog ,con su ficha ya no hace falta introducirlos más sino centrarme en los aspectos que interesen de sus obras por estilo, temas tratados y/o sentido final de dicha obra. Tal es el caso con el norteamericano Don Delillo y la obra que traigo a continuación “La calle Great Jones”, tercera obra de su ingente producción literaria y que estaba incluida en mi Proyecto literario que tiene como objetivo terminar toda la obra de mis autores favoritos. La presencia del párrafo inicial, en este caso, cobra una especial relevancia ya que Delillo tiene la especial habilidad de sorprenderme cuando leo cada una de sus frases; tiene la innata capacidad, el genio creativo para utilizar imágenes, metáforas, comparaciones, etc. aplicadas de una forma tal que, desde luego, se alejan de los lugares comunes transitados por la mayoría de escritores del montón. En este texto que he puesto al principio se resume en un momento parte de estas cualidades que hacen único al norteamericano. “La calle Great Jones” es descrita como su fuera un personaje más (“Hay calles que en plena decadencia poseen una especie de tono redentor, cierta sugerencia de formas nuevas que están a punto de evolucionar”); cuánta belleza en cada una de sus palabras y en el conjunto, esa sensación de que, no solo te “choca” la descripción sino que además funciona en el propio texto y en el conjunto de la obra. Está sensación se produce de tal forma cuando leo a este escritor que me da casi lo mismo lo que está contando, lo que sé seguro es que este flujo de sensaciones me lleva y siento un placer hedonista al leerlo. En el caso de Delillo, afortunadamente, no cuenta solo el cómo lo hace, con ese estilo inigualable que le vuelve uno de los cinco o seis mejores escritores actuales; lo que cuenta también interesa sobremanera, y, a pesar de ser una obra primeriza (como era el caso de “Americana” de la que hablé este mismo año ) de fondo hay una serie de reflexiones que irán evolucionando a lo largo de su imprescindible carrera literaria. La historia es sencilla en su premisa, tenemos la retirada momentánea del músico Bucky Wunderlick, músico que es el líder de un grupo en su apogeo en los setenta y que siente que tiene que encontrar otra forma de hacer las cosas, encontrarse a sí mismo y demonstrar que puede seguir haciendo algo por la música y la sociedad; la música, en particular se convierte en verdadera protagonista: “El submundo está todo revuelto por una superdroga. ¿Has oído hablar de ella? Francamente, la noticia me deja frío. La música es el hipnótico supremo. La música consigue sacarme de todo. Me transporta del todo. La música es peligrosa de muchísimas maneras. Es lo más peligroso que hay en el mundo.” Bucky Wunderlick, álter ego de Delillo en esta ocasión, expresa su preocupación por la degeneración de la música, y, en general, del arte; es consciente de la importancia que debería tener y, sobre todo, de lo que debería influenciar a la sociedad : “El artista verdadero hace moverse a la gente. Cuanto la gente lee un libro o mira un cuadro, están ahí sentados o de pie, pero quietos. Eso estaba bien hace mucho tiempo, molaba, era arte. Ahora todo es distinto. Yo hago moverse a la gente. Mi sonido los levanta del puto suelo. Yo lo consigo. Entiéndanme. Yo lo consigo.” En esta búsqueda del verdadero arte unido a su crecimiento personal está la clave de lo que busca el escritor a través de su protagonista, el músico, que se topa de frente con un mundo que , por el contrario, no parece interesado, nada más que marginalmente, en esta verdadera extensión de lo que supone el arte, como leemos en boca del periodista de ABC que habla con Buddy al intentar sacar una entrevista: “-Tengo un espacio en las noticias de media mañana. Por si acaso no me reconoces. Me ocupo de los acontecimientos para jóvenes y de las personalidades del mundo juvenil. Sí, es el mismo lavado de cerebro comercial de toda la vida contra el que todos luchamos, pero, por otro lado, la única forma que tenemos de darles cobertura a ciertas voces es encajarlas en pequeños huecos de la programación que van quedando aquí y allá.” La búsqueda no la realiza el solo, su amante y alguno de sus miembros del grupo, e incluso su manager Globke ayudarán, aunque sea inconscientemente a que esa identidad se acabe de formar y encuentre lo que pueda hacer más feliz a sus seguidores, la forma en que uno de sus miembros se refiere a la música negra nos eleva al paraíso de la palabra de Delillo: “Es todo amor y tristeza, Bucky, y me está destruyendo emocionalmente. Esas emociones toscas y estúpidas resultan increíblemente hermosas. Esas baladas tristonas con pasajes esporádicos en falsete. Y hasta cuando escucho los discos me los imagino moviéndose por el escenario, haciendo esos meneítos y arrastrando los pies y agitando las manos. Con el pelo reluciente. Con los esmóquines a medida. Con las dentaduras y las uñas fantásticas. Y las emociones baratas que transmiten las letras me dejan hecho polvo.” Las emociones primigenias pueden ser la respuesta; el olvido de la complicación, la sencillez por encima de todo, como en palabras de Globke, su mánager, podemos inferir: “Ya estamos todos hartos de phasings instantáneos y de dieciséis pistas y de sintetizadores La gente quiere algo sencillo. Sencillo pero complicado. La clase de material que tú y solamente tú puedes darles. No me interesan los niveles en la música popular ni siquiera sé si este material tiene niveles o no. [...] Ese es el poder de las citas de la montaña, tal como yo las veo desde mi perspectiva personal. No es mi sonido. No es el sonido que yo escucho cuando miro desde la ventana de mi dormitorio en la otra orilla en la otra orilla del río una noche de verano y mi mujer está sentada en la cama leyendo a los maestros orientales y la luz de la luna se refleja en el río y las grandes torres putrefactas de Manhattan se despliegan a lo largo de la noche y yo apago el aire acondicionado y abro una venta e introduzco un cartucho en mi equipo de música.” El mismo Delillo nos anticipa una de sus obsesiones, de hecho, de ello hablé en esta otra reseña a propósito de “Los nombres”: “Ese es el poder de los nombres. La gente actúa en consonancia con sus nombres. Hay un sector diminuto del cerebro humano donde está situado el mecanismo que pone los nombres.” El poder de los nombres, de la palabra, con toda su extensión bíblica, aplicado al arte, se trate del que se trate: música, libros, pintura…. El arte por encima de todo como verdadero catalizador del sentido y de la identidad de nuestras vidas. Los textos provienen de la traducción del inglés de Javier Calvo para esta edición de “La calle Great Jones” de Don Delillo para la editorial Seix Barral

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  • 4

    Non lo annovero tra i migliori di Delillo, ma è pur sempre un signor romanzo, incredibilmente attuale, sembra scritto ieri, ennesima dimostrazione di uno scrittore che è sempre dieci passi avanti a ...continuer

    Non lo annovero tra i migliori di Delillo, ma è pur sempre un signor romanzo, incredibilmente attuale, sembra scritto ieri, ennesima dimostrazione di uno scrittore che è sempre dieci passi avanti a tutti gli altri.

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  • 4

    "Great Jones Street" è uno dei primi romanzi di DeLillo nel quale l'autore racconta la storia di Bucky, rockstar che di punto in bianco sceglie di lasciare tour e band e di andare a rintanarsi in un ...continuer

    "Great Jones Street" è uno dei primi romanzi di DeLillo nel quale l'autore racconta la storia di Bucky, rockstar che di punto in bianco sceglie di lasciare tour e band e di andare a rintanarsi in un monolocale a Manhattan. La trama si dipana poi coi colori del noir grigio, ma più di tutto, Great Jones Street è un romanzo sulla privacy, su cosa sia per noi e come possiamo definirla e ridefinirla nel nostro quotidiano, e quindi cosa siano la scelta di relazionarsi e quella scelta di isolarsi. In questi termini, l'assunto "l'uomo è un animale sociale" viene messo in discussione, o quantomeno viene posta la domanda: animale sociale sì, ma in che modo? Sorprende quindo come nel 1973, DeLillo abbia saputo toccare un tema tanto importante per noi oggi e sappia dare spunti interessanti, per quanto sia presente il peso degli anni. "Great Jones Street", non certo uno dei capolavori di DeLillo (vedi Americana), è quindi un romanzo piacevole nella trama e interessante nelle riflessioni, in cui la scrittura di Don è già presente e questo basta per essere qualcosa di speciale.

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  • 3

    Non è il migliore di DeLillo. E’ ambizioso, ma confuso. In una realtà spietata e degradata, predominano la solitudine ed il vuoto emotivo: nemmeno la morte può suscitare reazioni o parole adatte ...continuer

    Non è il migliore di DeLillo. E’ ambizioso, ma confuso. In una realtà spietata e degradata, predominano la solitudine ed il vuoto emotivo: nemmeno la morte può suscitare reazioni o parole adatte ad esprimerla: ne è un esempio il tono neutro ed asciutto, con il quale il protagonista prende atto della morte di Opel (“Quando mi girai, Opel era morta”) Anche la musica ha perso ogni potere espressivo, per questo non è un libro sulla musica rock, ma sulla negazione dell’arte come strumento comunicativo: ce lo spiega lo scrittore Fenig, lo evinciamo dai testi delle canzoni dello stesso Bucky. Di fronte al sovraccarico sensoriale di cui tutti siamo vittime, non resta che chiudersi nel silenzio: nel grandioso finale, in un mondo squallido e allucinato, Buck si aggira chiuso nella sua insonorizzazione, libero finalmente dal potere nefasto della parola

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  • 2

    Don DeLillo - Great Jones Street

    Questa volta non ci siamo proprio. E' vero che De Lillo è considerato uno degli autori manifesto del postmodernismo, ma con questo Great Jones Street a mio parere ha fatto un bel buco nell'acqua. Le ...continuer

    Questa volta non ci siamo proprio. E' vero che De Lillo è considerato uno degli autori manifesto del postmodernismo, ma con questo Great Jones Street a mio parere ha fatto un bel buco nell'acqua. Le premesse tuttavia erano ottime, con un un incipit corrosivo al punto giusto e con un tema da trattare (quello delle rockstar) che è ricco di potenziale da sfruttare se trattato a dovere.

    Invece De Lillo spreca tutto con un romanzo che non ha né il tocco visionario del bellissimo Americana, né il cinismo spietato del suo capolavoro Rumore Bianco. Great Jones Street mi è parso il classico libro in cui l'autore ha tutte le carte in regola per fare bene, però a conti fatti spreca tutto. Bucky Wunderlick più che una rockstar sembra un pensionato e la sua segregazione volontaria offre pochissimi spunti. Insomma ci si aspetta trip da acido, aneddotti graffianti, sesso con groupies e tutto il pacchetto completo ed invece De Lillo tira fuori uno striminzito pseudo rocker sotto apatia. E' vero che probabilmente l'autore non voleva trattare il tema della rockstar classico, quanto piuttosto affrescare la solitudine di un uomo che invece potrebbe avere tutto quello che desidera e che decide di recludersi spontaneamente, ma il romanzo soffre per lunghi tratti della sua stessa mancanza di ritmo. Gli unici personaggi degni di nota sono il suo vicino al piano superiore Fenig, autentico romanziere visionario e sconclusionato e l'altro vicino al piano di sotto, sorta di Elephant Man Lynchiano. Il resto è noia, tedio e piattume, arricchito da dialoghi irritanti.

    De Lillo si salva con qualche tocco da maestro nelle descrizioni e grazie al suo immenso stile narrativo che rende alla perfezione quell'atmosfera afona e priva di colori che è la vita ma soprattutto la testa di Bucky Wunderlick; ma è pochissima cosa, troppo poco per promuovere questo libro. Anche il tema della droga nascosta, idea sicuramente intrigante, non riesce a creare quel surrealismo che invece, a mio sensazione, avrebbe dovuto scattare secondo l'intenzione dell'autore.

    Probabilmente troppo enigmatico e criptico, oppure troppo vuoto; a conti fatti però Great Jones Street un po' mi ha deluso.

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