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narrativa
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- Rapsodia Gourmet (77)
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By Muriel Barbery -
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- La ruina del cielo (2)
- un obituario
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By Luis Mateo Díez -
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- La costa de los mosquitos (16)
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By Paul Theroux -
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- La mala muerte (8)
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By Fernando Royuela -
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- LAS SEMANAS DEL JARDIN (2)
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By Rafael Sánchez Ferlosio -
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- El Testimonio De Yarfoz (8)
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By Rafael Sánchez Ferlosio -
Finished 




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- Industrias y andanzas de Alfanhuí (120)
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By Rafael Sánchez Ferlosio -
Finished 




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- Sale el espectro (25)
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By Philip Roth -
Finished 




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- Tokio Blues (2221)
- Norwegian wood
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By Haruki Murakami -
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- Hombre Lento (44)
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By J. M. Coetzee -
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- LA CASA DE LOS ENCUENTROS (27)
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By Martin Amis -
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- Rebelión en la granja (1440)
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By George Orwell -
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- Las normas de la casa de la sidra (119)
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By John Irving -
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- La Exposicion Colonial (3)
- (premio Goncourt 1988)
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By Erik Orsenna -
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- La ignorancia (129)
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By Milan Kundera -
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Rapsodia Gourmet
Si consideras que comer es un placer, no debes perderte este libro. Siguiendo el título en español, estamos ante una rapsodia,continue)
no una gran sinfonía o una ópera, por tanto mi valoración se ciñe a este concepto. Estructuralmente, al igual que en una rapsodia, la autora va alternando libremente los mo ... (
Si consideras que comer es un placer, no debes perderte este libro. Siguiendo el título en español, estamos ante una rapsodia,
no una gran sinfonía o una ópera, por tanto mi valoración se ciñe a este concepto. Estructuralmente, al igual que en una rapsodia, la autora va alternando libremente los monólogos de varias personas cercanas al crítico gastronómico con los monólogos del protagonista. Los primeros evocan la personalidad del crítico, los segundos, nos cuentan las experiencias gastronómicas que marcaron su existencia. Esta estructura permite una visión polifónica de la realidad del personaje y a la vez crea un texto gastronómicamente atractivo.
Algunas descripciones de alimentos y platos quedarán en mi memoria -buñuelos, sardinas, sashimi, tomate, whisky- recomiendo leer con el estomago vacío para ir abriendo el apetito.
La historia, sin ser nada del otro mundo, mantiene la tensión gracias a ese sabor que el crítico desea recordar antes de morir y no encuentra hasta la última página, y sirve de fondo a una obra que de otra forma sería un repertorio culinario muy bien escrito. Aunque nada más fuera por esto merece la pena leerlo, no sólo por las descripciones de alimentos y platos, sino también por las ideas interesantes que va desgranando sobre la cocina y el comer.