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LA GUERRA DE LOS MUNDOS

By H.G. Wells

(67)

| Paperback | 9789685679381

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94 Reviews

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    Di fondamentale importanza per qualunque romanzo di fantascienza a venire, qui si gettano le basi per un intero genere. Il ritmo è un po' lento, bisogna ammetterlo, ma è necessario tenere conto che l'opera è stata pubblicata nel 1898. Le descrizioni ...(continue)

    Di fondamentale importanza per qualunque romanzo di fantascienza a venire, qui si gettano le basi per un intero genere. Il ritmo è un po' lento, bisogna ammetterlo, ma è necessario tenere conto che l'opera è stata pubblicata nel 1898. Le descrizioni sono evocative e riescono a creare nella mente del lettore uno scenario desolato, dominato dall'enormità dei tripodi, o dall'aspetto orribile dei "marziani". Straordinario.

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    ColdWorld87 said on Aug 16, 2014 | Add your feedback

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    Non si può non aver letto un classico del genere.

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    Il Nano said on Aug 10, 2014 | Add your feedback

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    bello, ma oggi siamo abituati a ben altro

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    Pirex said on Jun 21, 2014 | Add your feedback

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    Wells actually nailed it anticipating an army of science fiction writers. He was the first. I like his scientific approach to the matter. In some points the novel runs a bit slow but considering the time of writing it was really a job ages in advance ...(continue)

    Wells actually nailed it anticipating an army of science fiction writers. He was the first. I like his scientific approach to the matter. In some points the novel runs a bit slow but considering the time of writing it was really a job ages in advance.

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    Loky said on May 8, 2014 | Add your feedback

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    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2014/02/014… Un resplandor verde, un cilindro hundido en la tierra, unos tentáculos nerviosos y lentos, un pozo del que salen extraños ruidos y humo, unas máquinas ...(continue)

    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2014/02/014…

    Un resplandor verde, un cilindro hundido en la tierra, unos tentáculos nerviosos y lentos, un pozo del que salen extraños ruidos y humo, unas máquinas de treinta metros de largo que emergen de la tierra para quitarle al hombre su dominio sobre ella, el éxodo y el terror en la huida de las ciudades, la nula resistencia e imágenes apocalípticas de una civilización a punto de ser aplastada, sentirse al otro lado del espejo, hormigas aplastadas por seres superiores, el ulular de los marcianos, los momentos de silencio en una ciudad devastada donde sentirse el único hombre sobre el planeta.

    Wells me lleva a las historias de aventura de mi infancia, la emoción por lo desconocido, la lucha y los momentos de duda, las escenas impactantes, los seres de otros mundos, la odisea de los protagonistas que acaba en un final homérico. En La guerra de los mundos Wells dibuja una invasión extraterrestre que luego fue copiada una y otra vez. Un testigo de la guerra contra los marcianos recuerda los días donde el ser humano fue vencido por seres de otro planeta, la idea que se repite a lo largo de la novela de ser para los marcianos como hormigas para los seres humanos, algo fácil de aplastar y derrotar.

    Hay acción y reflexión en esta invasión ideada por Wells, el inicio donde el narrador se pregunta por otros mundos, por la relación del hombre con el mundo que le rodea, por el futuro del hombre y si seguiremos algún día la estela de esos seres que dejaron atrás un mundo moribundo en busca de una oportunidad para sobrevivir. La llegada de los marcianos, la curiosidad que despiertan, la sensación de superioridad y de que nada podría ocurrirnos, descubrir la fragilidad ante otro seres y ser desterrados de la propia tierra. La invasión empieza cerca de Londres y se acerca a la ciudad, provoca la huida aterrada de la población, los caminos atestados, saqueos, robos y asesinatos. Y el narrador como testigo de todo ello, a veces dejándose llevar por la marea humana, a veces deteniéndose a observar para intentar comprender qué está ocurriendo, qué cambios conlleva ser poco menos que hormigas.

    La guerra de los mundos es más la descripción de una pérdida y una huida más que una confrontación entre dos mundos. Una marabunta de seres humanos en la carretera, con sus pertenencias a cuestas, las cunetas con cadáveres, las ciudades derruidas y muertos ensuciados con un polvo negro en las calles, imágenes que anticipaban las guerras del siglo veinte. Wells acompaña al narrador en su intento de reencontrarse con su esposa, su deambular por Londres y los pueblos circundantes, sus observaciones de los marcianos desde su escondite y su intento de hacerse una composición de la nueva situación. Hay momentos para la aventura, las iniciales escaramuzas donde se cree poder vencer al invasor, los ataques casi suicidas, la retirada de los ejércitos, las persecuciones y las carreras para ponerse a salvo del peligro, también hay momentos donde se para la acción y se habla del lugar del ser humano en la naturaleza y su relación con ella.

    Me gusta esta novela de Wells, cruzarla con Crónicas marcianas, por ejemplo, que el narrador de La guerra de los mundos mire al cielo y vea el resplandor rojizo de Marte y pensar en aquel colono de Bradbury que levanta la vista al cielo y ve un punto luminoso que es la Tierra, pensar en los marcianos de Dick, fantasmales, quebradizos, frágiles o en aquellos de las películas de los años cincuenta donde los extraterrestres suplantaban a los seres humanos. O recordar las novelas de Félix J. Palma que toman las novelas de Wells y al propio Wells como protagonistas. La guerra de los mundos abrió un camino.

    Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX, que los asuntos humanos fueran vigilados de una forma atenta y detallada por inteligencias mayores que la del hombre y sin embargo tan mortales como la suya; que mientras los hombres se atareaban en sus asuntos eran escrutados y estudiados, quizá tan estrechamente como un hombre con un microscopio puede escrutar a las transitorias criaturas que pululan y se multiplican en una gota de agua. Con infinita complacencia los hombres van de un lado para otro sobre su globo dedicados a sus pequeños asuntos, serenos en su seguridad de su dominio sobre la materia. Es posible que los infusorios, bajo el microscopio, hagan lo mismo. Nadie pensó nunca en los mundos más antiguos del espacio como una fuente de peligro para el hombre, o pensé en ellos sólo para desechar la idea de la vida en ellos como algo imposible o improbable. Es curioso recordar algunos de los hábitos mentales de esos días pasados. Como máximo, los hombres de la Tierra especulaban sobre el hecho de que podía haber otros hombres en Marte, quizás inferiores a ellos y dispuestos a dar la bienvenida a una empresa misionera terrestre. Sin embargo, a través del abismo del espacio, mentes que en relación con las nuestras son como nuestras mentes en relación con las bestias perecederas, vastos, fríos e indiferentes intelectos, contemplaban esta Tierra con ojos envidiosos, y lentamente pero con seguridad trazaban sus planes contra nosotros. Y a principios del siglo XX llegó la gran desilusión.

    ( … )

    Y antes de que los juzguemos demasiado duramente, debemos recordar que la crueldad y la destrucción absoluta de nuestras propias especies ha caído no sólo sobre los animales, como los desaparecidos bisontes y el pájaro dodo, sino también sobre nuestras propias razas inferiores. Los tasmanios, pese a su apariencia humana, fueron enteramente barridos de la existencia en una guerra de exterminio llevada a cabo por los emigrantes europeos en el espacio de cincuenta años. ¿Somos unos apóstoles de la piedad tan grandes como para poder quejarnos de que los marcianos lucharan con este mismo espíritu?

    ( … )

    Durante algún tiempo permanecí de pie con las piernas temblorosas sobre aquel montón, sin pensar en mi seguridad. Dentro de aquel apestoso agujero del que acababa de salir sólo había pensando intensamente en nuestra seguridad inmediata. No me había dado cuenta de lo que le estaba ocurriendo al mundo, no había anticipado aquella estremecedora visión de cosas no familiares. Había esperado ver Sheen en ruinas... pero ahora me encontraba a mi alrededor un paisaje extraño y deprimente, de otro planeta.
    En aquel momento experimenté una emoción más allá de la que experimentan los hombres, una emoción que las pobres bestias a las que dominamos conocen demasiado bien. Me sentí como puede sentirse un conejo que regresa a su madriguera y se ve enfrentado de pronto a una docena de atareados obreros que están cavando en ella los cimientos de una casa. Sentí los primeros síntomas de algo que más tarde se haría muy claro en mi mente y me oprimiría durante muchos días, una sensación de destronamiento, una persuasión de que yo ya no era el amo, sino un animal más entre los animales, bajo el tacón marciano. Nuestro destino sería el mimos que el suyo, acechar y vigilar, correr y esconderse; el imperio del hombre y el miedo que inspiraba habían pasado.
    H.G. Wells
    La guerra de los mundos (traducción de Domingo Santos. Planeta DeAgostini)

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    elchicoanalogo said on Mar 4, 2014 | Add your feedback

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    Un libro d'altri tempi

    Che dire, se si prensa al periodo è una storia originale, densa di considerazioni etiche (i marziani sono dei colonizzatori in fondo). La capacità di Wells di ribaltare il punto di vista, in un periodo in cui la mania di impero coloniale dilagava, e ...(continue)

    Che dire, se si prensa al periodo è una storia originale, densa di considerazioni etiche (i marziani sono dei colonizzatori in fondo). La capacità di Wells di ribaltare il punto di vista, in un periodo in cui la mania di impero coloniale dilagava, e la lucidità con cui lo fà lascia senza parole. Leggendo il libro si capisce che è datato, ed in lingia originale spesso l'inglese andava oltre le mie capacità. Per non parlare della dettagliata geografia dei dintorni di Londra, che ha lasciato (per me) gli avvenimenti in un fumoso non luogo attorno alla capitale britannica. Bisognava esserci a fine secolo decimonono per leggerlo "in diretta", adesso è come un bel dagherrotipo: affascinante ma palesemente fuori del suo tempo.

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    Luca Fabbri said on Mar 2, 2014 | Add your feedback

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