El hombre que plantaba árboles
by Jean Giono
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Una fábula ilustrada para grandes y pequeños sobre la posibilidad de alcanzar cualquier objetivo que se desee.

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Club_lectura_SandraClub_lectura_Sandra wrote a review
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imationimation wrote a review
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elchicoanalogoelchicoanalogo wrote a review
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Hay libros que destacan por su presentación. Duomo ediciones ha realizado un hermoso trabajo con El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono. Las ilustraciones de Joëlle Jolivet acompañan, arropan y hacen corpóreas las cálidas palabras de Giono, y dos escenas “pop-up” (en donde se dibuja el mismo paisaje con cuarenta años de diferencia), resumen de forma perfecta la historia de un hombre solitario y bondadoso capaz de convertir una región desértica en un bosque.

Giono, con una escritura precisa, nos acerca un pequeño cuento de viajes y transformaciones, del poder de la constancia, de la capacidad de un hombre para hacer renacer la tierra que le rodea y convertirla en un lugar de una belleza sincera. Giono nos habla de la bondad como algo a preservar, a cuidar y elogiar, del amor desinteresado, del poder transformador que llevamos dentro y de cómo un sólo ser sí puede cambiar el mundo.

Los grandes cambios, los grandes viajes empiezan con un primer y modesto paso. El narrador inicia un viaje por una vieja región de los Alpes apartada de las rutas turísticas, una tierra de casas abandonadas, fuentes secas, viento desapacible y polvo. En su camino conocerá a un pastor solitario, Elzéard Bouffier, un hombre solitario y parco en palabras. Ambos congenian, apenas se hablan, respetan la soledad del otro y el narrador será testigo de un gesto inesperado, casi mágico. El pastor, tras seleccionar cien bellotas, las plantará en la tierra abandonada. Con una constancia y mimo admirables, Bouffier planta semillas para futuros robles, abedules o hayas. Y esa es la clave, la mezcla de constancia y futuro, saber que cada gesto repetido a lo largo de los años dará lugar al resurgimiento de la naturaleza, cien mil bellotas plantadas para conseguir veinte mil árboles, dejar un mundo en mejor estado de como lo hemos encontrado, y hacerlo sin esperar a cambio más que la misma belleza de ver rebrotar la vida en una región gris y apagada. El solitario pastor Bouffier es un hombre singular, un creador, alguien que pasa los últimos años de su vida recuperando aromas, fuentes y árboles.

El hombre que plantaba árboles es una de esas pequeñas maravillas que se leen con calidez y una pequeña sonrisa, como 84 Charing Cross Road, de Helene Hanff, y te recuerda que en el ser humano también habita una parte bondadosa. De nuevo, gracias Camino por este regalo.