Su, ayer, nada más regresar a casa, empecé el de la Troya y mira... Sí, he llorado, para variar, pero esta vez de risa.
Qué asco tanto sentimentalismo, de verdad, jajajajaa! Qué pena no poder explayarse, así no se puede conocer a nadie, carallo.
Un beso, guapísima.