Los leños crepita, las sombras bailan en la sala. Los silencios que se llenan con la música de Beethoven son creativos y dan lugar a viejos y nuevos recuerdos que van tejiendo la noche de emociones, risas... y nuevos silencios...
Muchas noches...
Pero una noche... cando el rosario de cha Continue
Los leños crepita, las sombras bailan en la sala. Los silencios que se llenan con la música de Beethoven son creativos y dan lugar a viejos y nuevos recuerdos que van tejiendo la noche de emociones, risas... y nuevos silencios...
Muchas noches...
Pero una noche... cando el rosario de champagne hacía cosquillas en mi nariz, René me contó la historia de Agudiez y don Pánfilo... ¡Qué maravilla!! ¡Lo que puede un artista de verdad! ¡Lo que puede la ilusión!
Y fue esa noche cuando le pedí que volviera a escribir, que compartiera tantas experiencia que -seguramente- interesarían a todos aquellos que le quieren y que pueden encontrar al hombre detrás del personaje.
Barajó muchos recuerdos antes de tomar la decisión. Unos con humor, otros irónicos, algunos románticos, tiernos... todos con la fuerza de quien se bebe la vida con fruición, sorbo a sorbo, como al mejor de los vinos.
Y lleguó el día en que había dejado sobre mi escritorio, las primeras hojas escritas en su vieja máquina. ¡ Qué alegría!
El fuego dejó lugar a la cascadiña y alas noches en el parque... acompañados por el croar de las ranas y el canto de gruillos y chicharras que fueron testigos de nuevos silencios y nuevas o viejas historias que René llevó al laboratorio para compartir.
"Sigo barajando recuerdos" tiene alma, el alma de René Lavand.
Nora Edith Gómez