Create your own shelf sign up

Together we find better books

[−]
  • Search Conteggio caratteri ISBN valido ISBN non valido Codice a barre valido Codice a barre non valido loading search

PRIMERA MEMORIA

By

Publisher: DESTINO

3.7
(50)

Language:Español | Number of Pages: 224 | Format: Paperback | In other languages: (other languages) English

Isbn-10: 8423343596 | Isbn-13: 9788423343591 | Publish date: 

Also available as: Hardcover , Mass Market Paperback , Others

Category: Family, Sex & Relationships , Fiction & Literature , Teens

Do you like PRIMERA MEMORIA ?
Join aNobii to see if your friends read it, and discover similar books!

Sign up for free
Book Description
Con la guerra civil, «lejana y próxima a un tiempo, quizás más temida por invisible», como telón de fondo, Primera memoria, Premio Nadal 1959, narra el paso de la niñez a la adolescencia de Matia —la protagonista— y de su primo Borja.Los dos viven en casa de su abuela en un mundo insular ingenuo y misterioso a la vez. A través de la visión particularísima de la muchacha —sin madre y con padre desaparecido— asistimos a su despertar a la adolescencia, cuando, roto el caparazón de la niñez, ciega y asombra y hasta a veces duele el fuerte resplandor de la realidad. Una intensa galería de personajes constituye el contrapunto de su vertiginosa sucesión de sensaciones. Y es que en unos meses, Matia descubrirá muchas cosas sobre «la oscura vida de las personas mayores».Melancólica elegía de la perversión de la inocencia, Primera memoria es, sin lugar a dudas, una de las mejores novelas de Ana María Matute.
Sorting by
  • 3

    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2015/02/01697-primera-memoria-ana-maria-matute.html

    Una muchacha que aún no ha abandonado el mundo de la infancia, una isla que es encierro, distancia y un ...continue

    http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2015/02/01697-primera-memoria-ana-maria-matute.html

    Una muchacha que aún no ha abandonado el mundo de la infancia, una isla que es encierro, distancia y un paso intermedio antes de la madurez, una guerra lejana que trastoca la rutina del lugar, que transforma la isla en un lugar de vencedores y vencidos, las ventanas de una casa que dan a un pequeño declive y enmarcan casas y huertas, oprobios, venganzas y crueldad, un pequeño barco donde esconder tesoros y secretos, la presencia de muertos bajo la tierra y la ausencia de ríos, la incomprensión de las reglas de los adultos, los primeros escarceos amorosos, un marino varado en tierra que quemó su barco y descubrir el dolor y el egoísmo al dejar atrás la propia infancia.

    Primera memoria no es una mirada nostálgica al paso de la infancia a la madurez. Hay miedo, tensión y crueldad en la descripción que hace Matia de su juventud. Enclaustrada en una isla, alejada de su padre y con su madre muerta y una familia que se mueve entre el desapego y la autoridad, Matia observa asombrada el mundo de los adultos y reflexiona sobre sus códigos y sus gestos y busca algo a lo que asirse, algo que le ayude a cruzar el umbral de su infancia y la asiente en la primera madurez. Matia habla de la isla donde vive, de sus aventuras con su primo Borja, de la presencia gélida de su abuela, intenta desentrañar lo que se esconde bajo las apariencias de aquello que le rodea, y habla de una manera que va de la ensoñación la pesadilla, la sorpresa y la reflexión.

    La isla acota la mirada de Matia, la tierra, el cielo, el mar y el declive como un mundo cerrado en el que sobrevivir sin apenas experiencia, los recuerdos que hablan de la muerte de la madre, el gesto del padre, las palabras de la criada que la cuidó. Hay una guerra lejana, dos bandos que se destruyen entre sí, y esa guerra se traslada a la isla, los adultos y los niños, los fascistas y los rojos, los campesinos y los grandes señores. Matia observa estas fronteras y se pregunta cómo definirse en ellas, qué hay de verdad y real en cada una, qué reglas tienen. Matia juega con su primo y se enamora de un muchacho repudiado por el pueblo, no acaba de encajar en ese mundo cerrado y no sabe qué esperar del mundo de los adultos, fuma, recibe clases particulares y esconde tesoros, aún incapaz de afrontar la su nueva madurez.

    Lo mejor de Primera memoria es la voz tensa, aguda y reflexiva de Matia, cómo descubre poco a poco el mundo de los adultos, las traiciones y los secretos bajo la rutina plácida, la iniciación en una nueva vida, las lágrimas, la complejidad y la pérdida en su proceso de crecer, la fragilidad de la vida, sin una tierra, unos padres ni un amor en los que resguardarse. La tierra extraña, las sombras del paisaje, la densidad de las emociones desconocidas, las primeras derrotas, los juegos incomprensibles, los adultos que son muertos, ermitaños, autoritarios o lánguidos, la sensación de que hay algo en la tierra bajo los pies que provoca un temblor y una incertidumbre.

    Miraba mis piernas tostadas, extendidas, y me decía si acaso era verdad lo que nos contaban. Pero en la vida, me parecía a mí, había algo demasiado real. Yo sabía —porque siempre me lo estaban repitiendo— que el mundo era algo malo y grande. Y me asustaba pensar que aún podía ser más aterrador de lo que imaginaba. Miraba la tierra, y me decía que vivíamos encima de los muertos, y que la pedregosa isla, con sus enormes flores y sus árboles, estaba amasada de muertos y muertos sobrepuestos. Es Mariné dijo una vez que Jorge de Son Major había hecho muchas víctimas, que era cruel, pero que nadie había en el mundo tan generoso ni estimable. ¿Qué víctimas serían aquellas? ¿Cuáles sus maldades? Al final del declive estaba el pozo, junto a la escalera de piedra donde aquella tarde empujé a Juan Antonio. El pozo tenía una gran cabeza de dragón con la boca abierta, cubierta de musgo. Y había un eco muy profundo cuando caía algo al fondo. Hasta el rodar de la cadena tenía un eco espeluznante. Y yo solía agachar la cabeza sobre la oscuridad del pozo, hacia el agua. Era como oler el oscuro corazón de la tierra.

    ( … )

    Serían apenas las tres y cuarto, creo yo, a todo sol, rodeados por las hojas quemadas. La ceniza verdosa cubría el dragón, como una lluvia de años. Manuel poseía una faz delgada y dura. Y los huecos profundos de los ojos, y el brillo de madera gastada de aquel rostro, parecían quemarse bajo el sol. Tenía los ojos profundamente negros, con la córnea azulada. Nunca vi ojos como los suyos, que hacían olvidar —y lo he olvidado, es cierto— el resto de sus facciones. Y, cosa extraña que jamás me ocurrió con Borja, ni Guiem, ni Juan Antonio (que siempre me zaherían y trataban de humillarme), al mirarme aquel muchacho (a quien nadie estimaba en el pueblo, hijo de un hombre muerto por sus ideas pecadoras), me sentí ridícula, insignificante. Noté una ola de sangre en la cara, y me vino agolpadamente a la memoria el eco de mis fanfarronas bravatas, el aroma de mis Muratis, mis aires de superioridad y hasta mis caramelos de menta, como algo idiota y sin sentido. No supe qué más decir. Sólo mirarle y quedarme —de pronto me daba cuenta— con una mano incongruentemente extendida hacia él, notando lo insólito de mi presencia; la nieta de la vieja Práxedes, prima de Borja, con Nuestra Señora de los Ángeles detrás. Pensé: «No está furioso». Sólo había en él una oscura tristeza, no por sí mismo enteramente, sino que, acaso, también por mí; como si me abarcase y me uniera a él, apretujándome (como apretujaba yo, dentro de la mano, una redonda y fría bola de cristal en la que nevaba por dentro). En aquella tristeza cabían mis trenzas mal atadas, que se deslizaron hacia atrás y me rozaban la nuca; mi blusa mal metida dentro de la falda; mis sandalias con las tiras desabrochadas, por la precipitación de salir; y aquel sudor que me bañaba.

    ( … )

    Decirle, quizá, tan sólo: «No entiendo nada de lo que ocurre en la vida ni en el mundo, ni alrededor de mí: desde los pájaros a la tierra, desde el cielo al agua, no entiendo nada». Aquel mundo con que todos me amenazaban, desde la abuela al Chino, como un castigo. «Que el mundo sea atroz, no lo sé: pero al menos, resulta incomprensible.» Y mirando la espalda y la nuca de Manuel y su pelo color de fuego, me decía: «Si éste supiera algo de mi Gorogó... ¿lo entendería?». Era extraño aquel muchacho, aquel pobre muchacho, un chueta de la clase más baja del pueblo, con un padre asesinado y una madre de fama dudosa. ¿Por qué me importaba tanto? «Estas cosas ¿por qué serán?»
    Ana María Matute
    Primera memoria (Destino. Círculo de lectores)

    said on 

  • 3

    Después de lo que disfruté con Olvidado Rey Gudú, sus novelas Pequeño teatro y esta Primera memoria se me han hecho bastante cuesta arriba. Me da rabia que sea así, porque leyendo me doy cuenta del gr ...continue

    Después de lo que disfruté con Olvidado Rey Gudú, sus novelas Pequeño teatro y esta Primera memoria se me han hecho bastante cuesta arriba. Me da rabia que sea así, porque leyendo me doy cuenta del gran talento que tuvo y disfruto de la parte formal de su prosa, pero sigo sin lograr acercarme a los personajes e involucrarme en sus historias. Me pregunto si no será que tengo que volver a su vertiente más fantástica.

    He viajado a trompicones por las páginas de esta novela, saltando rápido por las zonas donde el terreno me parecía demasiado pedregoso y paseando una y otra vez por los senderos más agradables. Me gusta Matute cuando habla de dejar de ser niño. Me gusta cuando desgrana sentimientos profundos. Lo que no me ha agradado nunca demasiado es el tema de la guerra, sobre todo si se trata de un modo tan distante, si se habla de líneas insalvables entre bandos y no se profundiza en los porqués. Pero claro, a lo mejor es que un niño no entiende de eso, y sólo ve buenos y malos.

    Opinión completa: http://bibliofilosisletrae.blogspot.com.es/2014/12/primera-memoria-de-ana-maria-matute.html

    said on 

  • 5

    PRIMERA MEMORIA.

    Creo que como recuerdo a la autora Ana Mª Matute vale la pena leer este libro. Es un libro que traslada la mente y mueve el espíritu pero no como un libro de esos de auto-ayuda o semejantes si no más ...continue

    Creo que como recuerdo a la autora Ana Mª Matute vale la pena leer este libro. Es un libro que traslada la mente y mueve el espíritu pero no como un libro de esos de auto-ayuda o semejantes si no más bien como esos libros que hacen que uno sea capaz de viajar en la historia que el autor nos transmite como si viajásemos en nuestros propios recuerdos del pasado.

    La primer vez que leí la obra de Matute estaba en 2º o 3º de EGB, la última vez (antes de este libro) fue estándo en 2º de BUP.

    Leer este libro me ha hecho recordar como esa autora influyó en mi forma de ver en mundo y de contar historias en esos dos momentos de mi vida. Del mismo modo que me ha hecho recordar la razón por la que de pequeño un de las cosas que deseaba ser era escritor.

    said on 

  • 4

    Historia que ahonda en una etapa crítica para todas las personas: la preadolescencia.
    Como trasfondo está el germen a la vez cercano y lejano de la Guerra Civil; y el ambiente opresivo, cargante y asf ...continue

    Historia que ahonda en una etapa crítica para todas las personas: la preadolescencia.
    Como trasfondo está el germen a la vez cercano y lejano de la Guerra Civil; y el ambiente opresivo, cargante y asfixiante, de un pueblecito de las islas Baleares.
    Es el paso amargo en el que se toma conciencia de los odios, de los rencores, y de los resquemores que brotan vivamente de los pechos de los adultos.
    Tiempos de incertidumbre en los que nada es del todo concreto, ni fidedigno ni sincero.
    Sus páginas están cargadas de un gran calado poético.

    said on 

  • 4

    La historia nos sitúa en plena Guerra Civil, aunque es una guerra lejana (pero relativamente cercana al mismo tiempo) en la vida de nuestros protagonistas. Matia tiene 14 años y vive con su abuela, su ...continue

    La historia nos sitúa en plena Guerra Civil, aunque es una guerra lejana (pero relativamente cercana al mismo tiempo) en la vida de nuestros protagonistas. Matia tiene 14 años y vive con su abuela, su tía y su primo en una isla española y nos cuenta en el libro el paso de la infancia a la madurez. Un paso algo "obligado" en cierto modo.

    La primera mitad del libro me ha parecido algo confusa. No es que se me haya hecho aburrida o pesada, pero sí liosa... no sé como explicarlo. Me ha dado la sensación de que hay que digerir muchos datos (datos que tampoco tienen demasiada importancia, o que contados de otro modo quizás resulten más fáciles de recordar) en muy poco tiempo. Va un poco a saltos... o sea, no saltos propiamente dicho, pero, de repente, en mitad de una "escena", Matia recuerda algo de su infancia, o algo dicho por alguien en otro momento. No sé muy bien como decirlo... Cuesta meterse en situación.
    Pero una vez que avanza la trama, hacia la mitad (con la aparición (aparición no, porque aparecer aparece antes; mejor dicho con la intervención) de Manuel en escena la cosa mejora bastante.
    Me ha encantado Manuel. La relación que hay entre él y Matia es tan... no sé, tan tierna, tan "nueva", que es especial. Cosas tan simples como estar sentados, sin hablar y con las manos entrelazadas, durante horas hacen del libro algo especial.
    También es "especial" que sean de clases o ideas opuestas(de ideas no, porque Matia no pertenece a ningún "lado" en esa guerra... ella solo sabe lo que su abuela y su familia cree que es lo correcto, pero no tiene opinión al respecto (su padre es "rojo", y lucha en ese bando, de hecho, y por eso no es querido por la familia). El caso es que Manuel y ella pertenecen a mundos diferentes, pero pese a eso se entienden (quizás es la primera persona con la que Matia se entiende de verdad).
    Borja me ha gustado menos... le veo un niño (porque tiene la edad de Matia, pero para mí es un niño aún) egoísta y manipulador. No me gusta. Aunque tengo que reconocer que la relación de los dos primos es muy bonita, con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero en el fondo son tal para cual... y ya sea amor o odio, pero en cierta forma Borja y Matia también se entienden.

    La historia aparentemente es simple, ese "paso" en el crecimiento, darse cuenta de la crueldad del mundo... pero en el fondo es compleja, porque encierra todos los sentimientos y pensamientos de Matia; sus miedos, sus deseos, su incomprensión... No sé, me ha gustado^^, y me he quedado con muchos cabos sueltos que tengo ganas de cerrar (he leido que es la primera parte de una serie de 3, aunque cada uno es independiente del otro (esto suena raro, xD). Me tendré que leer el siguiente para ver como continua la historia^^)

    Nada más, que pese al "jaleo" de toda la primera parte del libro, lo recomiendo.

    said on 

  • 4

    A pesar de que Ana Maria Matute es una de las escritoras españolas más conocidas, no había leído ninguna de sus obras. Me decidí por Primera memoria sin saber nada acerca de ella, escogida al azar ent ...continue

    A pesar de que Ana Maria Matute es una de las escritoras españolas más conocidas, no había leído ninguna de sus obras. Me decidí por Primera memoria sin saber nada acerca de ella, escogida al azar entre los libros de mi estanteria.
    Primera memoria fue galardonada con el Premio Eugenio Nadal en 1959 y da comienzo a la trilogía “Los mercaderes”.
    A veces me pasa con algunos libros que necesito adentrarme en la novela para empezar a disfrutarla, Primera memoria ha sido una de ellas, las primeras páginas se me hicieron un poco pesadas.
    Con una prosa poética entramos en la vida de Matia, huérfana de madre y padre desaparecido, es enviada al cuidado de su abuela a las islas Baleares. Allí vivirá en un ambiente opresivo bajo las órdenes de su dictadora abuela, junto con Borja, su primo, un adolescente hipócrita, manipulador y cruel y tía Emilia, madre de éste.
    Matia vivirá en soledad el final de la infancia y el despertar desconocido de la adolescencia. Entrará desolada y dramáticamente en el mundo sombrío de la madurez.
    La guerra civil está presente en toda la novela como telón de fondo, como un fantasma.
    El final es quizás el detonante de la tristeza de la obra.

    said on