La primera historia, "los malos sueños", cuenta los inicios de la serie, en un viaje al siglo XI donde se conocen Valerian y Laureline (a quien convierten en un precioso unicornio blanco :-)), dentro de un decorado, por tanto, de castillos, dragones y magos. La historia es muy mala, y el único valor
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La primera historia, "los malos sueños", cuenta los inicios de la serie, en un viaje al siglo XI donde se conocen Valerian y Laureline (a quien convierten en un precioso unicornio blanco :-)), dentro de un decorado, por tanto, de castillos, dragones y magos. La historia es muy mala, y el único valor que tiene es descubrir los inicios de Laureline...
Leyendo este tomo me he vuelto a sentir joven otra vez. De verdad. Con la saga de las hormigas alienígenas, sobre todo, pero también con la historia en la que los héroes quedan atrapados dentro de un comic...
Curiosamente, con los amigos acabamos siempre hablando sobre la pérdida del "sentido
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Leyendo este tomo me he vuelto a sentir joven otra vez. De verdad. Con la saga de las hormigas alienígenas, sobre todo, pero también con la historia en la que los héroes quedan atrapados dentro de un comic...
Curiosamente, con los amigos acabamos siempre hablando sobre la pérdida del "sentido de la maravilla" que a uno le va acaeciendo con el paso de los años, con la acumulación de las lecturas... Como si nuestra capacidad de asombro y disfrute de una obra fuera algo así como proporcional a lo novedosa que representara para nosotros, a lo poco visto que tuviéramos el estilo, o el argumento, o los personajes.
Cuando leo cómics como éste me doy cuenta de que de eso nada, amigos, nuestro "sentido de la maravilla" sigue intacto! Lo que pasa es que quizá nos empeñemos en buscar en los sitios inadecuados.
Con "El juego de los dioses" llegó la tan temida decepción. O mejor dicho: la tan temida Gran Decepción.
Primero, y lo más importante, porque el álbum es una mierda. Así de claro. Así de triste. El anterior álbum (ver "El bosque oscuro"), rompía con lo anterior, perdia buena parte de la d
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Con "El juego de los dioses" llegó la tan temida decepción. O mejor dicho: la tan temida Gran Decepción.
Primero, y lo más importante, porque el álbum es una mierda. Así de claro. Así de triste. El anterior álbum (ver "El bosque oscuro"), rompía con lo anterior, perdia buena parte de la dualidad, pero sin ser magnífico era un buen comic.
Este álbum rompe total y absolutamente con lo anterior, pierde por completo la dualidad y encima es un mal comic. Así que no tiene nada que justifique su existencia. Nos cuenta una historia simplona que es más de lo mismo con un envoltorio de actualidad, de robótica y tecnología punta que no engaña a nadie y unos personajes que parece mentira que los haya estado trabajando durante 5 álbumes porque parecen recién aparecidos, simples marionetas, meros estereotipos.
Trata de unos tipos poderosos que se divierten haciendo luchas a muerte de robots en lugares públicos sin importarles las víctimas civiles y el caos que generan y en el que Roco se ve envuelto... pero en realidad da igual... da igual que el argumento sea triste, porque lo verdaderamente impotante es la pérdida del héroe, de la persona, la vuelta al mero cliché, al simple y simplista personaje, y la pérdida incluso del buen guión aventurero que lo envolvía todo al principio y que por lo menos quedó en el anterior álbum.
Y por si eso no fuera suficiente (que vive Dios que era suficiente) encimaTorres delega, ficha a un mal entintador y a un peor colorista, con lo que nos niega incluso lo único que teniamos asegurado: un buen dibujo.
Así que nada nuevo bajo el sol, por desgracia, podria ser el resumen. Vivir (o querer vivir) de rentas y no ser capaz de mantener ni una centésima parte de los intereses que antaño nos regalaba con cada recuento.
Pero esto no acaba aquí, llegarán más álbumes (ver Roco Vargas: paseando con monstruos)!
Tras 15 años de "La estrella lejana" cuando ya todo el mundo creía que eso era un todo y no había nada más, que las incógnitas que quedaron (qué sucedió exactamente en el lapso de tiempo entre su primera y última aventura, qué motivó exactamente la retirada de Roco) quedarían ahí para siempre (y eso
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Tras 15 años de "La estrella lejana" cuando ya todo el mundo creía que eso era un todo y no había nada más, que las incógnitas que quedaron (qué sucedió exactamente en el lapso de tiempo entre su primera y última aventura, qué motivó exactamente la retirada de Roco) quedarían ahí para siempre (y eso incluso era un punto a favor), Torres se sacó de la manga "El bosque oscuro", continuación de la serie que puso a temblar a todos los seguidores de Vargas. Porque superar lo hecho era casi imposible, y mantener el nivel poco probable. Y la tardanza en la continuación olía a producto de mercadotécnia más que a verdadero interés recobrado por un personaje. Así, tras tres lustros continuaban las aventuras de Roco Vargas, y nótese que no pongo "(o Armando Mistral)". En este álbum, Roco y la ya crecidita Jill (amigos de toda la vida, casi familia, casi amantes) abordaban una nueva aventura. Examinada por separado, sin pensar demasiado en lo anterior, es bastante buena, el guión es digno y el dibujo es bueno (aunque a mí me gusta algo menos), pero ya se pierde en él buena parte de esa dualidad del eje central de la saga que era Armando (o Roco); quedan resquicios, quedan apuntes al pasado, aparece en alguna escena Roco siendo más Armando que Roco, pero se ven un poco impuestos, no acaban de casar con la perfección con que lo hacían en la anterior saga. Pese a esto, pese al cambio de registro, el álbum es bueno, digo, y resignándonos a perder todo lo que explico en la reseña del integral de las primeras aventuras de Roco que ganó Torres respecto al resto (un nuevo clasicismo, podriamos llamarlo) y meternos de lleno en "un poco más de lo de siempre", estaba bien hecho y, como veníamos temiéndonos lo peor, pues se terminó con una sonrisa e incluso sin el temor a que esto pudiera aún continuar más, y siguiera la estela de Tintin o de Blueberry en cuanto a series de larga duración.
Pero señores, ésto continuó a más, vaya si continuó (véase Roco Vargas: el juego de los dioses)...
Que los españolitos eramos capaces de hacer comic de acción, aventuras y ciencia-ficción con poco o nada que envidiar a los francesitos quedó más que demostrado en los gloriosos 80. Muchas páginas elogiosas se dibujaron en aquellos años dentro de esos parámetros, desde Giménez a Miguelanxo
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Que los españolitos eramos capaces de hacer comic de acción, aventuras y ciencia-ficción con poco o nada que envidiar a los francesitos quedó más que demostrado en los gloriosos 80. Muchas páginas elogiosas se dibujaron en aquellos años dentro de esos parámetros, desde Giménez a Miguelanxo Prado pasando por un buen puñado de nombres destacados como Beá, Font, Bernet o el "adpotado" Altuna dejaron muestras feacientes de talento en unos muchos comics y unas cuantas (bastantes) obras maestras. Pero creo que si hubiera que destacar a uno y sólo uno de los autores en este género ese sería Daniel Torres.
Primero, por tener la valentía de atreverse no ya con historias cortas más o menos unidas (el Octavo día) que es lo que hacían la inmensa mayoria (no podían o no sabían o no les dejaban salirse de ahí), ni por afrontar un álbum como un todo, alejado ya de la historia corta que, sin desmerecerla en absoluto (a la vista están muchos magníficos resultados), anclaba un poco las aspiraciones, obligaba a trabajar en situaciones, no dejaba profundizar, sobre todo, en personajes... sino por osar crear nada menos que una saga, "Roco Vargas", al más puro estilo "mainstream" francés, inventando de cero un universo, una serie de personajes, y dotándoles progresivamente de sentimientos, frustraciones y ambigüedades, es decir, de Vida, a medida que transcurrian las páginas de una portentosa aventura espacial con mucho de todo y poco de malo.
Segundo porque, si bien es cierto que otros autores (aunque los menos) también hicieron sagas de este tipo, y Giménez está ahí, Torres fue probablemente el único que consiguió, sin renunciar a la esencia aventurera de la tradición del comic europeo al más puro estilo Valerian o Tintin o Lombard, escapar del eminente clasicismo formal (que no de fondo, repito) de estas series, modernizándolas y adaptándolas a los tiempos que corrían por la vía de beber un poco del comic americano y actualizar la narrativa que, aunque igual de elegante y portentosa que la de los citados, era bastante más espectacular, juntada a un dibujo de esos de "consiga que no se le desencaje la boca al verlo", pero, sobre todo sobre todo, por un distanciamiento esencial, el hecho de que la saga estaba construida, y aquí sí, a diferencia de los citados, sobre un personaje de verdad: Armando Mistral (o Roco Vargas).
Verdaderamente hay poco que se le pueda echar en cara a los clásicos de aventuras "cificcioneros" franceses, y menos si no se va caso por caso y se generaliza como debo hacerlo, pero de ese "poco" destacaría con mucho el hecho de que sus personajes principales (Tintin, Freddy Lombard, etc...) más que personajes son meros hilos narrativos, simples elementos de acción, cuya función casi única es hacer avanzar la historia (la cual, es cierto, no avanzaria sin ellos), pero que en realidad no aportan nada a la misma pues son meros recipientes de acción, no causantes de la misma. Dicho de forma más llana (y menos ajustada) a esos protagonistas "les ocurren cosas", no "hacen cosas". Extrañamente se les ve dueños y señores de sus vidas: las cosas pasan, ellos están allí, luego ellos van siguiendo las cosas que pasan, pero sin que nunca lleguen a tener una conciencia global de todo lo que está ocurriendo (que no sea un amasijo de datos) y puedan obrar en consecuencia, ni tengan lógicas (por humanas) dudas sobre lo que hacen o deberían hacer y por tanto no haya un "de repente, se rebela" u otras reacciones más reptiles e inesperadas característicamente animales, sino que todo es como "de papel", de personaje que se ve que es personaje...
Todo lo contrario es Roco Vargas (o Armando Mistral), quizá precisamente porque no es "uno" sino "dos en uno", he ahí la novedad de la jugada (novedad que ya era vieja cuando Bob Kane y su Batman, fíjense), y si bien es cierto que Roco Vargas (o Armando Mistral) sí comparte ese carácter más de personaje que de persona, más de receptor de acción que de creador de la misma, cual si de Tintin se tratara, por el contrario Armando Mistral (o Roco Vargas) bebe exactamente de lo contrario, del característico personaje reflexivo, egocéntrico y creador del mundo del género negro, con sus constantes miserias y contradicciones y su bagaje de penurias.
Así, Torres consigue un personaje magnífico por la extraña vía (y extraña debería ir entre "") nada lógica de unir dos clichés, tradicionales y manidos (la lógica sería evitar los clichés y escapar un poco de lo tradicional y lo manido), y aparentemente opuestos (he ahí la maestría), en una sola persona: Armando Mistral (o Roco Vargas) - Roco Vargas (o Armando Mistral).
Uno es un aventurero suertudo que por A o por B siempre está en todos los fregaos y siempre sale inmune de ellos y otro es un famoso escritor de baratas novelas detectivescas y amo de un local nocturno de fiesta, ricachón, guapo y a quien todo le sonríe EXCEPTO su pasado, y que por tanto, pese a esa envoltura yin de triunfador, de vividor, se esconde un interior yang de gamberro aventurero que lucha por salir a la superficie. Y uno evita que el otro salga porque eso implica dolor y el otro quiere que el uno desaparezca porque su esencia personal es la aventura, y el uno y el otro son el mismo y he ahí el drama y he ahí una persona más que un personaje y el gran logro de esta serie (entre muchos otros menores), a mi parecer.
Si se atreven con este tomo integral de "Roco Vargas" debo advertir que lo mejor sin duda alguna es el principio de la aventura (de la vida) de Vargas, que fruto de una jugada nteligentísima, y por eso la advertencia, se encuentra justo al final de la serie, en el último álbum que es el cénit, la culminación de una tremenda progresión de un personaje (y de un universo de paso) a la vez que la tremenda progresión de un autor, Daniel Torres, en todas sus facetas, desde los indecisos (tanto en dibujo como en guión) inicios en las primeras páginas de "Tritón" hasta la portentosa brillantez (tanto en dibujo como en guión) del último álbum: "La estrella lejana" (que es la primera aventura, recuerden).
Cuatro álbumes ("Tritón", "El misterio del susurro", "Saxxon" y "La estrella lejana") que componen un indispensable integral (con interesantes extras, por cierto) y que son la saga al completo de Roco Vargas...
O mejor dicho, lo fueron durante mucho tiempo (véase Roco Vargas: el bosque oscuro).
Valerian, agente espaciotemporal #3 (de 7)
1 de 3La primera historia, "los malos sueños", cuenta los inicios de la serie, en un viaje al siglo XI donde se conocen Valerian y Laureline (a quien convierten en un precioso unicornio blanco :-)), dentro de un decorado, por tanto, de castillos, dragones y magos. La historia es muy mala, y el único valor ... (continue)
La primera historia, "los malos sueños", cuenta los inicios de la serie, en un viaje al siglo XI donde se conocen Valerian y Laureline (a quien convierten en un precioso unicornio blanco :-)), dentro de un decorado, por tanto, de castillos, dragones y magos. La historia es muy mala, y el único valor que tiene es descubrir los inicios de Laureline...
TOM STRONG 3
Leyendo este tomo me he vuelto a sentir joven otra vez. De verdad. Con la saga de las hormigas alienígenas, sobre todo, pero también con la historia en la que los héroes quedan atrapados dentro de un comic...
Curiosamente, con los amigos acabamos siempre hablando sobre la pérdida del "sentido ... (continue)
Leyendo este tomo me he vuelto a sentir joven otra vez. De verdad. Con la saga de las hormigas alienígenas, sobre todo, pero también con la historia en la que los héroes quedan atrapados dentro de un comic...
Curiosamente, con los amigos acabamos siempre hablando sobre la pérdida del "sentido de la maravilla" que a uno le va acaeciendo con el paso de los años, con la acumulación de las lecturas... Como si nuestra capacidad de asombro y disfrute de una obra fuera algo así como proporcional a lo novedosa que representara para nosotros, a lo poco visto que tuviéramos el estilo, o el argumento, o los personajes.
Cuando leo cómics como éste me doy cuenta de que de eso nada, amigos, nuestro "sentido de la maravilla" sigue intacto! Lo que pasa es que quizá nos empeñemos en buscar en los sitios inadecuados.
Roco Vargas el juego de los dioses
Con "El juego de los dioses" llegó la tan temida decepción. O mejor dicho: la tan temida Gran Decepción.
Primero, y lo más importante, porque el álbum es una mierda. Así de claro. Así de triste.continue)
El anterior álbum (ver "El bosque oscuro"), rompía con lo anterior, perdia buena parte de la d ... (
Con "El juego de los dioses" llegó la tan temida decepción. O mejor dicho: la tan temida Gran Decepción.
Primero, y lo más importante, porque el álbum es una mierda. Así de claro. Así de triste.
El anterior álbum (ver "El bosque oscuro"), rompía con lo anterior, perdia buena parte de la dualidad, pero sin ser magnífico era un buen comic.
Este álbum rompe total y absolutamente con lo anterior, pierde por completo la dualidad y encima es un mal comic. Así que no tiene nada que justifique su existencia. Nos cuenta una historia
simplona que es más de lo mismo con un envoltorio de actualidad, de robótica y tecnología punta que no engaña a nadie y unos personajes que parece mentira que los haya estado trabajando durante 5 álbumes porque parecen recién aparecidos, simples marionetas, meros estereotipos.
Trata de unos tipos poderosos que se divierten haciendo luchas a muerte de robots en lugares públicos sin importarles las víctimas civiles
y el caos que generan y en el que Roco se ve envuelto... pero en realidad da igual... da igual que el argumento sea triste, porque lo verdaderamente impotante es la pérdida del héroe, de la persona, la vuelta al mero cliché, al simple y simplista personaje, y la pérdida incluso del buen guión aventurero que lo envolvía todo al principio y que por lo menos quedó en el anterior álbum.
Y por si eso no fuera suficiente (que vive Dios que era suficiente) encimaTorres delega, ficha a un mal entintador y a un peor colorista, con lo que nos niega incluso lo único que teniamos asegurado: un buen dibujo.
Así que nada nuevo bajo el sol, por desgracia, podria ser el resumen. Vivir (o querer vivir) de rentas y no ser capaz de mantener ni una centésima parte de los intereses que antaño nos regalaba con cada recuento.
Pero esto no acaba aquí, llegarán más álbumes (ver Roco Vargas: paseando con monstruos)!
El bosque oscuro
Tras 15 años de "La estrella lejana" cuando ya todo el mundo creía que eso era un todo y no había nada más, que las incógnitas que quedaron (qué sucedió exactamente en el lapso de tiempo entre su primera y última aventura, qué motivó exactamente la retirada de Roco) quedarían ahí para siempre (y eso ... (continue)
Tras 15 años de "La estrella lejana" cuando ya todo el mundo creía que eso era un todo y no había nada más, que las incógnitas que quedaron (qué sucedió exactamente en el lapso de tiempo entre su primera y última aventura, qué motivó exactamente la retirada de Roco) quedarían ahí para siempre (y eso incluso era un punto a favor), Torres se sacó de la manga "El bosque oscuro", continuación de la serie que puso a temblar a todos los seguidores de Vargas.
Porque superar lo hecho era casi imposible, y mantener el nivel poco probable. Y la tardanza en la continuación olía a producto de mercadotécnia más que a verdadero interés recobrado por un personaje.
Así, tras tres lustros continuaban las aventuras de Roco Vargas, y nótese que no pongo "(o Armando Mistral)". En este álbum, Roco y la ya crecidita Jill (amigos de toda la vida, casi familia, casi amantes) abordaban una nueva aventura. Examinada por separado, sin pensar demasiado en lo anterior, es bastante buena, el guión es digno y el dibujo es bueno (aunque a mí me gusta algo menos), pero ya se pierde en él buena parte de esa dualidad del eje central de la saga que era Armando (o Roco); quedan resquicios, quedan apuntes al pasado, aparece en alguna escena Roco siendo más Armando que Roco, pero se ven un poco impuestos, no acaban de casar con la perfección con que lo hacían en la anterior saga. Pese a esto, pese al cambio de registro, el álbum es bueno, digo, y resignándonos a perder todo lo que explico en la reseña del integral de las primeras aventuras de Roco que ganó Torres respecto al resto (un nuevo clasicismo, podriamos llamarlo) y meternos de lleno en "un poco más de lo de siempre", estaba bien hecho y, como veníamos temiéndonos lo peor, pues se terminó con una sonrisa e incluso sin el temor a que esto pudiera aún continuar más, y siguiera la estela de Tintin o de Blueberry en cuanto a series de larga duración.
Pero señores, ésto continuó a más, vaya si continuó (véase Roco Vargas: el juego de los dioses)...
ROCO VARGAS
Que los españolitos eramos capaces de hacer comic de acción, aventuras y ciencia-ficción con poco o nada que envidiar a los francesitos quedó más quecontinue)
demostrado en los gloriosos 80.
Muchas páginas elogiosas se dibujaron en aquellos años dentro de esos parámetros, desde Giménez a Miguelanxo ... (
Que los españolitos eramos capaces de hacer comic de acción, aventuras y ciencia-ficción con poco o nada que envidiar a los francesitos quedó más que
demostrado en los gloriosos 80.
Muchas páginas elogiosas se dibujaron en aquellos años dentro de esos parámetros, desde Giménez a Miguelanxo Prado pasando por un buen puñado de nombres destacados como Beá, Font, Bernet o el "adpotado" Altuna dejaron muestras feacientes de talento en unos muchos comics y unas cuantas (bastantes) obras maestras. Pero creo que si hubiera que destacar a uno y sólo uno de los autores en este género ese sería Daniel Torres.
Primero, por tener la valentía de atreverse no ya con historias cortas más o menos unidas (el Octavo día) que es lo que hacían la inmensa mayoria (no
podían o no sabían o no les dejaban salirse de ahí), ni por afrontar un álbum como un todo, alejado ya de la historia corta que, sin desmerecerla en absoluto (a la vista están muchos magníficos resultados), anclaba un poco las aspiraciones, obligaba a trabajar en situaciones, no dejaba profundizar, sobre todo, en personajes... sino por osar crear nada menos que una saga,
"Roco Vargas", al más puro estilo "mainstream" francés, inventando de cero un universo, una serie de personajes, y dotándoles progresivamente de
sentimientos, frustraciones y ambigüedades, es decir, de Vida, a medida que transcurrian las páginas de una portentosa aventura espacial con mucho de todo y poco de malo.
Segundo porque, si bien es cierto que otros autores (aunque los menos) también hicieron sagas de este tipo, y Giménez está ahí, Torres fue probablemente el único que consiguió, sin renunciar a la esencia aventurera de la tradición del comic europeo al más puro estilo Valerian o Tintin o Lombard, escapar del eminente clasicismo formal (que no de fondo, repito) de estas series, modernizándolas y
adaptándolas a los tiempos que corrían por la vía de beber un poco del comic americano y actualizar la narrativa que, aunque igual de elegante y
portentosa que la de los citados, era bastante más espectacular, juntada a un dibujo de esos de "consiga que no se le desencaje la boca al verlo", pero, sobre todo sobre todo, por un distanciamiento esencial, el hecho de que la saga estaba construida, y aquí sí, a diferencia de los
citados, sobre un personaje de verdad: Armando Mistral (o Roco Vargas).
Verdaderamente hay poco que se le pueda echar en cara a los clásicos de aventuras "cificcioneros" franceses, y menos si no se va caso por caso y se
generaliza como debo hacerlo, pero de ese "poco" destacaría con mucho el hecho de que sus personajes principales (Tintin, Freddy Lombard, etc...) más que personajes son meros hilos narrativos, simples elementos de acción, cuya
función casi única es hacer avanzar la historia (la cual, es cierto, no avanzaria sin ellos), pero que en realidad no aportan nada a la misma pues son meros recipientes de acción, no causantes de la misma. Dicho de forma más llana (y menos ajustada) a esos protagonistas "les ocurren cosas", no "hacen cosas". Extrañamente se les ve dueños y señores de sus vidas: las cosas pasan, ellos están allí, luego ellos van siguiendo las cosas que
pasan, pero sin que nunca lleguen a tener una conciencia global de todo lo que está ocurriendo (que no sea un amasijo de datos) y puedan obrar en consecuencia, ni tengan lógicas (por humanas) dudas sobre lo que hacen o deberían hacer y
por tanto no haya un "de repente, se rebela" u otras reacciones más reptiles e inesperadas característicamente animales, sino que todo es como "de papel", de personaje que se ve que es personaje...
Todo lo contrario es Roco Vargas (o Armando Mistral), quizá precisamente porque no es "uno" sino "dos en uno", he ahí la novedad de la jugada
(novedad que ya era vieja cuando Bob Kane y su Batman, fíjense), y si bien es cierto que Roco Vargas (o Armando Mistral) sí comparte ese carácter más de personaje que de persona, más de receptor de acción que de creador de la misma, cual si de Tintin se tratara, por el contrario Armando Mistral (o Roco Vargas) bebe exactamente de lo contrario, del característico personaje reflexivo, egocéntrico y creador del mundo del género negro, con sus constantes miserias y contradicciones y su bagaje de penurias.
Así, Torres consigue un personaje magnífico por la extraña vía (y extraña debería ir entre "") nada lógica de unir dos clichés, tradicionales y manidos (la lógica sería evitar los clichés y escapar un poco de lo tradicional y lo manido), y aparentemente opuestos (he ahí la maestría), en una sola
persona: Armando Mistral (o Roco Vargas) - Roco Vargas (o Armando Mistral).
Uno es un aventurero suertudo que por A o por B siempre está en todos los fregaos y siempre sale inmune de ellos y otro es un famoso escritor de
baratas novelas detectivescas y amo de un local nocturno de fiesta, ricachón, guapo y a quien todo le sonríe EXCEPTO su pasado, y que por tanto,
pese a esa envoltura yin de triunfador, de vividor, se esconde un interior yang de gamberro aventurero que lucha por salir a la superficie. Y uno evita que el otro salga porque eso implica dolor y el otro quiere que el uno desaparezca porque su esencia personal es la aventura, y el uno y el otro son el mismo y he ahí el drama y he ahí una persona más que un personaje y el gran logro de esta serie (entre muchos otros menores), a mi parecer.
Si se atreven con este tomo integral de "Roco Vargas" debo advertir que lo mejor sin duda alguna es el principio de la aventura (de la vida) de Vargas, que fruto de una jugada nteligentísima, y por eso la advertencia, se encuentra justo al final de la serie, en el último álbum que es el cénit, la culminación de una tremenda progresión de un personaje (y de un universo de paso) a la vez que la tremenda progresión de un autor, Daniel Torres, en todas sus facetas, desde los indecisos (tanto en dibujo como en guión) inicios en las primeras páginas de "Tritón" hasta la portentosa brillantez (tanto en dibujo como en guión) del último álbum: "La estrella lejana" (que es la primera aventura,
recuerden).
Cuatro álbumes ("Tritón", "El misterio del susurro", "Saxxon" y "La estrella lejana") que
componen un indispensable integral (con interesantes extras, por cierto) y
que son la saga al completo de Roco Vargas...
O mejor dicho, lo fueron durante mucho tiempo (véase Roco Vargas: el bosque oscuro).