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Retrato de un hombre inmaduro

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Publisher: Tusquets Editores

3.6
(23)

Language:Español | Number of Pages: 240 | Format: Paperback

Isbn-10: 8483831929 | Isbn-13: 9788483831922 | Publish date:  | Edition 1

Also available as: Mass Market Paperback

Category: Fiction & Literature , Philosophy

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Book Description
En la habitación de un hospital, y en el curso de la que muy probablemente sea su última noche en este mundo, un hombre de unos 65 años le cuenta a alguien -quizás a una enfermera-, y también a sí mismo, la historia de su vida; intentando buscar algún sentido al viejo misterio de vivir.
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  • 4

    Luis Landero no es un escritor prolífico, pero sí constante. Quiere esto decir que es honesto y no ha escrito ni escribe acuciado por el éxito ni espoleado por sus editores –siempre Tusquets-, sus obras salen sin premuras, cuando están maduras, cuando se ha cumplido en todas sus fases el proceso ...continue

    Luis Landero no es un escritor prolífico, pero sí constante. Quiere esto decir que es honesto y no ha escrito ni escribe acuciado por el éxito ni espoleado por sus editores –siempre Tusquets-, sus obras salen sin premuras, cuando están maduras, cuando se ha cumplido en todas sus fases el proceso creativo. Así, para celebrar sus veinte años como narrador en primera línea del panorama nacional, nos regala Retrato de un hombre inmaduro. Hace ya más de dos décadas que sorprendió a tirios y troyanos con su excelente Juegos de la edad tardía, con la que obtendría el Premio Nacional de Literatura y el de la Crítica. Después vendrían Caballeros de Fortuna (1994), El Mágico Aprendiz (1998), Entre líneas: el cuento o la vida (2000) y El guitarrista (2002).
    En todas sus novelas, pero más si cabe en Retrato de un hombre inmaduro, Luis Landero diluye las fronteras entre la ficción y la realidad, entre la vida y la literatura (como en esos deliciosos versos de Gisbert, o deberíamos decir mejor, del Doctor Linch, uno de los muchos personajes alucinados que pueblan el Maracaná, ese mítico bar del barrio de Chamberí que visitan el protagonista y el mismo Landero, donde transcurre gran parte de su última novela: “Escribir es soñar./ Sueñas que escribes,/ y luego, al despertar,/ sueñas que vives.”), en un juego literario por completo moderno en su sentido más cervantino y quijotesco.
    Landero narra en libertad, su prosa fluye errática como la propia vida, o mejor aún, como la misma memoria del recuerdo de los hechos vividos o de las personas conocidas. De esta forma, el monólogo tragicómico del protagonista –un tendero del barrio de Chamberí-, convaleciente en la cama de un hospital, en lo que parece ser su última noche de existencia, va y viene a lo largo de sus recuerdos, de su historia personal, la cual, por otra parte, no son sino las historias de muchas otras personas que se entremezclan con la suya. Así, su vida es una sucesión de episodios, “… porque voy y vengo y no sustancio nada… mi vida no tiene apenas argumento; es sólo un amontonamiento de cosas desparejas y de poco valor”, nos dirá el protagonista, para en otro momento añadir que sus recuerdos son “perlas sin hilo, naipes sin casar, agua que no hace cauce”, y es que el recuerdo de una vida –de nuestra propia vida- es siempre fragmentario y parcial. La novela no tiene pues una estructura tradicional al uso con su introducción, nudo y desenlace, sino que es más bien de índole temática.
    Al narrador lo que le gusta de verdad es contemplar el mayor espectáculo del mundo, la vida, acodado en la barra de un bar o tras el mostrador de su tienda y tratar de descubrir su secreto, de descifrar el viejo misterio de vivir. Así irá componiendo el rompecabezas de la existencia sin lastre ensayístico alguno, de manera espontánea y con mucho humor reflexionará sobre el poder, la política, la guerra, la ética y la doble moral; la libertad, la belleza, la felicidad, la tristeza, el dolor, la amistad, el azar, el dinero; el lenguaje, la literatura y la fama; el amor (sobre su dificultad y sobre el desamor) y la muerte… En suma, todos los ingredientes del cóctel de la vida, o mejor aún, toda una serie de sucesivas aproximaciones temáticas a una realidad ambigua y en gran parte absurda y decepcionante.
    Como hemos anticipado, Retrato de un hombre inmaduro es de alguna manera una novela coral, una novela con una voz narrativa y un bullir constante de personajes deliciosos e inolvidables: el señor Tur, ese paradójico viajante con vocación de sedentario; Aquilino Lobo, el típico vecino plomizo que te va secuestrando poco a poco a base de atenciones, pequeños regalos y de hacerse imprescindible; Bertini, el fontanero impostor; Chicoserio, Sampedro, y tantos y tantos seres protagonistas de episodios tragicómicos, esperpénticos y, sobre todo, kafkianos, cuya suma de actitudes ante la vida van dibujando el perfil de ese “hombre inmaduro” (protagonista-autor-lector), que somos todos nosotros en los tiempos que corren, hombres vulgares, pero con sueños, ilusiones y anhelos de trascendencia más o menos confesables, inseguros, desorientados, imprevisibles y ambiguos por naturaleza, buenos a la par que inmorales, cinicosinceros, etc. En suma, el hombre paradójico y azaroso actual del que participamos en mayor o menor medida .
    Retrato de un hombre inmaduro es esencia creativa landeriana escrita en libertad y gozo; Landero en estado puro. Una novela en la que se puede rastrear con precisión los hallazgos de obras anteriores, las constantes de una producción literaria sólida en la que se combina ironía, sarcasmo, un humor tremendamente exigente con la escritura propia, profundidad de pensamiento y ternura, en la que destaca su dominio abrumador del lenguaje, el tono musculoso de su prosa, especialmente dotada para captar el ritmo de la oralidad -¡qué oído tiene el de Alburquerque!-, junto con su pericia a la hora de crear caracteres y presentar situaciones absurdas y existenciales propias del mejor Kafka o Camus. Recomendable desde todo punto de vista, tanto para acercarse a la narrativa de Landero quien todavía no la conozca, como para volver a disfrutar con este autor fundamental si ya se han leído obras anteriores.

    said on 

  • 2

    No cumple

    Cuando lo empecé a leer, esperaba un libro con un cierto trasfondo, irónico y sagaz, pero me encontré con un libro lento de leer, pesado, que no me arrancó apenas una triste sonrisa y aburrido.

    said on 

  • 2

    Aburrido y absurdo.

    Un auténtico ladrillo. No hay trama ni caracterización de personajes ni nada, sólo un conglomerado de cosas sin demasiado sentido ni verosimilitud en una situación que el autor no explica en ningún momento. Por eso, el editor se ve en la obligación de hacerlo en la contraportada, pero lo que no e ...continue

    Un auténtico ladrillo. No hay trama ni caracterización de personajes ni nada, sólo un conglomerado de cosas sin demasiado sentido ni verosimilitud en una situación que el autor no explica en ningún momento. Por eso, el editor se ve en la obligación de hacerlo en la contraportada, pero lo que no está en la novela no está en la novela.

    Podéis leer la reseña completa en: http://unlibroaldia.blogspot.com
    con fecha 09/04/2010

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  • 4

    Soy incondicional de Landero, siempre lo paso bien con sus libros. A éste le falta argumento, se podría decir que son cuentos o narraciones breves más o menos hilvanadas

    said on 

  • 4

    http://elhuecodemiabrazo.blogspot.com/

    Un hombre ya cercano a la muerte cuenta a alguien, desde la cama de un hospital y a lo largo de toda una noche, la historia de su vida. Es la historia de una vida común que sólo abandona la normalidad al hilo de las divagaciones del protagonista, narrador de su propia historia. Una vida compuesta ...continue

    Un hombre ya cercano a la muerte cuenta a alguien, desde la cama de un hospital y a lo largo de toda una noche, la historia de su vida. Es la historia de una vida común que sólo abandona la normalidad al hilo de las divagaciones del protagonista, narrador de su propia historia. Una vida compuesta de retales desparejados, de trozos de vida medio vividos, de tristezas, de ilusiones, de amistad, de amor, de tertulias y sobre todo de fragmentos de otras vidas, origen de muchas de sus reflexiones de gustoso espectador: “a mí lo que me parece interesante es el mundo, el asistir gratis al espectáculo de los demás.”
    En más de una ocasión he escuchado en labios de Landero una cita de Ortega y Gasset: “la originalidad no está más allá, sino más acá”. Siguiendo este criterio, el autor propone como personajes a gente corriente, de barrio. Personajes cercanos, sometidos al devenir cotidiano de una vida encorsetada en una realidad que no suele coincidir con sus deseos. Y es este conflicto entre lo que soñamos y lo que somos, siempre presente en la obra de Landero, la fuente inagotable de situaciones, actitudes e interpretaciones que dan paso al humor, a la reflexión, a la tristeza y, en ocasiones, al absurdo: a la vida misma contada desde la afilada percepción de un gran observador.

    Creo que este libro podría haberse titulado, con igual acierto, “Retrato de un hombre corriente” ya que la madurez, como aceptación sin paliativos de la realidad, no existe. Todos nosotros, en mayor o menor medida, conservamos ese don infantil que nos invita a fantasear, a soñar y a enfrentarnos, con la única arma de nuestra imaginación, a una realidad que no nos gusta. Es incluso esta ensoñación la que nos permite, con la valentía del atrevimiento, intentar cambiar lo que tenemos por lo que queremos. Y es quizá la única válvula de escape que nos permite no sucumbir a la tristeza de la resignación. A este respecto, Landero presenta la madurez como imposición; el precio es la renuncia de los sueños, de esos sueños que, una vez alimentados con la vehemencia de la juventud, se tornan recurrentes como pesadillas. Así, con la historia de Florentino, uno de los muchos personajes peculiares que jalonan la vida del protagonista, Landero ilustra magistralmente esta rendición ante la realidad: “Como un director de escena, el destino le fue dando instrucciones, que él cumplió, si no con vocación, sí con decoro. (…) Y no sé, me pareció que había aprendido a no poner la realidad al alcance de la nostalgia.”

    Antes que “Retrato de un hombre inmaduro” leí hará cosa de un año otro libro de Landero: Hoy Júpiter. Tengo un buen recuerdo de esta lectura y encuentro en ambos libros el mismo tono coloquial y el narrar fluido de un leguaje cuidado pero sencillo, sin artificios, que pareciera querer pasar desapercibido y que es mérito del autor. En un magnífico párrafo, Landero reivindica con ingenio esta sencillez en la escritura que, a buen seguro, no es fruto de la casualidad y que cualquier lector agradece como un privilegio:
    “Luego están los que pescan siempre en aguas profundas. Y esto, como todo, ocurre también con los autores de libros. Pescan nada, un pececillo de nada, pero eso sí, siempre en aguas abisales, porque no importa tanto la pesca como el arte de la inmersión. Y es que hay algunos que hablan o escriben tan veladamente y tan para sí mismos que parece que el mensaje va a cobro revertido: es decir, que los gastos corren por cuenta del lector o el oyente. Son gente que, antes de decir algo, ya lo están matizando. Y son gente que ama la verdad, créame, y la busca a su modo. A lo mejor es que la verdad rehúye por norma el hospedaje gratis que le ofrecen las palabras. (…) ¿Y qué decir de los eruditos de diccionario? Es decir, el que rebusca, el que expolia, el que roba la flor para lucirla en el ojal. El chulo de putas del diccionario. El que no hay frase en que no deje algunas palabras de propina.”

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  • 4

    Luis Landero es un gran autor, con cuyo libro nos hace retrotraernos a nuestro interior, mirar cómo a traves de nuestro protagonista vemos la vida de una persona cualquiera (q pudieramos ser nosotros mismos) y cómo va pasando y tiene la sensación de que no la ha vivido intensamente sino a través ...continue

    Luis Landero es un gran autor, con cuyo libro nos hace retrotraernos a nuestro interior, mirar cómo a traves de nuestro protagonista vemos la vida de una persona cualquiera (q pudieramos ser nosotros mismos) y cómo va pasando y tiene la sensación de que no la ha vivido intensamente sino a través de los demás.
    ¿Y cómo nos conocen si no es a través de lo que los demás ven de nosotros?
    Esta pregunta y otras del estilo, tan íntimas y filosóficas son las que este gran autor hace que te plantees mientras leemos este entretenido y maravilloso libro. Un gran aplauso por su maestría!!

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  • 4

    Galería de retratos

    Más que un retrato es una galería de retratos de personas que un hombre ha ido conociendo a lo largo de su vida. Se trata de personajes a veces extraños, un tanto desubicados, retratados con cierta comprensión y, a veces, sentido del humor.


    Pero hay que avisar de que este libro no es una ...continue

    Más que un retrato es una galería de retratos de personas que un hombre ha ido conociendo a lo largo de su vida. Se trata de personajes a veces extraños, un tanto desubicados, retratados con cierta comprensión y, a veces, sentido del humor.

    Pero hay que avisar de que este libro no es una novela en el sentido de historia con argumento, nudo y desenlace. Se lee más bien como galería de tipos en la que se intercalan reflexiones sobre lo divino y lo humano.

    Como todos los libros del autor, elegantemente escrito y lleno de detalles interesantes.

    said on 

  • 4

    El libro me ha resultado adictivo y muy fácil de leer, con perlas de filosofía y referencia atea muy clara y directa. El personaje gris y con una visión objetiva de la vida la muestra como algo anodino y sin mucho sentido, en que al final de una vida tan sólo se pueden encontrar hechos aislados y ...continue

    El libro me ha resultado adictivo y muy fácil de leer, con perlas de filosofía y referencia atea muy clara y directa. El personaje gris y con una visión objetiva de la vida la muestra como algo anodino y sin mucho sentido, en que al final de una vida tan sólo se pueden encontrar hechos aislados y sin significancia.

    said on