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La via del tabacco

Di ,

Editore: Fazi (Le strade; 191)

3.9
(345)

Lingua:Italiano | Numero di pagine: 217 | Formato: Copertina rigida | In altre lingue: (altre lingue) Spagnolo , Inglese , Tedesco , Catalano , Francese , Giapponese

Isbn-10: 886411257X | Isbn-13: 9788864112572 | Data di pubblicazione:  | Edizione 1

Traduttore: Luca Briasco

Disponibile anche come: Paperback , Tascabile economico

Genere: Fiction & Literature , History

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Descrizione del libro
Erskine Caldwell è il cantore della povertà, dell'imbarbarimento, della disperata lotta per la sopravvivenza dei contadini del Sud, una terra desolata che la Grande Depressione del '29 aveva privato di ogni speranza di rinascita. Un mondo aspro e crudele che sostanzia pagine di indimenticabile bellezza, i cui confini coincidono con un avaro lembo di terra dove abita una famiglia, i Lester, le cui necessità sono altrettante declinazioni della violenza, di una brutalità abbagliante e feroce che non ammette possibilità di riscatto. Censurato, criticato, da "La via del tabacco" (1932), il suo capolavoro, John Ford trasse nel 1941 un film entrato nel mito; nel 1945 Luchino Visconti ne diresse una memorabile trasposizione teatrale, avvalendosi della traduzione di Suso Cecchi d'Amico e dell'interpretazione di Vittorio Gassman. Il romanzo è stato dichiarato dalla Modern Library uno dei cento libri più importanti del Novecento; Fernanda Pivano lo collocò, in una sua biblioteca ideale, tra le cinquanta migliori opere americane di tutti i tempi.
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    Indubbiamente bello. Anche se l’ambientazione, i soggetti narrati e l’epoca storica sono gli stessi di quelli raccontati da Steinbeck, lo stile è diverso. Il paragone è facile ma irriguardoso ...continua

    Indubbiamente bello. Anche se l’ambientazione, i soggetti narrati e l’epoca storica sono gli stessi di quelli raccontati da Steinbeck, lo stile è diverso. Il paragone è facile ma irriguardoso nei confronti di Caldwell. Innanzitutto perché Steinbeck è davvero una cima irraggiungibile e poi perché Tabacco Road ha a d'altra parte suo favore un cinismo che di certo il suo sodale non ha. Lo consiglio, anche per capire i nostri tempi.

    ha scritto il 

  • 5

    Se questo è un uomo

    Sullo sfondo di una strada polverosa in mezzo al niente si muovono alcune figure umane, o pseudo tali, di cui apprendiamo vicende e storia attraverso un susseguirsi di dialoghi (il narratore è quasi ...continua

    Sullo sfondo di una strada polverosa in mezzo al niente si muovono alcune figure umane, o pseudo tali, di cui apprendiamo vicende e storia attraverso un susseguirsi di dialoghi (il narratore è quasi inesistente, è quasi un'opera teatrale, anche per come è strutturata). Le scene sono insieme raggelanti e comico/grottesche, ma l'effetto finale non è comico affatto. In scena è la povertà, non solo quella materiale, ma quella dell'animo, dei sentimenti, di quelle qualità umane che fanno di un uomo un uomo. (Come viene sottolineato nell'introduzione: "[...] quei contadini del Sud che si muovono [...] come se la miseria li avesse privati di ogni caratteristica umana, prima fra tutte la posizione eretta conquistata durante il processo evolutivo. [...] Jeeter passa la sua breve esistenza letteraria accovacciato a terra come un animale da cortile, e compie soltanto i gesti e i movimenti necessari alla sopravvivenza")

    Una lettura che scuote.

    ha scritto il 

  • 4

    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2014/10/01626-el-camino-del-tabaco-erskine-caldwell.html

    Un camino polvoriento, una familia y una granja ruinosas, un padre esquivo y vago que cada año ...continua

    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2014/10/01626-el-camino-del-tabaco-erskine-caldwell.html

    Un camino polvoriento, una familia y una granja ruinosas, un padre esquivo y vago que cada año planea plantar algodón y cada año se queda tumbado en la tierra dejándose llevar por su sueño, una madre que masca tabaco para paliar el hambre y sólo quiere que le compren un traje a la moda para ser enterrada con él, una abuela que intenta pasar desapercibida para no sufrir golpes y desprecios, una hija con labio leporino y un hijo con cierto retraso que sólo aspira a conducir un automóvil, una predicadora que busca un segundo marido, el olor de una tierra quemada, la inacción y la crueldad, las escenas y los comportamientos grotescos.

    Los personajes de El camino del tabaco arrastran taras físicas y emocionales, labios leporinos, caras sin nariz, retrasos mentales, falta de moral, el sexo como un objeto sórdido y violento, sueños que saben de antemano imposibles de cumplir y que son una excusa para perpetuar su indolencia e inacción, una violencia seca, dura, sin fisuras y una particular y extraña idea de dios, el olor de la tierra quemada que parece señalar la ausencia de futuro y de expectativas reales, la miseria y la opresión del paisaje, un camino polvoriento, unos campos que ya no dan frutos, las dunas que ciegan la tierra, las casas en ruinas. La única salida de este mundo viciado y violento es la huida, conseguir un modesto empleo en la ciudad y romper todo vínculo con la familia.

    El inicio de El camino del tabaco muestra la crueldad grotesca de unos personajes al límite, siempre con hambre y con unas esperanzas utópicas de renacer, de volver a sentirse granjeros y sacar adelante su granja. En esa primera escena, el patriarca Jeeter Lester roba un saco de nabos a su yerno con la ayuda de su mujer y su hija,lo arrastran a la tierra, le golpean en las costillas para que no se levante, la hija se monta sobre él, Jeeter que se esconde en el bosque a comerlos, que deja de lado a su familia, que se sacia e invoca el perdón de su dios particular. Jeeter es un sueño inalcanzable, la idea de quemar la tierra y plantar algodón, de conseguir prestada una mula, de arreglar su automóvil deshecho, la creencia de pertenecer a una estirpe de granjeros y la imposibilidad de adecuarse a los nuevos tiempos y su pobreza. No hay una valentía o dignidad en Jeeter como sí las había en los vagabundos de Steinbeck que luchaban por volver a sentirse útiles.

    Caldwell escribe una novela dura y seca, los diálogos son latigazos donde los personajes se golpean entre sí o muestran la parte más cruel de la realidad, no deja un resquicio para la redención de Jeeter y su familia, todo está en ruinas en su novela, el paisaje y los personajes (su moral), se llenan del polvo del camino del tabaco y del hambre de su inacción, enraizados en su pobreza hasta la extinción.

    A lo mejor Dios ha dispuesto que fuera así -dijo Jeeter-. Tal vez sepa de eso más que nosotros los mortales. ¡Dios es un viejo sabio y no se le puede engañar! Se ocupa de pequeños detalles en los que nosotros nunca nos fijamos. Por eso no pienso dejar el campo para irme a Augusta a vivir en una maldita hilandería; Dios me puso aquí y nunca me ha dicho que me vaya, y por eso me quedo en el campo. Nadie sabe lo que me podría pasar si abandonara esto y me fuera a las hilanderías; Dios podría enojarse y dejarme muerto ahí mismo. O también puede dejarme estar aquí hasta el día de mi muerte natural, pero castigándome con toda clase de cosas endiabladas, porque muchas veces castiga de esa manera. Nos deja seguir consumiéndonos poco a poco y agobiándonos hasta desear estar muertos y enterrados. Por eso no me voy a las hilanderías con tanta prisa, como hicieron todos los demás que vivían en los alrededores de Fuller. Se fueron allí y todos sienten ahora el deseo de la tierra, y eso es lo que les ha hecho Dios por haber abandonado la tierra, y ahora los va a perseguir a cada paso hasta que mueran.

    ( … )

    La terminación del invierno y la lenta entrada de la primavera ejercían su habitual efecto sobre Jeeter. Los tibios días del final de febrero habían avivado en su interior, una vez más, el deseo de cultivar la tierra. Todos los años, en esa época, volvía a hacer la tentativa de preparar el terreno y de encontrar la forma de comprar semilla de algodón y guano al fiado en los almacenes de Fuller, pero sus propósitos se habían estrellado siempre contra las firmes negativas de todos, que no le daban ni un céntimo de crédito. A pesar de ello, cada primavera quemaba una parcela aquí y otra allá, para limpiar la tierra de malezas por si alguien llegaba a prestarle una mula y a darle algo de semilla y guano. Siempre había hecho lo mismo en los últimos seis o siete años. Erskine Caldwell El camino del tabaco (traducción de Horacio Vázquez-Rial. Navona)

    ha scritto il 

  • 4

    Quello che sorprende ed in fin dei conti disturba di più in questo romanzo è la totale disumanità dei personaggi, che sembrano essere più bestie che persone. La povertà descritta è totale, ...continua

    Quello che sorprende ed in fin dei conti disturba di più in questo romanzo è la totale disumanità dei personaggi, che sembrano essere più bestie che persone. La povertà descritta è totale, mancano cibo e vestiti, ma anche valori e speranza. Solo l'attaccamento del protagonista alla sua terra sembra dare un senso al tutto. Sicuramente un libro da leggere.

    ha scritto il 

  • 5

    Il primo incontro con questo libro risale a parecchi anni fa, forse il 1996 o il 1997. Mi ricordo che era caldo, tanto caldo e che mi stavo annoiando moltissimo. Solo chi ci è passato può sapere ...continua

    Il primo incontro con questo libro risale a parecchi anni fa, forse il 1996 o il 1997. Mi ricordo che era caldo, tanto caldo e che mi stavo annoiando moltissimo. Solo chi ci è passato può sapere quanto siano lunghi i pomeriggi d'estate, in Sardegna, da adolescente. Lunghi e noiosi. Troppo sole per uscire, amici partiti per le vacanze, di fidanzatine nemmeno l'ombra. E non c'era nemmeno internet, all'epoca, c'era solo noia. Tanta noia. Non so come Le vie del tabacco siano finite in casa mia, sulla libreria. Forse era di mio padre, più probabilmente di mia madre. Dovrei chiedere, ma sicuro che nessuno si ricorda niente. Nonostante la copertina orrenda, una vecchia edizione Einaudi ingiallita che non invogliava di certo a sfogliarlo, lo presi e iniziai a leggere: pur di non annoiarmi avrei letto qualunque cosa, anche un harmony (a proposito: è da qualche tempo che desidero leggere un harmony, uno a caso, prima o poi lo farò). Ed ecco la scoperta, una storia bellissima, di poveri che più poveri non si può e di ricchi che per ricchezza hanno un sacco di rape. I poveri nemmeno quello, solo fame. Una storia talmente triste che fa ridere. Avevo scoperto Caldwell, tutto da solo, per pur caso. Di Caldwell ho letto altro, non troppo, e col passare del tempo me lo sono pure dimenticato. Nei mille traslochi successivi ho perso il libro, o forse l'ho prestato a qualcuno. Oppure, così come è arrivato in casa è poi sparito. Qualche giorno fa ho ritrovato la stessa identica edizione in una bancarella dell'usato, sempre brutta come la ricordavo. Ho comprato il libro e l'ho riletto, provando lo stesso identico piacere che avevo provato da ragazzino. Fino ad ora il miglior acquisto e la miglior lettura di quest'anno. Se non l'avete già fatto, da leggere assolutamente, lasciando per un attimo quello che state leggendo. Tanto è breve, ci vuole poco. Io, intanto, vado a cercare un harmony.

    ha scritto il