En este libro, como en otros, me falta una estrella, de bueno simplemente. es un libro con una historia policiaca curiosa, por la forma en cómo aparece el cuerpo del delito, y por lo que la investigación descubre colateralmente. Es un libro triste, sobre todo porque la víctima podía haber evitado su
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En este libro, como en otros, me falta una estrella, de bueno simplemente. es un libro con una historia policiaca curiosa, por la forma en cómo aparece el cuerpo del delito, y por lo que la investigación descubre colateralmente. Es un libro triste, sobre todo porque la víctima podía haber evitado su muerte, y sin embargo parece aceptar la fatalidad. Te exaspera al leerlo porque te dan ganas de gritarle lo que debe hacer y no hace. Te genera malestar el trasfondo de la historia. ¿existen niños perversos? ¿por qué de algo bueno, una adopción, surge algo así? el personaje malo me recordó por su frialdad al protagonista de la novela de Boris Vian. Y la forma en que se lleva la investigación, y las personas implicadas me recordó a Case Histories de KAte ATkinson. Según me hago mayor me gusta leer libros con principio, nudo y desenlace nada morboso.
Es la novela de Carmen Posadas que más me ha gustado, quizá porque fue la primera que leí, aunque todas ellas me gustan. En todas hay poso, sentido del humor, magia, algún enigma. Me encanta cómo escribe y lo que escribe, sus reflexiones, los asideros vitales de los distintos personajes, cómo hay tr
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Es la novela de Carmen Posadas que más me ha gustado, quizá porque fue la primera que leí, aunque todas ellas me gustan. En todas hay poso, sentido del humor, magia, algún enigma. Me encanta cómo escribe y lo que escribe, sus reflexiones, los asideros vitales de los distintos personajes, cómo hay trampas a medio urdir, de las que no son conscientes ni los que las han ideado, las críticas hacia estereotipos sociales, con los que todos nos podemos encontrar, las disgresiones de todo tipo que van surgiendo a propósito de cualquier pequeña anécdota, la recreación de los espacios de una forma tan vívida, que uno parece estar visualizando un cuadro, o una escena congelada de una obra de teatro.
Está francamente bien el soliloquio del rey Leopoldo, de Mark Twain. La primera obra, la carta al monarca del coronel George W. Williams, negro americano que llegó al Congo pensando en ayudar en el desarrollo del país, y se encontró una realidad muy distinta a la que había imaginado. Las dos obras c
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Está francamente bien el soliloquio del rey Leopoldo, de Mark Twain. La primera obra, la carta al monarca del coronel George W. Williams, negro americano que llegó al Congo pensando en ayudar en el desarrollo del país, y se encontró una realidad muy distinta a la que había imaginado. Las dos obras centrales, la del consul Casement, y la de Arthur Conan Doyle, son más densas, y muy prólijas en detalles. La de Casement recoge testimonios desgarradores sobre víctimas de la violencia del sistema establecido por la monarquía belga, en un tono aséptico, que produce cierto "extrañamiento". Está bien para leerlo con Corazón de Oscuridad, de Joseph Conrad, y reflexionar sobre la naturaleza del alma humana. Y salvando las distancias, en cuanto a la geografía de las tragedias, pero en la misma línea de reflexión, sobre la supuesta bondad y la posibilidad de rebelarse a unas circunstancias malvadas, está bien leerlo con El regreso de Bernard Schlink.
El libro es curioso, aunque la estructura de la novela no es siempre sólida. Me parece que Schlink casi siempre reflexiona sobre la libertad de acción del ser humano en condiciones extremas, y sobre las distintas actitudes que se toman, aferrarse y lamentar el pasado y pensar como podría haber sido,
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El libro es curioso, aunque la estructura de la novela no es siempre sólida. Me parece que Schlink casi siempre reflexiona sobre la libertad de acción del ser humano en condiciones extremas, y sobre las distintas actitudes que se toman, aferrarse y lamentar el pasado y pensar como podría haber sido, o, mirar hacia delante. Creo que por eso, para llegar a la encrucijada, de tener que optar por dejar el pasado en paz, asumir la aflición y continuar, siempre elige iniciar este tipo de novelas, como en el Lector, con personajes adolescentes.
Seda roja
Me falta la puntuación de bueno. no está mal, pero está mucho mejor, Vida y Muerte en Shanghai, de Ann Cheng.
Red Leaves
En este libro, como en otros, me falta una estrella, de bueno simplemente. es un libro con una historia policiaca curiosa, por la forma en cómo aparece el cuerpo del delito, y por lo que la investigación descubre colateralmente. Es un libro triste, sobre todo porque la víctima podía haber evitado su ... (continue)
En este libro, como en otros, me falta una estrella, de bueno simplemente. es un libro con una historia policiaca curiosa, por la forma en cómo aparece el cuerpo del delito, y por lo que la investigación descubre colateralmente. Es un libro triste, sobre todo porque la víctima podía haber evitado su muerte, y sin embargo parece aceptar la fatalidad. Te exaspera al leerlo porque te dan ganas de gritarle lo que debe hacer y no hace. Te genera malestar el trasfondo de la historia. ¿existen niños perversos? ¿por qué de algo bueno, una adopción, surge algo así? el personaje malo me recordó por su frialdad al protagonista de la novela de Boris Vian. Y la forma en que se lleva la investigación, y las personas implicadas me recordó a Case Histories de KAte ATkinson. Según me hago mayor me gusta leer libros con principio, nudo y desenlace nada morboso.
Pequeñas infamias
Es la novela de Carmen Posadas que más me ha gustado, quizá porque fue la primera que leí, aunque todas ellas me gustan. En todas hay poso, sentido del humor, magia, algún enigma. Me encanta cómo escribe y lo que escribe, sus reflexiones, los asideros vitales de los distintos personajes, cómo hay tr ... (continue)
Es la novela de Carmen Posadas que más me ha gustado, quizá porque fue la primera que leí, aunque todas ellas me gustan. En todas hay poso, sentido del humor, magia, algún enigma. Me encanta cómo escribe y lo que escribe, sus reflexiones, los asideros vitales de los distintos personajes, cómo hay trampas a medio urdir, de las que no son conscientes ni los que las han ideado, las críticas hacia estereotipos sociales, con los que todos nos podemos encontrar, las disgresiones de todo tipo que van surgiendo a propósito de cualquier pequeña anécdota, la recreación de los espacios de una forma tan vívida, que uno parece estar visualizando un cuadro, o una escena congelada de una obra de teatro.
LA TRAGEDIA DEL CONGO
Está francamente bien el soliloquio del rey Leopoldo, de Mark Twain. La primera obra, la carta al monarca del coronel George W. Williams, negro americano que llegó al Congo pensando en ayudar en el desarrollo del país, y se encontró una realidad muy distinta a la que había imaginado. Las dos obras c ... (continue)
Está francamente bien el soliloquio del rey Leopoldo, de Mark Twain. La primera obra, la carta al monarca del coronel George W. Williams, negro americano que llegó al Congo pensando en ayudar en el desarrollo del país, y se encontró una realidad muy distinta a la que había imaginado. Las dos obras centrales, la del consul Casement, y la de Arthur Conan Doyle, son más densas, y muy prólijas en detalles. La de Casement recoge testimonios desgarradores sobre víctimas de la violencia del sistema establecido por la monarquía belga, en un tono aséptico, que produce cierto "extrañamiento". Está bien para leerlo con Corazón de Oscuridad, de Joseph Conrad, y reflexionar sobre la naturaleza del alma humana. Y salvando las distancias, en cuanto a la geografía de las tragedias, pero en la misma línea de reflexión, sobre la supuesta bondad y la posibilidad de rebelarse a unas circunstancias malvadas, está bien leerlo con El regreso de Bernard Schlink.
El regreso
El libro es curioso, aunque la estructura de la novela no es siempre sólida. Me parece que Schlink casi siempre reflexiona sobre la libertad de acción del ser humano en condiciones extremas, y sobre las distintas actitudes que se toman, aferrarse y lamentar el pasado y pensar como podría haber sido, ... (continue)
El libro es curioso, aunque la estructura de la novela no es siempre sólida. Me parece que Schlink casi siempre reflexiona sobre la libertad de acción del ser humano en condiciones extremas, y sobre las distintas actitudes que se toman, aferrarse y lamentar el pasado y pensar como podría haber sido, o, mirar hacia delante. Creo que por eso, para llegar a la encrucijada, de tener que optar por dejar el pasado en paz, asumir la aflición y continuar, siempre elige iniciar este tipo de novelas, como en el Lector, con personajes adolescentes.