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Cover of Grandes Pechos, Amplias Caderas
Cover of El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas
  • 1 person find this helpful

    Hace unas semanas me sorprendió la noticia de la edición de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, novela que escribió Haruki Murakami en 1985 entre La caza del carnero salvaje y Tokio Blues. Y en cierta forma siento este libro como un puente entre ambas historias. Por un lado tien ... (continue)

    Hace unas semanas me sorprendió la noticia de la edición de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, novela que escribió Haruki Murakami en 1985 entre La caza del carnero salvaje y Tokio Blues. Y en cierta forma siento este libro como un puente entre ambas historias. Por un lado tiene la búsqueda y el mundo simbólico de La caza del carnero salvaje y por otro la melancolía y la lánguida tristeza de Tokio Blues.
    Mi primer libro de Murakami fue Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, una lectura que recuerdo asombrosa, insólita y surrealista, un primer paso en un mundo literario donde no hay fronteras entre lo real y lo soñado, lo consciente y el inconsciente, la melancolía y lo inverosímil. Tokio Blues me hizo conocer a otro Murakami donde primaba la nostalgia, una suave tristeza, el aliento de la muerte y la pérdida. Cada libro que leía de Murakami orbitaba entre estos dos tipos de historias, y en alguno de ellos, como en este El fin del mundo... se entrelazan de manera admirable y sin fisuras.
    Si hace un año After Dark me decepcionó por la desnudez y austeridad de una historia demasiado fría y aséptica, ahora me siento admirado y conmovido por las dos historias que se cruzan en El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Mientras avanzaba por sus páginas mi ánimo pasaba de la sorpresa a la emoción, de la estupefacción a la calidez, sentía cómo el libro enraizaba dentro de mí y me hacía entrar en un mundo dominado por diferentes dimensiones y emociones.
    En este libro encontré algunos lugares comunes de las novelas de Murakami, los bosques, pozos y cavernas, las diferentes dimensiones fuera de la realidad, el jazz, la música clásica y el alcohol, las taciturnas historias de amor, las referencias cinematográficas (en este caso a John Ford, el actor Ben Johnson, Walter Hill, Casablanca o El hombre del brazo de oro) y literarias (Joseph Conrad, Maugham, Balzac, Turgueniev...), lugares comunes que me hacen sentir cómodo y cercano al mundo de Murakami.
    El libro se divide en dos historias, los capítulos avanzan entrelazando ambas historias. En “El despiadado país de las maravillas” un calculador conoce a un extravagante científico y su expansiva y sonrosada nieta. El científico se dedica a investigar el cerebro y la conciencia humana en un laboratorio bajo las entrañas de Tokio en un mundo oscuro, aterrador y dominado por unas extrañas criaturas, los tinieblos. En “El fin del mundo”, el narrador vive un en lugar utópico, rodeado por una muralla inquietante, unos unicornios que cambian de pelaje según la estación del año y unos habitantes sin egos ni corazón (sin emociones ni recuerdos, sin sombra ni muerte). La extrañeza y el misterio de estas historias desaparecen pronto y entras en el juego que te plantea Murakami. Poco a poco las dos historias se conectan de la manera menos prevista.
    Me emociona la forma que tiene Murakami de entender y narrar las relaciones amorosas, el lirismo en los encuentros entre el narrador y las diferentes mujeres de las dos historias, las conversaciones quedas y reflexivas junto a ventanas lluviosas, la naturalidad y la languidez del sexo. Y, cómo no, la facilidad de Murakami para imaginar mundos (im)posibles, el utópico final del mundo, el despiadado país de las maravillas, cercano a la sombría ciencia-ficción de Dick, las preguntas sobre los recodos en la conciencia que todos nosotros llevamos dentro sin poder alcanzarlos.
    Hace casi 25 años Murakami escribió un libro insólito y conmovedor, la antesala perfecta para las historias melancólicas que estaban por llegar en Tokio Blues y Al sur de la frontera, al oeste del sol.

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    Posted on Dec 1, 2009 | Add your feedback

Cover of El país de las últimas cosas
  • 1 person find this helpful

    En El país de las últimas cosas Paul Auster imagina una ciudad donde todo se derrumba, desde los edificios hasta la memoria, de las palabras a los sentimientos, un infierno moderno donde no hay reglas ni naturaleza. Como la neo lengua de 1984, la supresión de las palabras lleva consigo la supresión ... (continue)

    En El país de las últimas cosas Paul Auster imagina una ciudad donde todo se derrumba, desde los edificios hasta la memoria, de las palabras a los sentimientos, un infierno moderno donde no hay reglas ni naturaleza. Como la neo lengua de 1984, la supresión de las palabras lleva consigo la supresión de los objetos o los sentimientos que definían (y una barrera para los habitantes de la ciudad, cada uno de ellos tiene un ritmo diferente de pérdida de recuerdos y palabras). Con un tono de pesadilla, Auster escribió su libro más duro, difícil .
    Anna Blume es una muchacha que se adentra en el abismo de la ciudad para buscar a su hermano desaparecido, corresponsal que debía mandar crónicas y noticias sobre lo que sucedía en esa ciudad tan extraña. Tras unos primeros días de búsqueda y extrañeza ante lo que ve, Anna descubre el caos y el infierno que es la ciudad. Centros de eutanasia, corredores que corren hasta caer muertos, los saltadores que se arrojan desde los techos del edifico, las diferentes sectas que intentan explicar la lógica de la ciudad y darle un sentido místico o pesimista… Todo es muerte en la ciudad, un paraje desolado, lunar, de ruinas que te llevan a las miles de imágenes que conocemos de las ciudades devastadas en la segunda guerra mundial.
    Como explica la protagonista, lo único que importa es dar un paso y luego el siguiente. Y aún así nunca se sabe si todo seguirá en el mimo sitio porque entre paso y paso algo ha cambiado o desaparecido de la ciudad. Y detenerse sólo significa morir. Al igual que la protagonista, las primeras páginas de Auster parecen seguir el mismo ejemplo, un paso, luego otro, sin un destino fijo, salta de las descripciones de la ciudad al colapso de las calles o a describir la vida y miseria de la muchedumbre de vagabundos y supervivientes en la ciudad. Son páginas complicadas, duras, se hace difícil su lectura.
    Libro difícil y extraño, aún así, guarda retazos de esperanza. Como en La carretera, donde padre e hijo encuentran pequeños tesoros en su huida al sur en un mundo pos apocalíptico, en El país de las últimas cosas hay momentos donde Anna encuentra descanso a tanta barbarie y caos, un amor inesperado, un par de buenas personas que se convierten en amigas entre la desolación circundante, un cuaderno azul (siempre un cuaderno azul) donde describe su vida en la ciudad en una carta a un antiguo novio… una esperanza frágil, fútil donde poder sobrevivir.

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    Posted on Nov 26, 2009 | Add your feedback

Cover of OUT
  • Hace un par de semanas leí Bajo Palabra. En la novela de Yoshimura un hombre sale de la cárcel para reintegrase a la vida 16 años después de ser condenado por homicidio. Las primeras páginas, reflexivas y densas, se detenían en el sentimiento de extrañeza del protagonista por una vida diferente, cam ... (continue)

    Hace un par de semanas leí Bajo Palabra. En la novela de Yoshimura un hombre sale de la cárcel para reintegrase a la vida 16 años después de ser condenado por homicidio. Las primeras páginas, reflexivas y densas, se detenían en el sentimiento de extrañeza del protagonista por una vida diferente, cambiada y sin barrotes sólidos pero sí invisibles. El golpe en el estómago viene en la mitad del libro, cuando sabemos que el protagonista había asesinado a su mujer pero que, pasados los años, seguía sin sentirse arrepentido por su violencia.
    Algo parecido cuenta Out, de Natsuo Kirino. Yayoi asesina a su marido y ese hecho fortuito cambia no sólo su vida, también la de sus tres amigas del turno de noche y la de un antiguo criminal que regenta un par de locales ilegales. Como en la teoría del caos, una leve modificación en un punto de una línea influye de manera inesperada en otros. En ambos libros sorprende la frialdad de los protagonistas, cómo después de un acto tan salvaje intentan actuar con desapego y lógica y seguir con sus vidas.
    Si Bajo Palabra se inclinaba por la reflexión, el intimismo de un sólo protagonista y el drama en forma de destino marcado e inmutable que estalla en sus últimas páginas, Out se detiene en media docena de personajes y mezcla la novela negra con el gore y la novela de misterio. Out sorprende por contar cómo gente sencilla (en este caso cuatro mujeres que trabajan en el turno de noche de una fábrica de comida preparada, cada una de ellas con un duro drama doméstico) se ven obligadas a cometer un puñado de atrocidades inimaginables. La historia podía haber dado un giro hacia un humor negro y despiadado como en la película Very Bad Things pero se mantiene en un plano cercano a la realidad, sin desmanes y con un aliento algo gélido. Hay momentos donde las protagonistas parecen autómatas ante problemas matemáticos. Su desapego llega a ser inquietante.
    Sobresale el personaje de Masako, que opaca a sus compañeras de trabajo. Masako, una mujer de cuarenta años, con una vida familiar deteriorada y un trabajo en el turno de noche después de más de 20 años en una caja de crédito, toma las riendas desde el inicio. Mujer de gran inteligencia, resuelta y decidida, fuera de ella convive con una soledad dañina y dentro de ella con un gran vacío existencial. Masako será el punto de apoyo de sus compañeras, la que tome las decisiones, aun las más complicadas, y la que busque una explicación a sus actos.
    Out es una novela interesante, fría e inquietante.

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    Posted on Nov 24, 2009 | Add your feedback

Cover of Obras completas
  • Mi primer acercamiento a Monterroso fue con el famoso cuento de una frase “cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, cuento imaginativo y de infinitas preguntas que apareció en este “Obras completas (y otros cuentos)”.
    Estoy sorprendido por este libro de relatos, me he encontrado con ... (continue)

    Mi primer acercamiento a Monterroso fue con el famoso cuento de una frase “cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, cuento imaginativo y de infinitas preguntas que apareció en este “Obras completas (y otros cuentos)”.
    Estoy sorprendido por este libro de relatos, me he encontrado con un escritor irreverente, profundamente irónico y original, capaz de suscitar una sonrisa malévola con una historia de un par de páginas. Relatos breves, algunos de una frase o una página, en lo que Monterroso se fija en unos personajes curiosos con una ironía y sarcasmo negros.
    En “Mister Taylor” asistimos al nacimiento de un negocio de reducción de cabezas en un país latinoamericano y cómo el intento de mantener el éxito y la demanda estadounidense termina con la población del país.
    En “Uno de cada tres” Monterroso parece anticipar el mundo de Internet, los blogs y las redes sociales. El narrador propone al lector un espacio radiofónico para que pueda tener al tanto de su vida a sus amigos.
    “Sinfonía conclusa” se detiene en un organillero que encuentra los movimientos finales de la sinfonía inconclusa de Schubert. Cuento de una sola frase de dos páginas, sin comas ni puntos, es una pequeña virguería escritor con un humor irónico y, a la vez, melancólico.
    “Primera dama”, o esas antiguas mujeres de alta sociedad que se dedican a organizar actos benéficos como excusa para ser el centro de atención social.
    Al leer “El eclipse” pensé en una vuelta de tuerca a Un yanqui en la corte del rey Arturo, un misionero intenta utilizar un eclipse para librarse del sacrificio de unos habitantes de la selva.
    “Diógenes también” o el juego de las personalidades múltiples.
    “El dinosaurio” es un destello de inteligencia sin límite, una pequeña frase que te abre a un mundo de preguntas incontenibles.
    “Leopoldo (sus trabajos)” es mi cuento favorito, un hombre escritor a su pesar al que no le gusta escribir y que pasa su vida intentando terminar un relato. Curioso el personaje de Leopoldo, cómo explica su vida y se va deteniendo en algunos pasajes con los que podría construir un relato y cómo toma constantes notas para cuentos que nunca empieza.
    “El concierto”, las impresiones de un hombre poderoso ante los recitales de su hija.
    En “El centenario” se describen las andanzas del hombre más alto del mundo y su curioso final.
    “No quiero engañarlos”, o una mujer de un productor que intenta convencer a la audiencia de que no es una buena actriz en un discurso largo que nadie entiende.
    “Vaca” apenas ocupa media página, un cuento corrosivo.
    El libro termina con “Obras completas”, que gira alrededor de un profesor literario y maestro para las nuevas generaciones que se topa en sus tertulias con un tímido poeta, Feijoo…
    Obras completas (y otros cuentos) es un libro divertido, sarcástico y original. Recomendable.

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    Posted on Nov 10, 2009 | Add your feedback

Cover of Bajo Palabra
  • La lluvia golpeaba el cristal de la ventana cuando cerré Bajo palabra, de Akira Yoshimura. Me llevé el libro a los labios, mis manos fuertemente cerradas sobre las hojas, noqueado por su final amargo y doloroso. Miré la portada, un hombre fotografiado de espaldas, difuminado, una sombra en mitad de ... (continue)

    La lluvia golpeaba el cristal de la ventana cuando cerré Bajo palabra, de Akira Yoshimura. Me llevé el libro a los labios, mis manos fuertemente cerradas sobre las hojas, noqueado por su final amargo y doloroso. Miré la portada, un hombre fotografiado de espaldas, difuminado, una sombra en mitad de lo que parece una estación de metro. Y pensé en cómo los libros de Yoshimura que tengo se cruzaron conmigo lejos, muy lejos, de mi pueblo. Justicia de un hombre solo estaba en una de las pulcras estanterías del Ateneo tucumano. Recuerdo que Gabriela me preguntó sobre la elección de ese libro y yo sólo pude contestar que desconocía al autor, pero que lo compraba por el título, había algo en él que me atraía (tiempo después, Justicia de un hombre solo se convirtió en uno de mis libros favoritos). Bajo palabra, en cambio, se perdía entre docenas de libros en la librería de viejo de Raimundo, en plena plaza de San Francisco, Cádiz. Me pregunté por qué había llegado a esa librería, si su anterior dueño no encontró lo que buscaba en la historia. Parece que mis encuentros con el escritor japonés sólo pueden darse en mis viajes, como si yo viajara al libro o el libro a mí. (Como curiosidad, el ejemplar de Bajo palabra que tengo en mis manos se editó en La Argentina, y se nota en la traducción).
    Si en Justicia de un hombre solo Yoshimura retrata a un hombre acuciado por un crimen de guerra y su deambular por un país en ruinas tomado por el ejército enemigo, en Bajo palabra seguimos los primeros pasos de un maestro, Kikutani, tras conseguir la libertad vigilada. Ambas historias están contadas de manera reflexiva, densa, cuidadosa, como un monólogo interior en tercera persona, y protagonizadas por hombres que deben adecuarse a los nuevos tiempos que viven y que sólo buscan un utópico lugar tranquilo donde descansar y vivir, alejados de una sociedad y de un pasado que no consiguen esquivar.
    Uno de los aciertos de Bajo palabra es cómo Yoshimura se centra en la reacción de Kikutani a su salida de la cárcel tras 16 años de condena por homicidio. En las primeras páginas sólo sabemos la angustia y la desubicación del maestro ante un mundo sin aparentes barrotes, no la causa de su encarcelamiento, que tardaremos en conocer casi un centenar de páginas. Eso permite que no juzguemos de manera aleatoria a Kikutani ni que lo definamos de un modo ligero y tópico. Seguimos sus pasos por un mundo de centros comerciales, rascacielos y escaleras mecánicas. Kikutani se siente fuera de lugar, debe aprender a vivir de nuevo en una sociedad desconocida y a la que teme pertenecer por sus actos pasados. Los años en la cárcel le han convertido en introvertido, ermitaño, desconfiado y temeroso.
    Cuando Kikutani escapa por una noche a su pueblo descubrimos el brutal crimen que cometió. Es como un derechazo en la mandíbula. El hombre desubicado y temeroso había matado a su mujer y herido a su amante. Y lo más duro, no siente remordimientos. Yoshimura es un maestro en describir la psicología de su personaje, sus partes sombrías y sus miedos, su readaptación al mundo y la distancia con su pasado, la soledad y el concepto de libertad. El hombre tranquilo que se transforma en lobo…
    Todo el libro describe el intento de Kikutani por reintegrarse a una sociedad diferente a la que conoció, por encontrar su libertad entre otro tipo de barrotes, por afrontar su pasado (no hay ni piedad, adoctrinamiento o demagogia). Hay algo en la forma de escribir y de entender la vida de Yoshimura que anticipa ese final duro y amargo, ese destino inexorable al que se dirige el protagonista.
    Me pregunto en qué ciudad encontraré mi siguiente libro de Yoshimura. Y quién estará a mi lado. Jesús, muchas gracias por el regalo.

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    Posted on Nov 6, 2009 | Add your feedback

Cover of El asesino dentro de mí
  • En la portada de “El asesino dentro de mí” aparece el primer plano de un hombre con la mitad de su rostro ensombrecido. Es la imagen perfecta para describir al protagonista y su lado oscuro y psicópata. Bajo su cara, una frase de Stanley Kubrick: “la historia más escalofriante que haya leído jamás s ... (continue)

    En la portada de “El asesino dentro de mí” aparece el primer plano de un hombre con la mitad de su rostro ensombrecido. Es la imagen perfecta para describir al protagonista y su lado oscuro y psicópata. Bajo su cara, una frase de Stanley Kubrick: “la historia más escalofriante que haya leído jamás sobre una mente deformada por el crimen”. El matemático Kubrick es poco dado a los elogios y aunque la frase sea meramente publicitaria define tan bien como la fotografía de la portada este libro de Jim Thompson.
    El asesino dentro de mí es una novela dura, seca, cortante y afilada sobre un hombre de apariencia apacible que sucumbe por momentos a lo que él llama “la enfermedad”. Novela negra clásica, Thompson coloca el mal dentro de un hombre de la ley, Lou Ford, que relata sus asesinatos al lector de una manera tan pausada y tranquila que estremece y sorprende, a veces parece que está de charla con el lector y que busca su comprensión.
    Lou Ford es hijo de un conocido médico de Central City. Nunca ha sido un hombre despierto e inteligente, se ha dejado llevar en la vida para acabar como sheriff adjunto. En el pueblo le tienen por un tipo tranquilo que siempre echa una mano al vecino. Pero dentro esconde un espíritu retorcido, criminal, psicópata. Tapa esa imagen con una máscara de normalidad, con su relación con una maestra del pueblo, Amy, pero a medida que avanza la novela es incapaz de detener su lado criminal y violento y destroza a quien tiene alrededor.
    Jim Thompson escribe con maestría una historia donde se aúna la novela negra y la tensión, con inesperado y salvaje giro final. La violencia aparece a ráfagas, de manera sangrante, como un puñetazo en el estómago.
    Es una pena que Thompson no haya tenido tanto reconocimiento como Hammett o Chandler. Durante años escribió un puñado de grandes novelas negras, algunas de ellas famosas por las adaptaciones de Peckinpah (La huída), Tavernier (1280 almas) o Stephen Frears (Los timadores). Trabajó con Kubrick en los años 50 en esa maravilla que es Atraco perfecto. Thompson es un narrador poderoso que sabe ir directo a la acción y a la psicología del personaje sin perderse en descripciones innecesarias, además de mostrar un mundo oscuro y de pesadilla.

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    Posted on Oct 23, 2009 | Add your feedback

Cover of Chesil Beach
  • 1 person find this helpful

    Cuando terminé Chesil Beach me quedó una profunda sensación de tristeza y emoción, un nudo en la garganta por la historia de dos amantes que no saben cómo afrontar ni vivir su amor. Al cerrar la última página no pude por menos que pensar en lo duro y doloroso que puede llegar a ser el amor, sobre to ... (continue)

    Cuando terminé Chesil Beach me quedó una profunda sensación de tristeza y emoción, un nudo en la garganta por la historia de dos amantes que no saben cómo afrontar ni vivir su amor. Al cerrar la última página no pude por menos que pensar en lo duro y doloroso que puede llegar a ser el amor, sobre todo en nuestro primer acercamiento, donde todo es extraño, misterioso, oscuro, inefable. McEwan había escrito no sólo un libro sobre una noche de bodas en la puritana Inglaterra de los primeros años 60, también una reflexión profunda y acertada sobre la frágil naturaleza del amor y cómo todo, al inicio, es pura fantasía, desconocimiento y literatura.
    Chesil Beach transcurre a principios de los 60 en una Inglaterra anterior a la libertad y el conocimiento sexual, a la explosión del rock y el pop. Edward estudia historia, pertenece a una familia modesta y se enamora en un una manifestación antinuclear de Florence, una mujer educada y sensible que se trasforma con un violín, con él entre sus manos es enérgica y decidida, sin el violín se convierte en alguien dubitativo y timorato. La historia se centra en su noche de bodas, en sus diferentes formas de afrontar ese instante crucial donde perderán la virginidad. Edward es pasión y voluptuosidad mientras que Florence tiene miedo y está llena de dudas y fantasmas. Ambos se aman, pero esa noche de bodas actúa como un muro para su amor, como un gran bloqueador del sentimiento puro que les define. El primer acercamiento al sexo opaca todo lo demás.
    McEwan, con maestría, fractura la acción entre esa noche de bodas y la relación de los protagonistas desde que se conocen hasta que deciden casarse. Pasamos de las miradas miedosas y cómplices sobre la cama matrimonial a los primeros escarceos del amor, a ese sentimiento jubiloso de haber encontrado a alguien a quien amar y que te ame; de las reflexiones de ambos protagonistas sobre el amor y la época que viven al desastre de una pasión que no aciertan a entender.
    Tengo una amiga inglesa, una trotamundos que ha decidido pasar sus últimos años en España. Nacida en la India antes de la segunda guerra mundial, me animaba a leer este libro porque mostraba de una manera cercana y acertada no sólo la percepción del sexo entre los ingleses hace cuatro décadas, también los pensamientos y sentimientos de una época de cambio.
    Chesil Beach es un libro reflexivo, intimista, inteligente, con unas páginas finales vertiginosas y extremadamente tristes donde se rebela la verdadera naturaleza de una desastrosa noche de bodas.
    Y, también, Chesil Beach es un amuleto. Gracias por eso, Yolanda.

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    Posted on Oct 22, 2009 | 2 feedbacks

Cover of El ladrón de chicles
  • 3 people find this helpful

    A veces compro libros desconocidos por su título sugestivo y atractivo. Me pasó con Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Hay quien prefiere las ortigas o El hombre demolido, títulos de autores que no conocía pero cuyo título hizo que me fijara en ellos. En cambio, hace una semana me detuve del ... (continue)

    A veces compro libros desconocidos por su título sugestivo y atractivo. Me pasó con Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Hay quien prefiere las ortigas o El hombre demolido, títulos de autores que no conocía pero cuyo título hizo que me fijara en ellos. En cambio, hace una semana me detuve delante de una estantería por lo contrario, un título extraño y nada apetecible. El ladrón de chicles. Leí el primer párrafo del libro y quedé enganchado. Una semanas más tarde devoré el libro en menos de veinticuatro horas. Las apariencias engañan. Por suerte.
    El ladrón de chicles es un libro inesperado tanto por su forma, se mezclan las cartas, los correos electrónicos, las notas y el bosquejo de un libro que está escribiendo el protagonista (nunca un encuentro fuera de una hoja), como por su contenido, un puñado de perdedores que hablan y reflexionan sobre sus vidas y la mirada sobre ellos con una lucidez extrema, divertida y, a la vez, dolorosa.
    Una de las partes sorprendentes del libro es ver cómo la frescura y comicidad de la historia puede llevarte a que la sonrisa que te acompaña ante los desvaríos de los personajes se tuerza cuando profundizas en sus palabras. Sonrisas congeladas o que se quedan a medio camino. Porque a veces maldita gracia tiene la vida.
    Roger es un gran perdedor. Cuarentón, fuera de forma, trabaja en un impersonal almacén de material de oficina después de deambular por trabajos y más trabajos temporales, perder a su hijo mayor en un accidente de tráfico y la paciencia de su esposa, cansada de su alcoholismo y complacencia. Roger escribe un diario como terapia, y junto a sus opiniones intercala capítulos de un demencial libro sobre el encuentro de dos parejas en una cena e inventa entradas escritas por Bethany, una compañera de trabajo, gótica, solitaria y obsesionada con la muerte. Hasta que Bethany descubre el diario y empieza a responder a Roger en cartas y notas. A partir de ese instante se inicia una relación epistolar conmovedora a la vez que irónica, tan lúcida como divertida. Y en mitad de esa correspondencia se unen otros personajes tan al límite como ellos y los personajes no tan irreales o de ficción de la novela que está escribiendo Roger, en un ejercicio donde creación y vida se cruzan de tal manera que sus fronteras se difuminan.
    Coupland escribe un libro inteligente, mordaz, divertido y doloroso sobre la soledad, la incomunicación, el dolor, las perspectivas vitales, un libro realista donde uno no supera al dolor sino que se acostumbra a él y donde no se sabe cómo cambiar el desastroso rumbo de una vida.
    El ladrón de chicles ha sido toda una sorpresa.

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    Posted on Oct 14, 2009 | Add your feedback

Cover of Elegía para un americano
  • 3 people find this helpful

    Hace unos días terminé Elegía para un americano, una de las mejores sorpresas de este año. Era mi primer libro que leía de Siri Hustvedt, y ante las primeras lecturas a un escritor uno nunca sabe qué se va a encontrar, cómo será ingresar en su mundo literario. Hustvedt escribe sobre la memoria, la s ... (continue)

    Hace unos días terminé Elegía para un americano, una de las mejores sorpresas de este año. Era mi primer libro que leía de Siri Hustvedt, y ante las primeras lecturas a un escritor uno nunca sabe qué se va a encontrar, cómo será ingresar en su mundo literario. Hustvedt escribe sobre la memoria, la soledad y los fantasmas. Y es que este libro podría tomarse como una continua conversación entre los vivos y los muertos, cómo la presencia de estos últimos aún se cruza por la vida e influye en ella.
    Erik, un psicoanalista divorciado y solitario, descubre en su antigua casa los diarios de su padre recientemente fallecido. A partir del encuentro de esos diarios Hustvedt monta un ejercicio en torno a la memoria, la paternidad, la creación, las raíces y esa cosa extraña y compleja que son las relaciones humanas. Erik se enamora de su vecina, una diseñadora gráfica acosada por su ex. Su hermana Inga, escritora y viuda del famoso escritor Max Blaustein, tiene que convivir con la sombra de su marido y el aura que dejó de personaje mítico. Ambos intentan reconstruir la imagen de su padre fallecido y a la vez de su propia vida.
    Hustvedt escribe de manera poética y conmovedora sobre un puñado de personajes que se cruzan, que conviven, que desentrañan parte de su pasado y cómo intentan adecuar los nuevos conocimientos a su vida. A veces alcanzar el equilibrio es pura casualidad. A partir de la narración Erik, de los fragmentos del diario de su padre (tomados de los diarios del padre de Hustvedt), de trozos de las obras de Max, nos adentramos en un laberinto melancólico y reflexivo donde los muertos nos hablan y los vivos intentan recomponer su vida de la mejor manera que pueden.
    Elegía para un americano está maravillosamente escrito, es un libro profundo, reflexivo, con algún destello divertido y, sobre todo, conmovedor.

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    Posted on Oct 14, 2009 | Add your feedback

Cover of Amuleto
  • 2 people find this helpful

    Cada lectura de Bolaño es un cruce de caminos con sus otros libros. Si la mayoría de escritores tienen un mundo propio al que regresar, Bolaño parece que tenía en mente un único libro con numerosos afluentes, cada historia suya parece una pieza de un gran puzzle.
    Amuleto podría definirse como ... (continue)

    Cada lectura de Bolaño es un cruce de caminos con sus otros libros. Si la mayoría de escritores tienen un mundo propio al que regresar, Bolaño parece que tenía en mente un único libro con numerosos afluentes, cada historia suya parece una pieza de un gran puzzle.
    Amuleto podría definirse como reescritura. Tomando algunos personajes y una historia que aparecen en Los detectives salvajes, Bolaño arma una novela corta, intensa, llena de esas digresiones tan cercanas y certeras del escritor chileno. A cada página, pequeñas historias que ejercen como cruce de caminos.
    Auxilio Lacouture se queda encerrada en los baños de la universidad mientras ésta es tomada por la policía. En ese minúsculo espacio del baño, con la luna paseándose por las baldosas, Auxilio inicia un largo monólogo donde le tiempo se fragmento, se cruza el pasado con el futuro, los recuerdos con los sueños, las pequeñas historias con personajes reales. Uruguaya perdida en México, Auxilio se dedica a trabajar para los poetas españoles exiliados y, a su vez, ser “la madre” de la nueva poesía mexicana (de nuevo, aparece Arturo Belano en un libro de Bolaño)
    Bolaño escribe de una manera magistral, hipnótica, te hace seguir sus reflexiones y digresiones con la boca abierta, entras en un mundo ya conocido pero no por ello menos sorprendente. Me gusta esa capacidad suya de parar la narración y dejar seguir el curso de una reflexión hasta agotarlo. Y, también, la melancolía. Melancolía por una tierra desgarrada por las dictaduras, los desaparecidos, los hombres y mujeres que nunca alcanzaron la libertad.
    Siempre escojo A Roberto Bolaño tras alguna historia densa o para terminar con una crisis lectora. Lo he convertido en mi escritor comodín.

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    Posted on Oct 5, 2009 | Add your feedback

Cover of Meridiano de sangre
  • 2 people find this helpful

    Hace pocas semanas leí Al otro lado del río, de jack Ketchum, un western fronterizo y violento con algunos elementos de la literatura de terror. Meridiano de sangre comparte con Ketchum el paisaje fronterizo y la violencia cruel, sádica y brutal. Pero si en Ketchum todo era austero y directo, McCart ... (continue)

    Hace pocas semanas leí Al otro lado del río, de jack Ketchum, un western fronterizo y violento con algunos elementos de la literatura de terror. Meridiano de sangre comparte con Ketchum el paisaje fronterizo y la violencia cruel, sádica y brutal. Pero si en Ketchum todo era austero y directo, McCarthy se decanta por la densidad de un libro itinerante con hondas descripciones tanto del paisaje exterior y desértico como del interior de la violencia.
    La carretera fue mi primer libro de McCarthy, quedé impresionado y sobrecogido por su realista historia post nuclear. Un padre y un hijo que viajan hacia la costa y que deben evitar a los supervivientes de la hecatombe, seres humanos que han degenerado en un mundo de cenizas y nieblas perpetuas. Me gustó la austeridad con que está narrada La carretera, cómo la violencia aparecía en pequeños e inesperados trazos.
    En cambio, Meridiana de sangre no ha conseguido engancharme ni cautivarme. Sí, es otro libro con un viaje errante y divagante, con unos personajes que cruzan desiertos y montañas y cuyos encuentros con otros seres humanos terminan en salvajes orgías de violencia pero Meridiano de sangre es un libro denso y muy descriptivo que he leído a trompicones.
    Un muchacho se escapa de su hogar. Es mitad del s. XIX en Estados Unidos. Es decir, violencia y un país en construcción y continua lucha. El muchacho se une el grupo Clanton, que se dedica a masacrar a la población india del norte de México. En esa errar asiste a un mundo violento, deshumanizado y extraño donde la naturaleza sólo es un testigo mudo de los desmanes del grupo.
    A páginas y páginas donde se describe el paisaje de una manera densa se suceden párrafos de una violencia tan cruel que a veces revuelve el estómago. Por mi pequeña experiencia en Cormac McCarthy, el escritor no concibe el mundo sin una violencia degenerada y sin moral. Hay páginas estremecedoras y crueles.
    Meridiano de sangre es una historia densa y oscura, hay que tener paciencia (y estómago) para avanzar por ella, tiene páginas aburridas, violentas y otras reflexivas. Su lectura me ha dejado mal cuerpo. He tardado demasiado tiempo en terminar este viaje al horror.

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    Posted on Sep 28, 2009 | Add your feedback

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